11/06/2026
⛔ IMÁGENES FUERTES ⛔
En días pasados compartimos la historia de Álvaro y su mamá con la intención de generar consciencia y un poco de empatía. Sin embargo, la publicación provocó una gran cantidad de comentarios, dudas y señalamientos. Por eso queremos contarles con más detalle cómo sucedieron las cosas.
Ese día íbamos caminando por la cuadra donde se encuentra el refugio cuando escuchamos un maullido muy tenue. Sinceramente no le prestamos demasiada atención porque en la zona hay muchos gatos callejeros. Cerca de veinte minutos después volvimos a pasar por el mismo lugar y esta vez el maullido se escuchó mucho más claro. Algo nos hizo detenernos.
Comenzamos a preguntar a los vecinos si tenían gatitos bebés. Todos nos dijeron que no. Cerca de ahí hay una casa abandonada y, conforme nos acercábamos, el sonido se volvía cada vez más evidente. Conseguimos una escalera para subir a la azotea y fue entonces cuando encontramos una escena que jamás vamos a olvidar.
Lo primero que vimos fue a quien creemos que era la mamá de Álvaro. Lamentablemente ya había fallecido. Su cuerpo estaba parcialmente oculto debajo de láminas y cacharros, por lo que al principio sólo alcanzábamos a ver una parte. Empezamos a mover todo con cuidado y entonces apareció Álvaro, diminuto, aferrándose a la vida.
Sabemos que las fotografías pueden engañar y hacer parecer más grandes a los animales, pero Álvaro era realmente un bebé. Como puede verse en una de las imágenes, cabía prácticamente en la palma de una mano. Posteriormente, el veterinario confirmó que tenía aproximadamente dos semanas de vida.
Algunas personas también cuestionaron por qué llevaba guantes, la respuesta es muy sencilla, había láminas, objetos pesados, basura acumulada y arañas. Los utilicé para poder mover todo con seguridad y evitar lesiones mientras intentábamos averiguar de dónde provenían los maullidos.
Después de rescatar a Álvaro pudimos observar mejor el cuerpo de su mamá. Se encontraba dentro de un castillo de construcción. Muchas personas aseguraron que alguien la había colocado ahí intencionalmente, pero por el estado en que se encontraba consideramos que llevaba unos tres días fallecida (o quizás tenía menos tiempo pero por el calor se descompuso rápido). Su cuerpo ya presentaba inflamación propia del proceso de descomposición e incluso había presencia de gusanos. El olor era evidente una vez que retiramos todas las láminas y objetos que la cubrían. Lo que se veía como si estuviera atorada probablemente era consecuencia de esa misma inflamación.
También hubo quienes aseguraban que Álvaro no pudo haber sobrevivido tantos días en ese lugar. La realidad es que nosotros tampoco tenemos todas las respuestas. No sabemos exactamente cuándo murió su mamá ni qué ocurrió durante esos días. Tal vez ella sobrevivió un tiempo después del parto y alcanzó a alimentarlo. Tal vez lo cuidó hasta el último momento. No lo sabemos. Lo único cierto es que cuando lo encontramos seguía vivo y necesitaba ayuda urgente.
Por eso les pedimos un poco de sentido común y también un poco de compasión. Entendemos que existen refugios y personas que lucran con el sufrimiento animal. Sabemos que hay casos que han hecho que mucha gente desconfíe, pero nosotros no vivimos de los donativos. Somos personas honradas y trabajadoras, trabajamos todos los días para sostener este proyecto y para darles una vida digna a los animales que dependen de nosotros. NO VIVIMOS DE DONATIVOS.
Nuestros perros y gatos comen gracias al fruto de nuestro trabajo. Sí, en ocasiones pedimos apoyo porque mantener a tantos animales es una tarea enorme, pero quienes nos conocen saben que la ayuda que recibimos suele ser poca. Y precisamente por eso la valoramos tanto. Porque sabemos que detrás de cada bolsa de croquetas o cada cien pesos donados, hay una persona que también trabajó duro para ganarlos.
Lo que sí nos duele es que personas que jamás han convivido con nosotros, que nunca han visitado el refugio ni conocen nuestra labor, se sientan con el derecho de juzgar, acusar o desacreditar sin conocer los hechos.
No sabemos exactamente cómo sobrevivió Álvaro. No sabemos cómo murió su mamá. No sabemos si, aun con dolor, ella siguió alimentándolo y cuidándolo hasta donde sus fuerzas se lo permitieron. Lo que sí sabemos es que esa gatita no debió morir sola, entre láminas, cacharros y abandono. Ningún animal merece terminar así.
Nuestras publicaciones no buscan generar morbo. Buscan despertar empatía, fomentar la esterilización, visibilizar la realidad que viven miles de animales y, cuando es necesario, pedir ayuda para aquellos que la necesitan.
Esperamos que después de esta explicación se comprenda mejor el contexto de lo ocurrido.
Y para quienes siguen diciendo que Álvaro "se ve de más de tres meses", los invitamos a conocerlo. Cuando lo encontramos ni siquiera tenía dientes y tuvimos que alimentarlo con fórmula, apenas en estos últimos dos días ha comenzado a probar croquetas remojadas. Es un bebé. Un pequeño sobreviviente que, contra todo pronóstico, sigue aquí.
Si alguien desea conocer a Álvaro y comprobar por sí mismo su edad y tamaño, las puertas están abiertas. Nosotros no tenemos nada que ocultar. Lo único que tenemos es la satisfacción de haber escuchado aquel pequeño maullido y haber decidido no ignorarlo.
¡Gracias a quienes confían en nosotros! 🐈⬛