07/10/2026
Mientras la Iglesia de Cristo está entretenida en pleitos, disputas, contiendas, divisiones, diferencias, celos y envidias, satanás avanza con sus planes bien articulados y ejecutados por sus obedientes y unidas huestes.
Lo que antes parecía impensable llega a una sala de gobierno:
Lo ocurrido en Ottumwa, Iowa, el 6 de octubre de 2026, ha generado una fuerte controversia. La reunión del Ayuntamiento comenzó con una invocación pronunciada por Matt Dalbey, residente y exmiembro del concejo municipal.
La oración comenzó dirigiéndose al “padre oscuro” (dark father) y terminó con las palabras “Hail satan” —“salve satanás”.
La reunión fue registrada por la propia ciudad.
La situación provocó una reacción inmediata de algunos asistentes.
Un pastor local pidió que se “revirtiera” lo que consideraba una maldición sobre la ciudad. El alcalde, Benjamin Foote, respondió solicitando 30 segundos de silencio para que cada persona pudiera orar o reflexionar, antes de continuar con la agenda. Por eso, es más preciso decir que el alcalde pidió un momento de silencio que afirmar que oficialmente hizo “una oración para contrarrestarla”.
¿Cómo pudo ocurrir una invocación de este tipo en un consejo municipal?
Hay un contexto importante.
El Ayuntamiento de Ottumwa había establecido una política de invocaciones que permite que personas de distintas convicciones —incluidas personas sin creencias religiosas— participen voluntariamente.
Quizá la pregunta más importante no sea solamente:
“¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”
Sino:
“¿Qué estamos haciendo nosotros con la verdad que conocemos?”
Vivimos en una época en la que muchas convicciones que antes parecían impensables ahora se expresan públicamente. Pero la Iglesia no puede responder solamente con escándalo, enojo o miedo.
Necesitamos discernimiento.
Necesitamos conocer y aplicar la Palabra.
Necesitamos enseñar a nuestros hijos lo que creemos y por qué lo creemos.
Necesitamos aprender a distinguir entre tolerar que una persona tenga libertad de conciencia y aceptar como verdadera una idea que contradice nuestra fe.
Y, sobre todo, necesitamos recordar que nuestra esperanza no está en que la cultura permanezca siempre favorable al cristianismo.
Nuestra esperanza está en Cristo.
El apóstol Pablo no dijo que el creyente vencería porque nunca encontraría oscuridad. Dijo que debemos andar como hijos de luz.
Por eso, ante situaciones como esta, podemos decir:
“Señor, dame discernimiento para reconocer el mal sin caer en odio; dame valentía para defender la verdad sin perder el amor; y ayúdame a permanecer firme cuando los valores de este mundo sean diferentes de los tuyos.”
Porque la oscuridad puede hacerse pública, pero la luz de Cristo no deja de ser luz.
En medio de un mundo donde muchas veces se confunde el bien con el mal y la verdad con el engaño, ayúdanos a permanecer firmes en tu Palabra.
Danos discernimiento para no dejarnos arrastrar por las corrientes de nuestra época. Danos sabiduría para hablar con verdad y amor, y valentía para no avergonzarnos de nuestra fe.
No permitas que el temor nos domine ni que la indignación nos robe el amor por las personas.
Que podamos ser luz en medio de las tinieblas, sal en medio de una generación necesitada y testigos fieles de Jesucristo.
Que nuestras vidas proclamen a quién pertenecemos.
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