28/05/2026
Hay cargas viejas que uno sigue cargando por costumbre.
Y ya cansan.
A veces la cabeza insiste en volver a lo que dolió, como si eso pudiera cambiarse a fuerza de darle vueltas.
Pero no.
Lo que pasó, pasó. Lo que viviste te marcó, sí, pero no tiene por qué sentenciarte.
También se vale soltar un poco esa mirada dura con la que uno se habla cuando se acuerda de sus errores.
Nadie avanza bien con una piedra encima del pecho.