31/10/2025
Una fotografía y paisaje socioeconómico de Ciudad Ixtepec en la década de los sesenta del siglo XX
Rosendo Guzmán Palomec
Amigos, paisanos, como es del conocimiento público, Ciudad Ixtepec, Oaxaca, ha tenido a lo largo de su historia diferentes etapas de desarrollo material y económico, a veces de gran apogeo o alto impacto social, otras veces ha ido a la baja, en otras ocasiones se ha mantenido estable, y finalmente, en la actualidad pretende recuperar sus grandes momentos, como cuando fue catalogada como el Emporio Jeromeño del Istmo oaxaqueño.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, alrededor del año 1907, Ixtepec tuvo un gran auge económico nacional, inclusive mundial, con la introducción del ferrocarril y el consecuente movimiento de pasajeros, pero sobre todo de mercancía en el llamado Ferrocarril Interoceánico, que partía del puerto de Salina Cruz hacia el puerto de Coatzacoalcos, lo cual generaba una gran actividad y progreso en el crecimiento y desarrollo en el ámbito laboral y ocupacional de la población; precisamente por eso se ganó con orgullo la designación de Emporio Jeromeño; pero después del año anteriormente mencionado, esto desafortunadamente fue decayendo de manera paulatina, hasta entrar en una grave crisis en el año1914, originada por los siguientes factores:
—El movimiento revolucionario en contra del régimen de Porfirio Díaz, que generó un gran problema político y de inestabilidad social.
—La epidemia de viruela negra que azotó y diezmó a la población mexicana.
—La plaga de langosta que perjudicó severamente al campo.
—La gran sequía y escasez de agua que debilitó la producción de los alimentos del campo, y sobre todo,
—La apertura del canal de Panamá, construido por los norteamericanos en ese país, lo que vino precisamente a minimizar y hacerle una feroz competencia al ferrocarril del Istmo hasta prácticamente reducir al mínimo su uso; lo anterior creó una grave crisis económica, social y laboral en la región istmeña, particularmente en la población jeromeña, agregado a esto la gran depresión económica mundial.
Después de este periodo crítico e histórico vinieron dos movimientos trascendentes de emigración e inmigración. Los ingleses y norteamericanos fueron los inversionistas fuertes en la construcción, operación y desarrollo del ferrocarril que unía el océano Pacífico con el golfo de México, o tren tehuano. Al disminuir el movimiento ferrocarrilero, lo que obviamente trajo grandes pérdidas económicas, abandonaron el proyecto interoceánico, y como buenos capitalistas se llevaron sus inversiones a estados con otros ámbitos productivos; por otro lado, muchos trabajadores ligados al ferrocarril se quedaron desempleados y también emigraron, sobre todo a las zonas petroleras y azufreras del sur de Veracruz, como Coatzacoalcos (Puerto México), Minatitlán, Nanchital, Agua Dulce, Las Choapas, etc., donde estaban en auge en ese tiempo la industria y explotación petrolera, la minera de azufre, y había muchas oportunidades de trabajo, por lo que los paisanos se contrataban con cierta facilidad en alguna empresa establecida en esa zona. Por eso, desde aquella época la región sur de Veracruz se volvió —y hasta la fecha sigue siéndolo— otro territorio istmeño oaxaqueño.
Por lo que se observa, unos emigraban con la idea de buscar nuevos territorios para invertir su capital en nuevas empresas; otros, los trabajadores, lo hacían para buscar una nueva fuente de ingresos para el sustento familiar; por otra parte, se venía dando un significativo movimiento de inmigración un poco antes del año 1914 —pero con más fuerza después de este— por hombres y mujeres que provenían de otros continentes y países de diferentes partes del mundo, atraídos precisamente por el propio ferrocarril y en búsqueda de nuevos horizontes. Eran norteamericanos, españoles, ingleses, italianos, japoneses, chinos, árabes, palestinos, libaneses, iraquíes, franceses, alemanes, polacos, etc. Y había otros muy locales, como gente del vecino Ixtaltepec principalmente, que se asentó alrededor de la estación del ferrocarril; así se pobló esta parte de Ixtepec y se creó precisamente el área poblacional que se conoce hasta la fecha como colonia Estación.
Cabe mencionar, como dato curioso, que los chinos eran sobre todo originarios de la región de Cantón de su país; la mayoría llegaron en la etapa o época en que se estaba construyendo el ferrocarril y se ocuparon en él como peones y obreros principalmente, y ya terminado este proyecto se establecieron en el pueblo, donde se dedicaron a la agricultura en el cultivo de verduras y legumbres; asimismo, tuvieron negocios como panaderías, cafeterías y restaurantes. Se casaron mayormente con la gente del pueblo y formaron familias jeromeñas.
La gente foránea o dxu, como se les denominaba en zapoteco, venía en busca de un área de oportunidades para asentarse aprovechando su cultura de trabajo y la visión empresarial que les brindaba de manera natural su origen; también aprovecharon el fortalecimiento del ferrocarril, ya más enfocado al movimiento regional y nacional.
Las líneas existentes que daban movilidad de carga y pasajeros en ese tiempo eran:
—El Centroamericano, que recorría de la Ciudad de México a Veracruz, Medias Aguas, Matías Romero, Ciudad Ixtepec, Tonalá, Arriaga, Tapachula, Ciudad Hidalgo, entre otras estaciones.
—El tehuano o Interoceánico, que recorría Salina Cruz, Ciudad Ixtepec, Matías Romero, Medias Aguas, Jesús Carranza, Chinameca, Coatzacoalcos, entre otros puntos.
—El Panamericano o pollero, que recorría Ciudad Ixtepec, Juchitán, Tonalá, Arriaga, Tapachula, Ciudad Hidalgo, además de otros destinos.
Este movimiento ferrocarrilero de la época generó grandes fuentes de trabajo directo que les brindaron a muchos ciudadanos una buena calidad de vida. Por ejemplo:
—Los trabajadores del propio ferrocarril (conductores, maquinistas, garroteros, fogoneros, peones de vía, auditores, llamadores, telegrafistas, similares, etcétera).
—Trabajadores del servicio exprés (con oficinas en la estación del ferrocarril y con trabajadores a bordo).
—Servicio de correos (agentes postales del ferrocarril y oficina de acopio).
Ixtepec fue un centro importante del sur de la república del servicio postal mexicano. Contaba con:
—Agentes de publicaciones (vendedores de bebidas y alimentos en el tren de pasajeros).
—Estibadores (trabajadores de carga y descarga de los trenes).
—Sistema de teléfonos y telégrafos, así como muchos empleos colaterales y muchos empleos indirectos.
Después de la crisis de 1914, poco a poco comenzaron a aparecer negocios alrededor de la estación, de tal manera que se iba convirtiendo en un área comercial y de intercambio económico muy dinámica en beneficio del pueblo en general, ya que la población foránea, con su iniciativa y su particular cultura de trabajo, le iba dando un desarrollo distinto a la vida comercial propiamente dicha. Hubo un factor muy importante que influyó de manera significativa para que la gente del centro también volteara hacia la estación: la construcción del primer mercado público, llamado Benito Juárez, en esa área en el año de 1923, en el espacio donde actualmente funciona la conocida plaza Garibaldi. Este hecho hizo que fuera un punto ancla o imán para atraer a los consumidores, ya que allí, por su diversidad de productos, era el lugar ideal para realizar las compras familiares y así beneficiar por el consumo en el comercio la consolidación del área.
Asimismo, contribuyó en ese periodo el establecimiento del cuartel general militar en el área de la colonia Moderna, que trajo como consecuencia una mayor economía para el pueblo y mayores asentamientos humanos, los que también cubrían sus necesidades de consumo en esa zona de la estación.
Dicen los testimonios existentes de numerosas fuentes que de 1930 a 1955 se vivió un gran auge económico y social en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, que tuvo como eje principal o como punta de lanza los ferrocarriles de México; así se consolidó el comercio de diferentes rubros, como telas, zapaterías, farmacias, ferreterías, refaccionarias, línea blanca, madererías, papelerías, cines, harineras, hoteles, restaurantes, fondas, posadas, albergues, almacenes, bodegas, agencias de autos, de petróleos, de máquinas de coser, panaderías, oficinas de gobierno, Correos de México, Telégrafos de México, recaudación de rentas, aeropuerto, servicio de gas doméstico, etc. Es decir, el Emporio Jeromeño estaba presente nuevamente.
Después del año de 1955 llegó un gran debilitamiento del poderío económico y social de Ciudad Ixtepec. ¿La razón? La construcción de la carretera Panamericana, que inicialmente iba a pasar por aquí, pero por motivos políticos nada inteligentes, finalmente pasó por Juchitán, donde sus pobladores brindaron todas las facilidades para este hecho, al tener la visión futura de que les traería una movilidad humana, social, política y económica para su pueblo.
El ferrocarril ya no pudo competir con un medio de comunicación más eficaz y más moderno. A Juchitán llegaron muchas empresas y comercios de bienes y servicios, que hicieron que esta ciudad se convirtiera en el centro comercial del Istmo y debilitara al Emporio Jeromeño; inclusive, con el paso de los años varios negocios de este fueron trasladados a Juchitán.
Ya en un proceso paulatino a la baja de la economía de la ciudad (desde luego, sin desaparecer, aún con el comercio base para cubrir las necesidades propias), nos tocó ver y vivir cómo era el movimiento comercial, que yo divido en dos ramas:
—El comercio formal establecido en el área de la estación y el comercio doméstico y sencillo pero muy significativo que se daba en los barrios de la ciudad.
En la década de los años sesenta —los cuales queremos retratar o recordar en esta narrativa, sin que sea de manera exacta y con muchos faltantes porque no los tenemos todos presentes— había negocios, tiendas, comercios o medios que generaban economía alrededor del mercado Benito Juárez, así como los que se generaban en forma doméstica en el pueblo, que a final de cuentas todos sumaban para darle el dinamismo económico.
Mi experiencia real y vivida se basa en que mi madre, la señora Amada Palomec Vásquez, tenía un pequeño puesto en el mercado Benito Juárez donde vendía chile relleno, en la entrada principal del área de pescados y carnes. Mientras vendía y me regresaba con el mandado, yo recorría la zona para no aburrirme, y de allí recuerdo algunos negocios existentes en esos años mozos.
Comercios de los años sesenta en el área de la estación:
—Ferretería El Emporio Jeromeño, de don José Kohashi.
—Ferretería El Águila, del señor Zaffo y doña Naima.
—Ferretería Casa Zetuna, de don José Zetuna.
—Tienda de telas de don José Tomás Murat y doña Juanita Casab.
—Tienda de telas de Tobi Casab.
—Tienda de telas de Chico Pedro.
—Casa Shunia, de doña Federica Shunia.
—Almacenes César, de Chito Harfuch.
—Tienda de línea blanca Casa Lavín Mier, de don Fernando Lavín Mier.
—Papelería La Flecha Azul, de Crescencio Toledo López.
—Farmacia de Dios, de doña Ana Nakagawa López.
—Farmacia San Juan, de doña Elsa Nakagawa López.
—Botica Don Juanito, de don Juanito Nakagawa.
—Farmacia San Gerónimo, de don Alfonso Sibaja.
—Farmacia Ixtepec, de don Gustavo.
—Vinos y licores Los Bárbaros del Norte, de Gabriel Abeytia Téllez.
—Maderería Toledo, de doña Teodora Toledo.
—Aceites El Faro, de don Raymundo García.
—Tienda Ronasa, de don Roberto Nacif Saade.
—Ultramarinos, de don Alberto Nacif Saade.
—Refaccionaria Gómez, de la familia Gómez.
—Refaccionaria Ford.
—Refaccionaria Guasti.
—Agencia Singer.
—Imprenta Gutenberg.
—Estudios y fotografía Kodak, de doña Daly Nazará.
—Puesto de revistas y periódicos del señor Isaías.
—Agencia Datsun, de Pepe Harfuch.
—Agencia de la Lotería Nacional.
—Cine Lux, de Pepe Harfuch.
—Cine Mabel, de la familia Vidaña.
—Cristalería Mercantilcita.
—Abarrotes Estudillo, de Héctor Estudillo.
—Miscelánea La Hormiga, de don Tilo Azotla.
—Casa avícola.
—Billares del güero Vidaña.
—Fábrica de hielo La Victoria.
—Fonda Doña Nati.
—Casa Valledor Álvarez, harinera de don José Valledor Álvarez.
—Cervecería Carta Blanca, de don Desiderio Vidaña.
—Zapatería 3B, de la familia Curioca.
—Tienda de don Zabulón.
—Distribuidora de huevos de granja de doña Carmen Guasco.
—Venta de granos y maíz de don Chava López.
—Semillas de Beto Mambo.
—Compra y venta de productos de la Sierra Mixe Alta, de don Chendo Serrano.
—Refrescos Peñafiel, Coyame y Manzanita, distribuidos por el señor Sarmiento.
—Novedades Marlene, de Shamo Curioca Pérez.
—Restaurante Guendanabani.
—Hotel Panamericano, de Pepe Harfuch.
—Taller Nissan, de Pepe Harfuch.
—Oficina de Gas del Istmo y Dami Gas.
—Funerales del Istmo.
—Mercería Carmen Chalo.
—Agencia Gallo.
—Hotel Rasgado.
—Hotel De Gyves.
—Hotel México.
—Hotel San Juan.
—Mueblería Habib, del señor Habib.
Si bien el auge del ferrocarril fue decayendo sistemáticamente después de la aparición de la carretera Panamericana y un tramo de ella llamado carretera Transístmica, y por ende el sector comercial, surgió con gran detonación el rubro del sector educativo a finales de la década de los sesenta con la aparición de la secundaria diurna, y después, en los setenta, la Secundaria Técnica 216 y el CECyT 134, además de la normal primaria o Enufi, y así sucesivamente. En otros tiempos más recientes aparecieron secundarias generales y técnicas, así como bachilleratos técnicos de educación media superior, el Cobao, y otras instituciones de nivel superior, como la Pedagógica y la Universidad del Istmo.
A raíz de la apertura de todos estos recintos escolares, los padres de familia hicieron conciencia de que la única manera de progresar para sus hijos era por medio de la educación, por lo que, aprovechando esta plataforma para el pueblo jeromeño en general, los enviaron a prepararse, lo que trajo como consecuencia la formación de muchos profesionistas en todos los perfiles, como médicos, licenciados en general, ingenieros, arquitectos, abogados, maestros, músicos, militares, enfermeras, científicos, empresarios y comerciantes locales en general, etc. Esto originó que el gran contraste socioeconómico que existía entre el área de la estación y los barrios y secciones populares se redujera, para beneficio de la ciudad.
Como dato curioso y significativo podemos señalar que aquellos hombres (o sus descendientes) que venían de tierras muy lejanas en la primera parte del siglo pasado, en la búsqueda de una segunda patria para un nuevo proyecto de vida —como los originarios del Medio Oriente, quienes con tesón y trabajo se arraigaron en Ciudad Ixtepec como grandes comerciantes—, fueron, en los mencionados años setenta, los promotores de las gestiones para las escuelas antes citadas que trajeron el progreso de la población: podemos mencionar a don Roberto Nacif Saade, Shamo Curioca Pérez, Zarif Zetuna, José Murat Casab, sin olvidar el gran apoyo que brindó Raúl Enríquez Palomec a los estudiantes ixtepecanos durante una época en el Instituto Politécnico Nacional. Fernando Lavín Mier y Guillermo Bernal también colaboraron para el desarrollo de la educación en Ixtepec.
En la época referida, hacia el centro y los barrios zapotecas existían algunas pequeñas tiendas o misceláneas donde la gente hacía sus mandados o pequeñas compras, como se decía. Recordamos algunas:
—Tienda de Dona-Rafael.
—Tienda La Paty, de don José de Gyves.
—Tienda Florentina, de Florentina Santiago y Beto Cabrera.
—Tienda El Triunfo, de don Antonio Cheng.
—Tienda de Ene-Chalo, de Chalo Zavalote.
—Tienda de Queta-Tino, de Tomasita y Ginia.
—Tienda de Toña-Goño, de Goño Santiago.
—Tienda de Yola-Gerónimo, de Gerónimo Ambrosio.
—Tienda de Menta Yati, de la señora Menta.
—Tienda de Florida-Mechu.
—Tienda de Lena-Lipe, de Lipe Cortés.
—Tienda de Kela-Lipe.
—Tienda de Amalia-Áureo, de Áureo Benítez.
—Tienda de Rosaura-Romeo, de Romeo Benítez.
—Tienda de Tilo Cañón.
—Tienda de Tita-Neto, de Tita Ambrosio.
—Tienda de Juana-Pedro.
Debido al dinamismo de actividades económicas domésticas de los sesenta, hacemos mención de una lista de grandes mujeres que con su sacrificio, esfuerzo y trabajo impulsaron a sus hijos a prepararse para alcanzar un progreso personal. Desde luego, otras valiosas paisanas lo hacían desde el hogar. Asimismo, en esta lista faltan muchas heroínas todavía que nuestra memoria no alcanza a recordar. Se vale agregarlas.
Actividades domésticas (productos que elaboraban y oficios que desempeñaban):
—Namen Contreras: chile relleno.
—Simona-Beto: chile relleno y matanza de puerco.
—Chabe-Yuto: chile relleno y relleno de puerco.
—Nicasia-Buni: chile relleno.
—Amada-Álvaro: chile relleno, tamales y chilaquiles.
—Lorenza Villalobos: chile relleno.
—Señora Villalobos de Corsi: chile relleno.
—Señora Mesia: chile relleno.
—Señora Tomasa-Miguel: empanadas y garnachas.
—Na María Baba: empanadas, garnachas y tamales.
—Señora Pánfila de Juan el mocho: empanadas, garnachas y tortas.
—Na Chelo-Franco: chorrito, empanadas y garnachas.
—Na Emilia-Tacho: empanadas, garnachas, tortas, botanas de fruta.
—Na Felícitas Benítez: empanadas y garnachas.
—Na Elsa Ngola: empanadas y garnachas.
—Chon de Taba: empanadas y garnachas.
—Olga Benítez: raspado.
—Gerarda Enríquez: raspado.
—Cristina Cortés: raspado.
—Rosa León: raspado y atole.
—Na Beta-Miguel: atole.
—Na Tana-Pío: atole.
—Na Chilla-Midio: tortillas.
—Toña-Joel: tortillas.
—Na Juana-José: tortillas.
—Na Chion-Chinda: tortillas.
—Na Chica-Vitelio: tortillas.
—Na Cheta-Miguel: tortillas.
—Na Chica-Chihui: tortillas.
—Na Mini-Ndino: tortillas.
—Na Teresa-Noyo: tortillas.
—Na Miteria-Amado: tortillas.
—Na Magdalena-Rey: tortillas.
—Na Germania-Teo: tortillas.
—Na Rosalba-Juan: tortillas.
—Na Tomasa-Neto: tortillas.
—Na Veria Girón: tamales.
—Na Ángela Tolu: tamales.
—Na Hilaria Wendolay: tamales.
—Na Sevia-Tano: tamales.
—Na Fracia-Rubén: tamales.
—Na Lioba: tamales.
—Na Gelia-Chido: tamal de elote, pan de elote y pan pimpo.
—Na Wada Tina: chocolate.
—Na Toña Teca: chocolate.
—Na Chabe Teca: chocolate.
—Irma la Tehuana: flores.
—Na Geña Spiri: frijol colado.
—Na Bertha-Cundo: vinagre.
—Teresa-Paciano: horchata.
—Cohínta-Lao: nicoatole (nicuatole).
—Ofelia-Porfirio: dulce de cereza y de calabaza.
—Na Martha-Luis: veladoras, vela, vela de sebo.
—Na Kecha Velázquez: dulces de mango, papaya y almendra.
—Na Tomasa-Camilo: maíz.
—Na Chana: naranja y mandarina.
—Na Chilla: chorizo y carne enchilada.
—Na Chinta-Memo: tortillas, pan y miel.
—Señora Ángela-Juvencio: pan.
—Na Fina-Daniel: diferentes hierbas como epazote, té limón, hierbabuena y plátano.
—Juana-Berna: flores y aguas frescas.
—Na Quinta de Cuevas: camarón oreado y camarón seco.
—Señora Tana-Beto: maíz.
—Na Nufa (mamá de Che Che): merengues y pastelitos de calabaza.
—Ta Min Zárate: leña.
—Na Cira Toledo: huesito, carne de cochino y chicharrón.
—Na Amada-Antonio: huesito, carne de cochino, frito y chicharrón.
—Na Cata-Agapito: leche, crema y mantequilla.
—Na María-Franco: queso, crema, mantequilla, pan, gallinas, relleno de marrano, alimentos para pollos y especias.
—Na Chica-Rito: pescado de río.
—Na Kela-Teo (Teo Bachi): carne, huesito de cochino, mazorca y mango.
—Na Manuela-Filogonio: carne de cochino y curado.
—Familia de Manuel Caballero: queso, crema y mantequilla.
—Familia de Raúl Villalba (señora Couder): pan pimpo.
—Na Geña Bere: gallina.
—Na Siquia Palomec: tortita de coco y curado.
—Bertha-Temo: tortita de coco y curado.
—Ciria-Neto (el Marro): tortita de coco y limón relleno de coco.
—Na Alicia Toledo: queso, mantequilla, crema y curado.
—Familia Chiñas: barbacoa.
—Olguita y familia: empanadas, garnachas y chile relleno.
—Silvia Toledo (la güera): alimentos.
—Hilda Antonio: relleno, carne de cochino, frito, mole y enchiladas.
—Na Nufa Geñu: curado y curandera.
—Na María Tin: cecina, bofe, tripa y manteca.
—Candelaria Ambrosio: inyecciones.
—Celia Chiñas: inyecciones.
—Licha-Bucho: dulce de camote, calabaza, papaya y jicaco.
—Carmen: dulces caseros y botanas de fruta.
—Gina: dulces caseros y botanas de fruta.
—Teresa: dulces caseros y botanas de fruta.
—Señora Mere-Juan Hansen: pan de panadera.
—Tomasa-Gino: pan de panadera, pan bollo, cemita y pan de manteca.
—Antonia Benítez: pan de panadera, pan bollo, cemita y pan de manteca.
—Artemia Gallegos: pan de panadera, pan bollo, cemita y pan de manteca.
—Señora Chefina-Enedino: pan de panadera, pan sxhiapa, pan blanco y cemita.
—Alejandra Enríquez: pan de panadera, pan sxhiapa, cemita y pan blanco.
—Basilia Cortés: bordadora.
—Virginia López: bordadora.
—Emilia Vásquez: bordadora.
—Amalia-Neco y Nereidas Santiago: bordadoras.
—Señora Anita-Marco: bordadora.
—Señora Cecilia-Juvencio: bordadora.
—Señora Toña-Juan: bordadora.
—Jerónima Regalado: bordadora.
—Tía Chon López: pollos y aguas frescas.
—Lioba: empanadas y garnachas.
—Señora Tivi-Chalo: curado.
—Señora María-Eu: flores.
—Señora Lupe Chiñas: flores.
—Maurilia: horchata y aguas frescas.
—Señora Chefa-Ciro: frito e hígado.
—Familia Cortés (Rogelio Pan Bollo): pan de panadera.
—Familia Caballero: pan de panadera.
—Familia de Chendré: pan de panadera.
—Tienda de Juana-Pedro.
—Señora Tina-Naro (chino Naro): tortillas.
—Señora Elvia y hermanas (familia de Angelito Carrasquedo): tortillas.
—Familia García Rosado: frito, hígado y gallina.
Es también importante mencionar que había otros sectores que contribuían a la economía doméstica, como las familias totoperas de los barrios de Cheguigo Juárez y Cheguigo Zapata, que recorrían la población con sus ricos guetabiguí (cabe señalar que los totopos eran auténticamente artesanales, elaborados con el maíz zapalote y hechos a mano en el comezcal [comizcal], cocidos con leña, así que tenían una presencia apetecible).
Asimismo, de esos lugares provenían las vendedoras de los ricos tamales de elote y de frijol andalón. Por otro lado, la gente del barrio de la Huana Milperías también vendía sus productos propios, como huevos de rancho, pescado de río, gallinas de rancho, quelites, nopalitos, mango, pitaya, leña, etcétera.
Por último, para no agrandar más esta memoria, porque hay mucha materia que contar todavía, queremos señalar que esa década de los sesenta fue la época dorada de los molinos, administrados por la familia Contreras y que estaban distribuidos en varios puntos de la población, donde la gente acudía a moler su maíz. Fue también el tiempo en que mucha gente de los barrios zapotecas elaboraba sus propias tortillas para su autoconsumo, práctica que fue desapareciendo con la aparición de las tortillerías de máquina y el cambio ocupacional de las personas.
Estos productos domésticos se promocionaban y se anunciaban para su venta y conocimiento al aire con los aparatos de sonido en los altos de un poste en el domicilio de las siguientes personas:
—Aparato de Manuel Caballero.
—Aparato de Tomasa-Tanchu (Tanchu Focu).
—Aparato de Tana-Beto (Beto Riasxha).
—Aparato de Odilón Rosado.
—Aparato de Esteban Guzmán (el Ojo de Vidrio).
—Aparato de Romualdo Zárate (Cheguigo Juárez).
Mientras tanto, el comercio formal se promocionaba en la radiodifusora XECA principalmente.
Al inicio de los años setenta, durante la presidencia de Luis Echeverría Álvarez, con el auge del ámbito educativo, cuyo producto fue traer progreso a la población con la formación y desarrollo de muchos profesionistas, por el lado del Gobierno federal hubo un intento de detonar la economía de la región con un programa que se llamó Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec, e Ixtepec fue incluido en ese programa. Se quiso actualizar la producción de ladrillos, hacerla una industria más moderna y menos artesanal, pero todo quedó en un intento, ya que este plan fracasó y lo único que se construyó fue una oficina por los terrenos donde se encuentra actualmente la colonia Facundo Enríquez, aunque después fue vandalizada y desapareció.
Sirva esto como antecedente a los hechos tangibles del nuevo proyecto interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que estamos viendo el día de hoy en desarrollo. Su objetivo es detonar económicamente la región Sur Sureste de la república mexicana, lo cual nos permite enfocarnos particularmente en nuestra región del Istmo oaxaqueño, y de manera focal en Ixtepec.
Ya se echó a andar el tren de pasajeros interoceánico del eje K, como se le conoce también, que va del puerto de Salina Cruz al puerto de Coatzacoalcos, con una frecuencia de tres o hasta cuatro veces a la semana, lo que beneficia a varios puntos y les hace la competencia a las líneas de autobuses. Pero lo que verdaderamente se espera es que el tren de carga sea el punto fuerte del proyecto ferrocarrilero para la generación de muchas fuentes de empleo en este ramo, lo cual esperamos que suceda a mediano plazo, cuando se coordine con la planta coquizadora en pleno auge, así como con el rompeolas para recibir embarcaciones grandes que ya fue terminado, ambos en el puerto de Salina Cruz, y sobre todo que las 470 hectáreas del polo de desarrollo del pueblo de Ixtepec estén ya ocupadas por las industrias que tienen interés de establecerse allí y que generen bienes y servicios como los arriba mencionados, para generar carga para el transporte y así un gran flujo de mercancía diariamente del Pacífico hacia el golfo del Atlántico y viceversa. En el siglo pasado, y casi a fines del antepasado, cuando Ciudad Ixtepec fue denominada como el Emporio Jeromeño, se dice que el tren carguero hacía en esa ruta más de 60 viajes diarios, y lo que se pretende es que sea esto una referencia para el logro del proyecto.
Aunado a lo anterior, observamos que nuevamente el llamado eje Z del ferrocarril de Ciudad Ixtepec a Tapachula, Chiapas, está en plena reconstrucción, y próximamente entrará en funcionamiento para sumarse a la movilidad de carga y transporte; lo anterior beneficiará directamente al pueblo ixtepecano. Asimismo, se ha restablecido, después de muchos años, el servicio de transporte aéreo, con los vuelos de la compañía Mexicana de Aviación, en la ruta México-Ixtepec y viceversa, cuya frecuencia ha venido aumentando paulatinamente. Y para coronar el rubro de las comunicaciones, después de muchos años fue inaugurada la tan esperada supercarretera Oaxaca-Istmo, que tiene una conectividad directa y trascendente con Ciudad Ixtepec, aunque desafortunadamente, por acciones de la naturaleza, se encuentra interrumpida. Ojalá que en un tiempo no tan largo sea restablecida nuevamente. Todas estas obras de infraestructura deben darle a Ixtepec o hacer quizás que recupere a mediano plazo el estatus de Emporio Jeromeño, como fue en el siglo pasado, aunque de acuerdo con los tiempos actuales, ahora sería compartido con un eje istmeño formado por Salina Cruz, Juchitán y Matías Romero.
Es menester señalar que en los muy recientes y frescos años se han ido estableciendo en Ixtepec una serie de negocios y tiendas de autoservicio, aunado a un desarrollo de espacios de bienes y raíces. Así, en la actualidad se está previniendo y ya viviendo prácticamente el desarrollo económico, social y poblacional de nuestra comunidad.