08/10/2026
Alimento espiritual para tu alma en este día:
Deuteronomio 6:6 (NBLA) "Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón."
La Biblia menciona que debemos amar a Dios y la necesidad de tener cuidado de guardar nuestro corazón y permitir que Su Palabra lo envuelva, ya que el corazón se identifica como la fuente de la vida.
Asimismo, para que nuestros corazones se llenen de las virtudes del SEÑOR que la Biblia nos muestra como: el amor, ser rectos, fieles, íntegros, humildes, sabios, puros, sensibles y prontos; entre otras virtudes, laa cuáles deben estar contenidas en el corazón circuncidado, es que debemos limpiarlo constantemente.
Es importante entonces mencionar que uno de los sentimientos que debe brotar y profundizar en nuestro corazón es el gozo, de acuerdo a:
▪Deuteronomio 28:47 (NBLA) "Por cuanto no serviste al SEÑOR tu Dios con alegría y con gozo de corazón, cuando tenías la abundancia de todas las cosas."
Y para que esto suceda deben habitar plenamente Cristo y el Espíritu Santo en nosotros.
Aquí la palabra GOZO se traduce: Gozo y Regocijo, y al hablar de Gozo debemos considerarlo como un fruto del Espíritu Santo según:
▪Gálatas 5:22-23 (NBLA) "Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley."
Entonces para que se manifieste este fruto tenemos que darle lugar al Espíritu de Dios en nuestras vidas, dejarnos guiar, andar, vivir y llenarnos de Él para que el gozo NO sea superficial NI tampoco algo carnal, sino que sea un gozo permanente, de manera que NO dependa de las circunstancias, sino de la comunión con Dios y Su Espíritu Santo.
Es importante hacer entonces notar que de los nueve frutos del Espíritu que describe este pasaje, el gozo está en segundo lugar y esto nos muestra la importancia que tiene el poder alcanzarlo.
Conocer cada día más a Cristo, llenarnos del Espíritu Santo constantemente y creer en la gracia de Dios que nos traerá la revelación de nuestro SEÑOR, nos dará un gozo permanente en nuestros corazones.
Tomado de la Revista Rhema de Ministerios Ebenezer con adaptaciones personales.