29/09/2026
🌎 🤝𝐔𝐧𝐚 𝐟𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐠𝐞 𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚
Ayer celebramos con esperanza la 𝟏𝟏𝟐ª 𝐉𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐢𝐠𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐲 𝐝𝐞𝐥 𝐑𝐞𝐟𝐮𝐠𝐢𝐚𝐝𝐨, una celebración que nos recordó que detrás de cada camino, cada historia y cada frontera hay una persona que merece ser recibida con dignidad, respeto y fraternidad.
La Eucaristía fue presidida por 𝐌𝐨𝐧𝐬. 𝐂𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐁𝐫𝐢𝐬𝐞𝐧̃𝐨 𝐀𝐫𝐜𝐡, quien, a partir del Evangelio, nos dejó una pregunta que permanece en el corazón:
¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐡𝐢𝐣@ 𝐬𝐨𝐲 𝐲𝐨?
El Evangelio nos presenta a dos hijos. Uno dijo que no quería ir, pero después fue; el otro dijo que sí, pero no fue. Mons. Carlos nos recordó que 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐨 𝐛𝐚𝐬𝐭𝐚𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬: 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐨𝐛𝐫𝐚𝐬. Una fe que se hace vida se transforma en amor, servicio, justicia y compromiso.
Cada día procuramos responder a la invitación del Padre: “𝐕𝐞 𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐦𝐢 𝐯𝐢𝐧̃𝐚” Y esa viña está también aquí: en quien llega cansado, en quien necesita ser escuchado, en quien busca un lugar seguro y en cada persona que encontramos en el camino.
Nuestro carisma nos impulsa a abrir espacios de encuentro, a reconocer en cada persona a un hermano y a una hermana, y a hacer de la acogida una expresión concreta del amor de Dios.
🤲 Por eso, el llamado de esta jornada no se queda solamente en una celebración. Estamos invitados a 𝐚𝐜𝐨𝐠𝐞𝐫, 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐠𝐞𝐫, 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐨𝐯𝐞𝐫 𝐞 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐠𝐫𝐚𝐫. A hacer espacio al otro en nuestro corazón y en nuestra comunidad; a defender su dignidad; a reconocer sus capacidades y aportes; y a encontrarnos desde nuestras diferentes historias y culturas.
✨ Por la tarde, compartimos un hermoso evento artístico y cultural como parte de la kermés. Cada participación, cada encuentro y cada aportación se convirtió en un gesto de solidaridad, pues todo lo recaudado será destinado al apoyo de nuestros hermanos y hermanas migrantes.
Así, la celebración no terminó en el altar. 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐄𝐮𝐜𝐚𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮𝐨́ 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐜𝐢𝐨, 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐯𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐨𝐥𝐢𝐝𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝