24/01/2026
MUJERES BELLAS TRABAJANDO EN LA CHINAMPA
A las 10:30 de la mañana del viernes 23 de enero, cuando el sol todavia no calienta el cuerpo, la chinampa estaba en plena actividad. El agua marcaba los bordes, el suelo respondía a cada paso y el trabajo avanzaba con método y cuidado.
Ahí estaban David Bermejo, Miguel Abril, Gaby y José, integrantes de la cuadrilla de CORENA, metidos en el amantle, limpiando, retirando material y atendiendo cada fase del proceso con conocimiento y experiencia.
Gaby encontró la frase justa para nombrar la escena: “Mujeres bellas trabajando en la chinampa.” La belleza se expresó en la coordinación, en la constancia y en la manera de honrar el espacio con arduo trabajo, con naturalidad, como lo hacen las tareas que se han aprendido bien y se sostienen en colectivo.
David Bermejo habló desde la memoria viva. Aprendió este oficio junto a su abuelo, y esa continuidad se reconoce en cada decisión. La chinampa funciona como una tecnología viva que requiere tiempo, observación y comprensión del agua y del suelo, del sol y del sentir se la tierra. Por ello, nuestras nuevas amigas y amigos de la cuadrilla protegen el suelo de conservación, (que aún existe en 7 alcaldías), porque es indispensable para el equilibrio ambiental y para la vida de la ciudad.
El lugar conserva su nombre antiguo: Meyehuatzin, "lugar de flores". Ahí, además de limpiar, se comparte conocimiento. David sugiere producir bocashi, una técnica japonesa que permite transformar el sedimento extraído en material enriquecido para siembra y composta. El proceso incluye voltear seguido el material para que no se caliente, pues podría generar un incendio. David dice que con una tonelada de bocashi podrían obtenerse unos 10,000 pesos, fortaleciendo el ciclo productivo.
Este trabajo forma parte de Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC's), responsables de cuidar más de dos mil hectáreas de suelo de conservación. Estas áreas permiten la filtración del agua de lluvia y sostienen el equilibrio hídrico del territorio.
Don Marcos Chavarría logró gestionar con SACMEX dos sistemas de captación de agua pluvial para su hogar, lo que fortalece el uso responsable del agua.
Marcos, dueño de Los Tulares del Abuelo está empeñado en rescatar la tradición, habitar la chinampa y volver al origen del proceso: el almácigo, la semilla bien cuidada, el tiempo necesario, en el respiro de la siembra. Nos comentó que en alguna ocasión le pidió a un niño que dibujara un pollo, y el resultado fue un pollo rostizado en vez de uno vivo; el gesto recordó la importancia de comprender el recorrido que sigue el alimento antes de llegar a la mesa y de reconocer el valor del trabajo que lo hace posible.
La jornada se enlaza con la vida comunitaria. Planteamos llevar a cabo rodadas y camping en la chinampa, para generar encuentros y mover la economía local.
En ese mismo espíritu se realizará la 3ª Feria del Tamal, del 30 de enero al 2 de febrero, de 8:00 am a 6:00 pm, con el respaldo de Tania Guevara, directora de Fomento Económico de Tláhuac. La feria reúne territorio, producción, cultura y comunidad en un mismo espacio.
Desde la Fundación General Felipe Ángeles, felicitamos está iniciativa y deseamos acompañarles en el proceso. Estar presentes implica escuchar a quienes trabajan la chinampa, documentar lo que sucede y respaldar los saberes que se transmiten de generación en generación.
La Fundación felicita a la cuadrilla de CORENA, y a personas como Marcos y muchas personas en su comunidad porque el cuidado del suelo, del agua y del trabajo campesino es una tarea compartida.
Con esta crónica deseamos dar visibilidad a las prácticas que sostienen la vida de la chinampa.
Así, el trabajo realizado en Meyehuatzin se inscribe en un camino claro: cuidar la tierra, reconocer a quienes la trabajan y sostener procesos que miran hacia el futuro con raíz firme. Aquí hubo presencia, esfuerzo y continuidad. Y eso deja huella.