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04/11/2025

En todo tiempo, Dios nos sostendrá

04/11/2025

En todo tiempo, con Cristo estaremos bien.

14/10/2025

Aviso importante

Conferencias Reforma 2025 | CREDO Y PACTO

Queremos contribuir a las necesidades de nuestros hermanos en Veracruz; por esa razón, hemos lanzado una nueva modalidad de pago para las conferencias.

🔸 Costo de las conferencias: $400 MXN + una despensa
Con tu apoyo no solo participas en las conferencias, sino que también bendices a familias necesitadas.

¡Aparta los días!
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DOMINGO DE DULCE Y GRATA ORACIÓN“A Ti clamaré, oh Jehová. Rocío mío, no te desatiendas de mí”(Salmo 28:1)El domingo no e...
20/06/2025

DOMINGO DE DULCE Y GRATA ORACIÓN
“A Ti clamaré, oh Jehová. Rocío mío, no te desatiendas de mí”
(Salmo 28:1)

El domingo no es cualquier día. Es el día del Señor, el día del pueblo redimido, el día de la santa convocación en la cual la Iglesia levanta su voz al cielo, no por inercia litúrgica, sino por necesidad vital - Y la oración es parte importante del culto cristiano. Si el sermón es la mesa servida, la oración es el clamor por saciedad y deleite. Si el canto es una ofrenda de alabanza, la oración es la súplica por la presencia y comunión con Dios. Sin oración, el culto se seca, se apaga y se enfría. Por ello, cada domingo al adorar en comunidad elevamos nuestra mirada al trono de la gracia y clamamos: ¡Venga Tu reino, hágase Tu voluntad!

La oración NO es un momento del culto cristiano, sino que debe estar presente en todos los elementos del culto; en la alabanza, en la predicación, en la intercesión y en el corazón - así como en cada instante de nuestro vivir.

1. OREMOS DESDE LA PALABRA
Dios no es una idea, ni un eco de nuestros deseos, ni un concepto moldeable al sentimentalismo moderno. Él “habló y fue hecho” (Salmo 33:9). La oración cristiana no comienza en el corazón humano, sino en la Palabra de Dios. La regla de toda oración debiera ser que no debe salirse jamás del marco de la Palabra de Dios - porque no clamamos al aire, ni a un desconocido, sino al Dios que se reveló en las Escrituras. ¿Quieres aprender a orar? Lee los Salmos. Escucha los clamores de los profetas. Aprende el “Padre nuestro”. Ora con tu Biblia abierta. Porque sólo desde la Palabra podemos dirigirnos al Dios verdadero, y no al ídolo de nuestras emociones.

2. OREMOS CON MELODÍAS
Los cánticos no son entretención dominical, ni adornos emocionales para “poner ambiente”. Son, en el mejor sentido, oraciones cantadas. ¿Acaso no dijo el apóstol: “cantando con gracia en vuestros corazones al Señor” (Col. 3:16)? Nuestros himnos y salmos son súplicas entonadas, clamores doctrinales, teología en armonía. Cuando cantas “Castillo fuerte es nuestro Dios”, estás haciendo una oración que confiesa, suplica, celebra y combate. Lutero cantó para orar y oró para cantar. El culto congregacional sin canto fervoroso es una asamblea muda, y una iglesia que no canta es una iglesia que ya ha comenzado a morir.

3. OREMOS EN EL SERMÓN
El púlpito no es un monólogo. El predicador no es un actor, y la congregación no es una audiencia pasiva. Mientras se predica la Palabra, el pueblo debe orar: “¡Háblame, Señor! ¡Ábreme los ojos! ¡Hazme un hacedor y no un oidor olvidadizo!” (cf. Stg. 1:22). ¿Quién puede entender la Palabra si el Espíritu no la revela? ¿Quién puede obedecer sin que el Espíritu dé poder? Por eso, el sermón debe estar empapado de oración, tanto en su preparación como en su recepción. Si el predicador ora para predicar, el oyente debe orar para escuchar. El púlpito sin oración es arrogancia; la escucha sin oración es ceguera voluntaria.

4. OREMOS POR LA IGLESIA
En el culto, no somos individuos aislados en sus islas emocionales. Somos el cuerpo de Cristo, la iglesia militante reunida bajo el estandarte de la cruz. Cuando oramos, no debemos limitarnos a nuestras angustias personales, sino clamar por los hermanos. Interceder. Gemir con los que gimen. Clamar por los que sufren, por los que predican, por los que discipulan, por los que están presos por la fe. La oración intercesora es la prueba de que hemos entendido el evangelio. Porque así como Cristo intercede por nosotros (Rom. 8:34), también nosotros debemos interceder por su Iglesia. No hay lugar en el culto cristiano para un ego devocional: ¡haz espacio para orar por tu prójimo!

5. OREMOS CON SENCILLEZ
Nada estorba más la oración que la jactancia disfrazada de piedad. Jesús fue claro: “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas… que aman el orar en pie… para ser vistos” (Mt. 6:5). El culto no es una pasarela de erudición teológica ni un concurso de oratoria religiosa. Es la reunión de los mendigos de gracia, los lisiados del alma, los pobres en espíritu. El único mérito que nos hace dignos de orar es Cristo. Por tanto, que nuestras oraciones sean humildes, claras, confiadas, y centradas en Él - Porque la oración no necesita de palabras hermosas, sino de corazones quebrantados y almas necesitadas de Cristo.

OREMOS JUNTOS, OREMOS SIN CESAR.
El culto dominical es un ascenso colectivo al monte de Dios. Clamamos porque sabemos que sin Él, nada somos. Por eso, este domingo —así como cada día— haz de la oración el hilo que atraviese y conecte el canto, el sermón, la intercesión, la comunión. Y cuando ores, recuerda que no estás solo: la Iglesia ora contigo, y Cristo intercede por ti.

“Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)

Escucha este episodio en SPOTIFY:
https://open.spotify.com/episode/3H1DBXdKDqIwJKHDzjCSQp?si=uzfDiN6iQeyo0nEXXS0nWQ

También disponible en PODBAY:
https://podbay.fm/p/unavidareformada/e/1750384300

Y si quieres leer todos los artículos de la serie, los encuentras en nuestro canal PATREON:
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JESÚS PAGÓ MI DEUDA(Guía devocional)Miremos ahora más de cerca la raíz misma de nuestra salvación: la expiación sustitut...
05/04/2025

JESÚS PAGÓ MI DEUDA
(Guía devocional)

Miremos ahora más de cerca la raíz misma de nuestra salvación: la expiación sustitutoria de Cristo. No fue simplemente un acto heroico ni una tragedia conmovedora. Fue el sacrificio voluntario del Cordero de Dios, derramando su sangre para pagar el precio que nosotros jamás podríamos haber pagado.
Cristo no solo murió por amor; murió en nuestro lugar. Lo que nosotros merecíamos —juicio, condenación, separación— fue puesto sobre Él. Lo que Él merecía —aceptación, honra, comunión— fue dado a nosotros.
Desde los albores de la revelación bíblica, el sacrificio de un inocente ha sido la sombra del evangelio eterno. Cuando Adán y Eva pecaron, Dios mismo proveyó una cobertura mediante la muerte de un animal. En Egipto, la sangre del cordero en los dinteles salvó a los primogénitos de Israel. En el sistema levítico, cada sacrificio era una representación simbólica de lo que habría de venir. Pero todos esos sacrificios señalaban a uno solo: Jesús, el Cordero de Dios, sin mancha, sin pecado, sin defecto, destinado desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:20). Su sangre no cubre simbólicamente el pecado, lo quita. Él no es un cordero más: es el Cordero definitivo, el único capaz de satisfacer la justicia divina y reconciliar al pecador con Dios.
La justicia de Dios no puede pasar por alto el pecado. Como está escrito: “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). Esto no significa que Dios sea cruel o sá**co, sino que su santidad exige una paga real por la culpa. El pecado es tan grave que solo la muerte puede cubrirlo. Y sin embargo, ¡qué gloriosa noticia!: Cristo asumió esa paga en nuestro lugar! Él llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (1 Pedro 2:24). Cada azote, cada espina, cada clavo y cada gota de sangre fueron parte de ese precio. No hay nada que añadir a esa obra. Como proclamó desde la cruz: “Consumado es” (Juan 19:30). La deuda fue saldada. Aquí se halla la esencia del evangelio: Jesús no murió simplemente como ejemplo, sino como sustituto. Nosotros merecíamos la ira de Dios; Cristo la recibió. Nosotros debíamos pagar con nuestra vida; Él la entregó por nosotros. Esta doctrina gloriosa, la expiación vicaria, es la joya central de nuestra fe reformada.
En esta semana, te invitamos a meditar diariamente en la realidad del precio pagado por tu redención. Que tu lectura de las Escrituras y tus oraciones estén marcadas por la gratitud profunda, el asombro reverente y la entrega renovada. La luz de la redención resplandeció con poder en la cruz. Allí, el juicio y la misericordia se abrazaron. Allí, el Cordero fue inmolado y los pecadores fueron justificados.
No podemos añadir nada a lo que Cristo hizo, pero podemos vivir en respuesta a ello: con gratitud, con humildad y con entrega a aquél que “Herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados” (Isaías 53:5–6)

ENLACE DE DESCARGA DE LA GUÍA DEVOCIONAL
https://www.iglesianacionalpresbiteriana.com/_files/ugd/6c1985_fe6afd3904314e22bd0e8631ff249954.pdf

DESHAZTE DE TU CRISTO DE BOLSILLODesde el 2008, la televisión mexicana ha transmitido la serie La Rosa de Guadalupe, una...
02/04/2025

DESHAZTE DE TU CRISTO DE BOLSILLO
Desde el 2008, la televisión mexicana ha transmitido la serie La Rosa de Guadalupe, una producción donde, en relatos breves, se presentan diversas problemáticas familiares que, de manera "oportuna" y milagrosa, son resueltas por la intervención de la célebre rosa, acompañada de su característico vientecito y una música angelical digna de un comercial de detergente celestial. Todo se arregla en un abrir y cerrar de ojos, como si la fe fuera un boleto de lotería que, con un poco de viento divino, garantiza el premio mayor.

Desde la trinchera evangélica, resulta casi instintivo señalar esta forma de religiosidad como ingenua, engañosa, irreal y francamente fanática—una devoción supersticiosa que roza lo pagano. Nos indignamos con razón. ¡Qué disparate convertir la fe en un amuleto para emergencias, en una especie de botón mágico para activar milagros cuando más conviene!

Pero, un momento. Si nos ponemos estrictos y escudriñamos nuestros caminos (Lamentaciones 3:40), quizá descubramos que en la iglesia "no-guadalupana" e idealmente "cristocéntrica" también se cuela una devoción igualmente fanática, supersticiosa y ficticia. ¿Acaso el Jesús de muchos "creyentes" no es más bien un Jesús de llavero, un Cristo de bolsillo, un Dios de complemento? Un recurso de emergencia, listo para usarse en caso de necesidad: enfermedad, desempleo, crisis matrimonial, o un diagnóstico desfavorable.

Pero, ¿y cuando todo está en orden? Cuando hay salud, trabajo y estabilidad, cuando la agenda está repleta de reuniones, compromisos y un maratón de series pendientes en Netflix, ¿dónde queda Cristo? Pues bien guardado, junto a la llanta de repuesto, el extintor de incendios y el botiquín de primeros auxilios. No estorba, no incomoda, pero está disponible para cuando realmente se necesite. Y así, sin darnos cuenta, hemos fabricado una fe que no se distingue en nada de la superstición de la Rosa de Guadalupe.

Pero Cristo no es un accesorio. No es un talismán. No es el equivalente celestial de una póliza de seguros contra desgracias. Él es el Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). No gobierna solo sobre una pequeña parcela de nuestras vidas, ni se conforma con los espacios vacíos en nuestra agenda. No es una aplicación de asistencia espiritual que abrimos solo cuando el WiFi de la vida falla. Su Señorío lo abarca todo: mente, alma, corazón y fuerzas (Marcos 12:30). Su gloria exige todo nuestro ser. No lo honramos con una oración exprés cuando la urgencia nos aprieta, sino con una vida entera rendida a su voluntad.

Así que, si hasta ahora tu Cristo ha sido una versión miniatura, un simple adorno en el llavero de tu vida, es momento de dejar atrás esa devoción infantil y superficial. Miremos al Cristo real, al Cristo bíblico: soberano, majestuoso, digno de toda honra y gloria. Y moldeemos nuestra oración de manera que refleje esa realidad: "Sea hecha tu voluntad" (Mateo 6:10). Porque Jesús no es un auxilio de bolsillo. Es el Señor del universo. Y lo que demanda de nosotros no es una visita ocasional, sino una entrega total.

Escucha ahora mismo este episodio en SPOTIFY:
https://open.spotify.com/episode/5Q8GidZr4yN6er2YLxfXO0?si=6ywjOnaESDyl_u508SAsTA

Y también está disponible en PODBAY, directo en este link:
https://podbay.fm/p/unavidareformada/e/1743631924

UN SOLO MEDIADOR, JESUCRISTO.Gracias a Cristo, somos justificados; aunque éramos culpables ante Dios, Él nos declara jus...
29/03/2025

UN SOLO MEDIADOR, JESUCRISTO.
Gracias a Cristo, somos justificados; aunque éramos culpables ante Dios, Él nos declara justos por la obra de Cristo. No es que hayamos dejado de pecar o que hayamos alcanzado la perfección, sino que Dios nos mira a través de la justicia de su Hijo (Romanos 5:1). No hay más condenación para los que están en Cristo (Romanos 8:1).
Por Cristo recibimos redención; estábamos esclavizados al pecado, incapaces de liberarnos, pero Jesús, con su sangre, compró nuestra libertad. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). Ya no somos prisioneros de nuestra vieja naturaleza, sino que ahora podemos vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
En Cristo tenemos reconciliación; el pecado nos separaba de Dios, nos convertía en enemigos suyos, pero Cristo hizo la paz mediante su cruz. Dios ya no nos ve como extraños ni alejados, sino como su pueblo amado. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Corintios 5:19). En la cruz, Cristo soportó el abandono para que nosotros jamás fuéramos apartados de la presencia de Dios.
Por Cristo obtenemos la adopción, un lugar en la familia de Dios. No somos meros siervos o perdonados a distancia, sino hijos amados (Romanos 8:15). Ahora podemos acercarnos a Dios con confianza, sabiendo que nos recibe como suyos.

En la cruz, Jesús tomó nuestro lugar, llevó nuestro castigo y nos dio su victoria. Que reflexionar en estas bendiciones nos lleve a mirar con gratitud el sacrificio de nuestro Salvador. Que en su sufrimiento encontremos consuelo y en su entrega, esperanza. Las tinieblas cubrieron la tierra aquel día, pero no pudieron apagar la luz de la redención. Aún en los momentos más oscuros, Cristo es nuestra salvación.

Descarga esta guía devocional en el siguiente enlace:
https://www.iglesianacionalpresbiteriana.com/_files/ugd/6c1985_ff612b7ac62b405d96702dc4d0840f78.pdf

26/03/2025

Cuando conmemoramos la última semana de Jesucristo, ¿Qué estamos celebrando? ¿Qué importancia tiene para el cristianismo la muerte y resurrección de Jesús? ¿Quién es, a fin de cuentas, Jesús?
Muchos le buscan como un solucionador de problemas, otros le invocan como un hacedor de milagros – hay quienes sólo desean recibir de él un beneficio financiero, mientras varios le aprecian como un gran maestro. Pero ¿Cómo deberíamos percibir a Jesús? ¿Qué será Jesús para nosotros? De esto hablaremos en los siguientes clips, aquí en UnaVidaReformada

HAGAMOS PENITENCIA.Han pasado cinco años desde que este episodio fue originalmente estrenado en 2020, en plena contingen...
06/03/2025

HAGAMOS PENITENCIA.
Han pasado cinco años desde que este episodio fue originalmente estrenado en 2020, en plena contingencia por el COVID-19. En aquel tiempo de incertidumbre, aislamiento y reflexión, el llamado de Dios a Su iglesia fue claro: arrepentimiento y fe. Hoy, aunque el contexto ha cambiado, la necesidad sigue siendo la misma. La iglesia de Cristo sigue necesitando penitencia.

¿Qué es la penitencia? La penitencia es más que un acto aislado; es la práctica continua del arrepentimiento genuino, confiando en la obra perfecta de Cristo. Es vivir día tras día con un mayor anhelo de la santidad de Dios y una mayor consciencia de la gravedad del pecado. El cristiano no es aquel que peca menos, sino aquel que se arrepiente más.
En aquellos días de cuarentena, el mundo se detuvo: Se cerraron comercios, se suspendieron clases, se cancelaron eventos, se pospusieron planes. Pero hay algo que la iglesia no puede detener, suspender ni posponer: su búsqueda de santidad. La iglesia de Cristo es un pueblo penitente, un rebaño que anhela caminar en luz.

Tres advertencias para una penitencia genuina:
1} No confundamos rituales con estilo de vida - La penitencia no es un conjunto de actos externos, sino un corazón quebrantado ante Dios.
2} No olvidemos que a Dios no le impresionan las apariencias - Dios no busca sacrificios vacíos, sino un espíritu humilde y contrito (Salmo 51:17).
3} No hablemos de arrepentimiento donde no hay evidencia - El verdadero arrepentimiento produce fruto en la vida del creyente (Mateo 3:8).

La Buena Noticia es esta: Cristo no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:32).

Comenzamos esta serie sobre los Salmos Penitenciales (6, 32, 38, 51, 102, 130, 143), orando para que Dios use Su Palabra para despertar en nosotros un verdadero clamor de arrepentimiento. Acompáñanos en este camino hacia SEMANA SANTA, una tradición cristiana que resulta edificante cuando está acompañada de CONVICCIÓN y DEVOCIÓN.

Escucha este episodio en SPOTIFY:
https://open.spotify.com/episode/3i02G1OPzSYoRR8xGKWBwr?si=uTm_VHpcShqlbq48foTbZw

Disponible también en PODBAY:
https://podbay.fm/p/unavidareformada/e/1590365384

EL SEÑOR ES MI BANDERA.Notas sobre el día de la bandera mexicana.Si bien, es una bendición tener una ciudadanía definida...
25/02/2025

EL SEÑOR ES MI BANDERA.
Notas sobre el día de la bandera mexicana.

Si bien, es una bendición tener una ciudadanía definida y habitar en una nación con ciertas garantías y derechos (lamentablemente cada vez más vulnerados y limitados), el cristiano, de la nacionalidad que sea, no define su identidad ni empeña su lealtad en una bandera terrenal. El creyente en Cristo es un conciudadano de los santos, su patria es Sion, la ciudad de Dios y su lealtad se consagra a la corona del Rey de reyes, Jesucristo.
Mientras llega el día final, somos "peregrinos y extranjeros" y por tanto, usamos una ciudadanía temporal en alguna de las naciones de esta tierra y habitamos los terrenos de este mundo rogando por "la paz de la ciudad" que temporalmente habitamos.
Así que oramos; Dios bendiga a esta nación, Dios prospere el avance de su Reino, reprima las tinieblas del crimen, la mentira y el pecado y postre a sus habitantes ante Jesucristo.
Pensando en la bandera nacional, en este día de aniversario del "lábaro patrio" he aquí algunas reflexiones.

UNA SOCIEDAD NO SE PUEDE CONSTRUÍR SOBRE UN MITO.
El corazón de la bandera mexicana ostenta un águila devorando a una serpiente, un tributo a la leyenda (léase: cuento) de la fundación de Tenochtitlán. Un relato “inspirador”, dicen. Pero sigue siendo un mito, como los que tantas naciones han fabricado para atar la lealtad de sus ciudadanos.
¡Qué abismal diferencia con la Nación Santa de Jesucristo! Su Reino no se edifica sobre ficciones heroicas ni símbolos reciclados, sino sobre el hecho innegable de su muerte y resurrección. Nuestra identidad no se sostiene en leyendas patrias, sino en la verdad de la Redención. Si Cristo no resucitó, “vana es nuestra fe” (1 Corintios 15:14). En cambio, si resucitó (y vaya que lo hizo), entonces todos los mitos del mundo no son más que polvo en el viento.

LOS CRISTIANOS EXISTIMOS PARA DIOS.
El proyecto posrevolucionario en México tuvo claro desde el inicio su objetivo: fabricar ciudadanos leales al sistema. José Vasconcelos, el primer secretario de educación, admiraba el ministerio de propaganda y adoctrinamiento nazi—dato perturbador pero ilustrativo. La estrategia fue simple: sembrar en las escuelas una religión alternativa, completa con su propia liturgia cívica.
Gran parte de esta doctrina nacionalista se repite como liturgia cada día que en las escuelas se hacen "honores a la bandera" con su respectiva CEREMONIA cívica, HIMNO y JURAMENTO, (¿Verdad que es toda una liturgia?).
No, no estoy promoviendo quema de banderas ni anarquía, pero sí advierto: el cristiano debe preguntarse si su boca puede proclamar “Soberano Señor de los mundos” el domingo y el lunes “entregar su existencia” a una nación.
“Juro ser siempre fiel…” ¿Fiel? ¿Siempre? ¿A una patria corrupta y corruptora que ni siquiera define con claridad qué es justicia? ¿A una nación que pisotea la ley de Dios mientras se jacta de su “humanidad y generosidad”? Con todo respeto, no. No podemos servir a dos señores (Mateo 6:24).
“A LA QUE ENTREGAMOS NUESTRA EXISTENCIA"... ¡Epa! ¿Entregamos nuestra existencia? ¿Así funciona? ¿El domingo afirmamos "Tuyo es el Reino” y cantamos “Solo a tí, Dios y Señor” pero en la “ceremonia” le juramos entregar la existencia a una bandera? En última instancia, repetir el juramento NO tiene carácter de obligatoriedad para el ciudadano mexicano, así que con libertad de conciencia un cristiano puede abstenerse de repetirlo.
De nuevo, no promuevo aquí la rebelión, ni la anarquía, pero sí la cautela y el discernimiento para no caer en contrariedades.

NINGÚN NACIONALISMO ACABA BIEN.
El nacionalismo es un ídolo peligroso, un dios de barro que solo engendra orgullo, victimización y conflicto. Un día nos sentimos superiores, al siguiente nos creemos víctimas del “imperialismo” de otros. Nuestro himno exalta la guerra, nuestras caricaturas ridiculizan a los extranjeros y nuestros chistes siempre concluyen con el mexicano superando al gr**go y al japonés. Y cuando la realidad dice otra cosa, nos quejamos de discriminación.
Pero Cristo destruyó estas divisiones. En su Reino, no hay griego ni judío, ni mexicano ni estadounidense, ni raza privilegiada ni pueblo especial fuera del que ha sido comprado con su sangre. No nos jactamos de nuestra “identidad nacional”, sino de la cruz del Cordero.
La cruz de Cristo nos ha reconciliado y ha abolido las diferencias de nacionalidad, estrato social y origen étnico. Cristo no clasifica a su pueblo por los colores de sus banderas, sus ovejas han sido teñidas por el mismo rojo carmesí de su sangre - por eso no hay lugar en la cosmovisión cristiana para ningún "orgullo nacional" sino solamente para la gloria del CORDERO.

DIOS BENDIGA A ESTA NACIÓN.
COMO cristianos, nos toca ser luz del mundo y sal de la tierra, tomar cada día NO una bandera, sino la CRUZ de Cristo y vivir sobria, justa y piadosamente donde sea que como peregrinos y extranjeros nos ha tocado radicar temporalmente.
México, como todo país, necesita a Cristo, conocer Su evangelio, rendirse a Su corona y arrepentirse de sus pecados nacionales en la esperanza de ser parte de la NACIÓN SANTA comprada con la sangre del Hijo de Dios.

No confundamos atracción física con amor, ni llamemos al capricho sentimental "plan de Dios" - sentimentalismo, libertin...
12/02/2025

No confundamos atracción física con amor, ni llamemos al capricho sentimental "plan de Dios" - sentimentalismo, libertinaje, relaciones sin compromiso y noviazgos sin miras al matrimonio NO son sino parodias del amor; acaban mal porque no están basadas en Cristo ni sometidas a la Palabra de Dios.
El amor {verdadero} es hermoso, es regalo de Dios - pero abundan las falsificaciones, y muchos no saben distinguir entre el amor pirata y el verdadero amor, el que proviene de Cristo y se sostiene en SU gracia y misericordia.
Y por cierto, el noviazgo NO ES UN MÉTODO EVANGELISTICO.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? (2Co 6:14-16)

Este miércoles 5 de febrero comenzamos una nueva temporada en la SinagoWeb, con el tema: HOMO IMPIUS / Desvaríos de la r...
01/02/2025

Este miércoles 5 de febrero comenzamos una nueva temporada en la SinagoWeb, con el tema: HOMO IMPIUS / Desvaríos de la raza humana.

En el siglo 18, Carlos Linneo bautizó a la raza humana como "homo sapiens", es decir, HOMBRE SABIO - pero dada la corrupción, maldad, perversión, necedad, depravación e injusticias de las que somos capaces los humanos, parece que esa etiqueta no nos va bien. "En mí no mora el bien", confesó el Apóstol Pablo - "Ay de mí, que soy pecador" exclamó Isaías - "En pecado me concibió mi madre", lamentó David - HOMO IMPIUS sería una etiqueta más congruente para la humanidad en su estado caído.
Antinomianismo, humanitarismo, evolucionismo, animalismo, abortismo, resentimiento, igualitarismo, indigenismo, hedonismo, son algunos de los desvaríos que profesando ser sabios hemos producido.
Pero hay buenas noticias: la verdad nos hace libres y Dios nos hace nuevas criaturas; con una mente renovada para llevar todo pensamiento (y el ser entero) cautivo a Cristo.
De esto hablaremos en la SinagoWeb, temporada Febrero-Abril 2025

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente..." (Efesios 4:22-23)

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Miércoles de 9 a 10 PM (hora CDMX) vía Google Meet

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