13/03/2026
Cada vez que la presión interna aumenta, aparece el viejo recurso político de cambiar la conversación.
Irán escalando tensiones que afectan la estabilidad global.
Los archivos Epstein volviendo a generar preguntas incómodas.
El costo de vida presionando a millones de familias.
Y, de pronto, el tema es México.
Antes de mirar hacia afuera, quizá valdría la pena atender algunas realidades internas.
El consumo que alimenta el narcotráfico.
El flujo de armas que cruza la frontera hacia el sur.
Y el combustible robado que termina en redes ilegales.
Cuando la conversación cambia demasiado rápido, casi siempre hay una razón.
A eso, en política, se le llama distracción.