24/02/2026
👉👉 La próxima vez que subas el volumen y cantes un corrido que habla de poder, armas y “respeto”… recuerda el 22 de febrero. Recuerda el humo. Recuerda los coches ardiendo en medio de la calle.
Recuerda a los trabajadores que fueron bajados de sus vehículos.
No eran lujos.
Eran herramientas de trabajo.
Eran el sustento de una familia.
Mientras algunos romantizan la violencia desde una bocina… otros la viven desde el miedo.
Ese día no hubo glamour.
Hubo padres marcando desesperados a sus hijos.
Hubo negocios bajando cortinas antes de tiempo.
Hubo personas escondiéndose sin saber si podían salir.
Normal no es incendiar una ciudad.
Normal no es sembrar miedo.
Normal no es que una familia pierda el único vehículo con el que llevaba comida a su casa.
La violencia no empieza el día que arde un coche.
Empieza cuando dejamos de verla como tragedia… y empezamos a verla como espectáculo.
Cuando convertimos al agresor en personaje.
Cuando el arma se vuelve símbolo de éxito.
Cuando el miedo ajeno se vuelve entretenimiento.
No se trata de prohibir canciones.
Se trata de entender consecuencias.
Porque detrás de cada historia que se canta con orgullo… hay otra que se vive con angustia.
El 22 de febrero no fue una serie.
No fue ficción.
No fue una escena bien producida.
Fue real.
Y quienes lo vivieron no podían cambiar de canal.
La próxima vez que escuches un corrido que glorifica la violencia… recuerda a las familias que esa noche solo querían llegar a casa.
Recuerda que el miedo no es cultura.
Es dolor.
Y si algo nos dejaron esos días, es una pregunta incómoda:
¿De verdad queremos seguir aplaudiendo lo que después nos duele?
Pensarlo también es responsabilidad.
Hacerlo llegar a más personas también.
La imagen fue creada con fines ilustrativos y no corresponde a una fotografía real.
Tomado de la red