21/04/2026
Frialdad, indiferencia, cambios de humor, falta de empatía, evasión de responsabilidad… y listo, diagnóstico popular.
Es común que después de vivir en carne propia lo frustrante y doloroso del abuso psicológico y emocional por parte de un psicópata o de un narcisista nos resulte sencillo reconocer algunas de las conductas y comportamientos como los antes mencionados, y que por lo tanto señalemos a esa persona que los manifiesta de psicópata o de narcisista.
Pero antes de emitir un juicio y etiquetar a cualquiera de ser manipulador, debemos ser conscientes de que existen enfermedades que afectan a nivel cerebral provocando que una persona que anteriormente no presentaba estos comportamientos de personalidad pueda comenzar a presentarlos.
Es decir; algunas de esas conductas presentadas por manipuladores como psicópatas y narcisistas pueden venir también de enfermedades reales como la neurosífilis por ejemplo (La neurosifilis es la sífilis no tratada a tiempo, y esta puede llegar a afectar directamente el cerebro ) combinada con depresión mayor (La depresión mayor se manifiesta como secuela de la neurosífilis y afecta directamente los neurotransmisores, entre algunas otras cosas más). Y cuando eso ocurre, lo que vemos por fuera nos puede confundir pues es bastante engañoso.
¿Qué es lo que realmente pasa?
-La neurosífilis no es un rasgo de personalidad, es una condición médica que, si no se trata a tiempo puede dañar funciones cerebrales clave como el juicio, control de impulsos, memoria, y regulación emocional de una persona.
-La depresión mayor por otra parte, no es solo un sentimiento de tristeza, más bien es un combo que implica un vacío emocional, irritabilidad, desesperanza, fatiga mental y desconexión emocional.
Ahora imagina esto combinado:
Una mente que ya no regula igual, más un estado emocional profundamente deteriorado. El resultado no es una persona “mala”, sino más bien es una persona alterada en su funcionamiento.
¿Pero por qué se puede confundir con narcisismo o psicopatía?
Porque desde fuera, lo único visible es la conducta, y la conducta sin contexto, engaña.
1. “No le importa nadie”
Se observa:
• indiferencia
• frialdad
• desconexión emocional
Se concluye:
“Es egoísta”, “no tiene empatía”, “es narcisista”
Pero puede ser:
• Anhedonia (incapacidad de sentir placer o conexión)
• Agotamiento emocional extremo
• Alteraciones neurológicas en la empatía
No es desprecio… puede ser incapacidad.
2. "Irritabilidad y hostilidad"
Se observa:
• Reacciones intensas
• Discusiones constantes
• Cambios de humor
Se concluye:
“Es manipulador”, “es tóxico”, “quiere controlar”
Pero puede haber:
• Depresión con irritabilidad (muy común y poco entendida)
• Desregulación emocional por daño neurológico
No siempre hay estrategia… a veces hay descontrol.
3. "Evade responsabilidad"
Se observa:
• No reconoce errores
• Evita conversaciones
• Se victimiza o se cierra
Se concluye:
"No se hace cargo”, “manipula con culpa”
Pero puede ser:
• Deterioro en el juicio y procesamiento
• Bloqueo emocional
• Incapacidad para sostener conversaciones difíciles
No siempre es que no quiera… puede ser que no pueda.
4. " Es contradictorio"
Se observa:
• Un día distante, otro más “normal”
• Momentos de frialdad y luego de vulnerabilidad
• Conductas incoherentes
Se concluye: “Es falso”, “tiene máscaras”, “así son los psicópatas”
Pero puede ser:
• fluctuaciones de la depresión
• desorganización neurológica
No es un personaje… es inestabilidad real.
5. " Hace daño… pero también sufre"
Este es el punto que más confunde.
Porque la gente ve:
• Conductas hirientes
• Pero también tristeza, vacío o crisis
Y piensa: “Se hace la víctima”, “solo quiere atención”
Pero existe una realidad incómoda:
Una persona puede hacer daño y al mismo tiempo estar profundamente mal.
El error de fondo:
Estamos acostumbrados a pensar así:
Conducta = intención
Pero en estos casos, la conducta puede venir de:
• Deterioro neurológico
• Colapso emocional
No necesariamente de malicia o manipulación consciente.
Entonces, ¿cómo diferenciar?
Hay tres preguntas clave:
• ¿Hubo un cambio claro en la persona con el tiempo?
• ¿Hay señales de deterioro (memoria, juicio, coherencia)?
• ¿Se percibe sufrimiento real además de la conducta?
Si la respuesta es sí, probablemente no estás viendo solo “personalidad”.
Esto es importante ya que entender no es justificar. Nada de esto significa que el daño no importe. Nada de esto obliga a nadie a quedarse en una relación que le hace daño.
Pero sí cambia algo fundamental:
La forma en la que interpretamos a la persona.
Porque no es lo mismo alguien que hiere desde el control que alguien que hiere desde el deterioro.
El impacto puede ser igual… pero el origen no.
¿Por qué importa hablar de esto?
Porque el uso excesivo y superficial de etiquetas como “narcisista” o “psicópata” está generando más ignorancia que claridad:
• Se moralizan enfermedades reales
• Se simplifican los trastornos de personalidad
• Se invalida el sufrimiento de muchas personas
• Se evita mirar lo médico cuando sí podría haber algo clínico
Y al final, todos pierden, quien está enfermo… y quien intenta entender lo que está pasando.
Si nos llamamos a nosotros mismos empáticos, debemos aprender a diferenciar un trastorno narcisista de una enfermedad, o una psicopatía de otra enfermedad, esto porque nos resulta bastante sencillo señalar y poner etiquetas a medio mundo que presente cualquier comportamiento antisocial (lo digo por experiencia), sin tratar de conocer el trasfondo de su actuar. Sobretodo cuando sabemos que algunos de los comportamientos de estos personajes los exhibimos incluso nosotros mismos, esto sin olvidar que justificar no significa aguantar.
Debemos comprender y aceptar que no todo es maldad, que no todo es manipulación, que no todo tiene que ser narcisismo. A veces es una mente que ya no funciona igual, a veces es una emoción que colapsó, a veces es algo que no se vé… pero que cambia completamente a la persona. Y aunque esto puede llegar a ser algún caso aislado, si es necesario conocer al respecto, porque al final el no saber hacer esa diferencia también nos hace parte del problema.
Por: Alejandro Ojeda.
Narcisistas al Descubierto
todos los derechos reservados.