03/08/2026
2.2. SER CONSCIENTES DE NUESTRA NADA
Podríamos empezar por ser conscientes de nuestra nada. De que nada somos, conocemos o sabemos. Y es que nada del saber puramente intelectual nos es del todo necesario ahora, en estos momentos, en esta época, si lo que anhelamos es subir por ese imaginario escalón vibratorio del despertar de la consciencia.
Ignoremos, de alguna forma, pensamientos que puedan inducir a un afincamiento de la personalidad, a un reforzamiento del yo tridimensional, porque de algún modo estaremos dando alimento al ego. Esa masa egoica añadida a nuestra psicología, y que desvirtúa el pensamiento consciente y objetivo.
Es indudable que el ser humano de esta generación necesita, en el cambio cósmico que se está generando y que ya es evidente a escala planetaria, una transformación profunda de sus estructuras mentales. Y mientras estas se apoyen únicamente en digamos muletas de pura intelectualidad, el avance va a resultarle muy dificil.
Está bien que dispongamos de un vasto
conocimiento sobre determinadas materias: matemáticas, física, química, biología... pero todo ello no es suficiente para el próximo salto evolutivo. Todo lo que alcanza nuestro entendimiento, que podemos tocar, oír, ver; todo lo físico y perenne, en cierto modo es relativo y por lo tanto ilusorio, maya. La realidad verdadera se encuentra en lo que aparentemente no existe, en lo "invisible" que no se ve y siente, y es porque está más allá de nuestros cinco sentidos.
Trascendiendo mentalmente este espacio ilusorio, hallaremos la Nada. Pero, ioh paradoja!, en esa Nada recrearemos nuestra realidad. Una realidad en un movimiento continuo, rico en procesos mentales sublimes.
SILI-NUR