20/10/2025
UN ARTISTA ENTRE NOSOTROS.
El día de hoy estamos de plácemes: El Dr. Arturo Balam Gamboa recibió un más que merecido reconocimiento por parte del Colegio de Médicos de Yucatán. En marzo de 2016 el Colegio Yucateco de Ortopedia y Traumatología tambien reconoció su trayectoria. Nueve años después nada ha cambiado, sigue siendo el mejor cirujano de cadera que he conocido, un extraordinario pintor; un amigo y compañero entrañable, cuyos conocimientos ha repartido en generaciones de ortopedistas y cuyo arte pictórico he tenido la fortuna de presumir en la portada de uno de mis libros. Comparto de nuevo el discurso pronunciado aquel día. Este es el discurso que escribí y fue leído esa noche y quedó publicado en mi libro Los Diez Consejos que nadie me pidió…pero me vale madres vine a darlos ( Edit. Felou 2020)
Un artista entre nosotros
(Discurso elaborado en la entrega de reconocimiento al Dr. Arturo Balam Gamboa en el cambio de Directiva del Colegio Yucateco de Ortopedia y Traumatología).
El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano, con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos. El arte es un componente de la cultura, reflejando en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores, inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo.
El vocablo “arte” tiene una extensa acepción, pudiendo designar cualquier actividad humana hecha con esmero y dedicación, o cualquier conjunto de reglas necesarias para desarrollar de forma óptima una actividad: se habla así de “arte culinario”, “arte médico”, “artes marciales”, etc. En ese sentido, arte es sinónimo de capacidad, habilidad, talento, experiencia.
Sin embargo, más comúnmente se suele considerar al arte como una actividad creadora del ser humano, por la cual produce una serie de objetos (obras de arte) que son singulares, y cuya finalidad es principalmente estética. En síntesis, el arte es entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo. Esta breve introducción me sirve para poder hablar de un artista entre nosotros.
Es asombroso como un paño de tela blanca, que está quieta esperando con ansia la mano del artista, comienza a adquirir vida cuando el pincel estrella en la maraña de hilos esta mezcla de pigmentos hechos con una base de aceite, que le permite esa mansedumbre tan necesaria para extender y encoger los colores conforme invaden el lienzo. He visto con asombro, y esto sin temor a equivocarme, verdaderas obras de arte surgir con tan sólo utilizar los colores primarios: rojo, azul, amarillo, con el blanco y la ausencia de color del negro para con la justa pericia, formar la infinita amalgama de tonos que normalmente requerían hasta 10 veces más del uso de otros pigmentos, eso sí por favor, receta de la casa: mucho aguarrás y poco aceite de linaza. Esta misma persona que conocí años atrás con su pantalón de mezclilla, sus botas y ese sempiterno corte militar en su cabello y que levantaba la admiración de propios y extraños cuando como un simple pasatiempo dibujaba la caricatura de compañeros y maestros (algunos no muy contentos por la habilidad de su alumno). Como siempre he dicho: afortunado el artista que tiene la capacidad de expresar el dibujo utilizando desde el más humilde lápiz o carbón, hasta consagrarse con la espátula y ese lúdico devenir de impregnar el paño sin usar un solo pincel.
Este mismo amigo con el paso de los años trasladó su habilidad de artista al quirófano. La mayoría de los presentes han sido testigos de la limpieza de su trabajo, la metodología, la planificación que al final de cuenta deja en el más difícil lienzo: el cuerpo humano, una obra de arte. Esa misma capacidad para transmitir esa sensación de movimiento en sus pinturas y ese realismo tan desprovisto del menor de los atisbos de subjetividad con la acción espectacular que es: el que un paciente pueda recuperar la movilidad y caminar. La vida es movimiento.
Es nuestro querido artista que con la misma grandeza y humildad ha hecho de la cirugía un verdadero arte.
Nuestro amigo el Dr. Arturo Heriberto Balam Gamboa. Nació un 20 de noviembre de 1960 en Nunkiní (Tierra de osos), Campeche, municipio de Calkiní, pero creció en Tacotalpa, Tabasco, en medio de una familia que le inculcó los valores que todos le conocemos.
Realizó sus estudios de Médico Cirujano en nuestra querida Facultad de Medicina y posteriormente la especialidad en nuestra residencia del HGZ Benito Juárez y en Magdalena de las Salinas del IMSS. Componente de la tercera generación de residentes, pronto se distinguió por su habilidad quirúrgica, sus conocimientos, pero sobre todo por su don de gente y su gran trato humano a los pacientes.
Amante y seguidor de Renato Bombelli, como muy pocos; se bebió el libro hasta llenar de la biomecánica de cadera el tuétano de sus propios huesos. Muy pronto demostró que su habilidad, era acompañada de una metodología preoperatoria, que le permitía trasladar la geometría de las prótesis en una auténtica sustitución articular. Pero no sólo ha destacado en cirugía de reemplazos, pues quienes lo hemos visto en acción, sabemos que la pulcritud y exactitud de su destreza se traslada como un Rey Midas a prácticamente todo lo que toca, desde el más simplón de los quistes sinoviales hasta la más complicada cirugía de revisión.
Poseedor de un talento como pocos, ha sabido llevar esa grandeza con algo que pocas veces puede acompañarla: humildad y sencillez. El que es grande y a la vez sencillo y humilde: es magnánimo en todos los sentidos. Hombre de pocas palabras pero de lenguaje certero.
Compañero como pocos… hasta en el futbol en nuestro glorioso equipo de “Tiburones”, era nuestro medio de contención, una posición que después de la del portero es la más incomprendida, una de las deslucidas aunque se lleve el equipo a cuestas.
Con esa misma disciplina y pulcritud ha sabido también trazar su vida personal. Padre de familia y esposo ejemplar. Vaya nuestro reconocimiento para Rosa María, su esposa, y para sus hijos Arturo, Rosa María y Andrea Carolina con quienes hoy compartimos este orgullo, en particular para Arturo que hoy en día es un gusto tenerlo con nosotros en su formación como residente, y a quien no me cabe la menor duda de que su padre en las noches en lugar de leerle un cuento de los “Tres Cochinitos” o “Blanca Nieves” lo arrullaba hablando de la importancia del ángulo de Weber o la inclinación acetabular según Bombelli.
Hace unos meses el Dr. Balam se jubiló del Instituto, en medio de lo que pocas veces puede verse: el reconocimiento unánime de todo un hospital, desde el más humilde de los camilleros hasta el más encumbrado de los directivos, a uno de los mejores médicos que ha tenido el Instituto, dejando por fortuna sus conocimientos en muchos de los que estamos aquí presentes. El día de hoy, el Colegio Yucateco de Ortopedia y Traumatología, tus amigos, queremos darte este humilde reconocimiento.