13/08/2026
¿Será posible que algún día entendamos que el manglar no es nuestro enemigo?
Será posible reconocer que muchos de los lugares donde hoy construimos nuestras casas alguna vez fueron marismas, humedales y zonas naturales de inundación; espacios donde el agua siempre ha tenido su propio camino y al que, tarde o temprano, buscará regresar.
Mazatlán era marisma. Y el agua no tiene memoria de nuestras construcciones.
En lugar de culpar al manglar por las inundaciones, debemos reconocer su función: es una de nuestras principales barreras naturales frente a huracanes, marejadas y otros fenómenos extremos.
El manglar no nos invade.
El manglar protege.
Quizá el verdadero reto no sea luchar contra la naturaleza, sino aprender a construir y vivir respetando sus caminos.