23/07/2026
Hoy, en la representación del ISSSTE en el Estado de México, las decisiones que emanan de la Subdelegación Médica parecen tomarse con improvisación, indecisión y una preocupante falta de liderazgo. La ausencia de resoluciones firmes, transparentes y convincentes ha deteriorado la credibilidad institucional, alimentando la desconfianza tanto de los derechohabientes como del personal que día a día sostiene el funcionamiento de la institución.
En la Subdelegación Administrativa, el reciente relevo no ha significado un cambio de rumbo. Por el contrario, proyecta un liderazgo carente de conocimiento de la realidad operativa, distante de las necesidades de los trabajadores y excesivamente influenciado por un reducido grupo de personas cuya actuación ha sido objeto de constantes cuestionamientos administrativos. Lejos de privilegiar la capacidad, la experiencia y la rendición de cuentas, se perpetúan decisiones que fortalecen intereses particulares por encima del interés institucional.
El resultado es una administración que transmite incertidumbre, desalienta al personal y profundiza la percepción de que prevalecen la opacidad, la falta de autocrítica y la ausencia de un compromiso genuino con la mejora del servicio público. El ISSSTE requiere autoridades que ejerzan el liderazgo con responsabilidad, conocimiento y transparencia, no decisiones que sigan debilitando la confianza de quienes dependen y trabajan en la institución.