20/07/2025
— Hoy te voy a encender —
dijo el cerillo.
La vela, asustada, respondió:
— ¡No! Si me enciendes, me consumiré. Mis días estarán contados…
El cerillo guardó silencio unos segundos y luego preguntó:
— ¿De verdad quieres pasar toda tu vida así? Dura, fría… y sin haber brillado nunca?
— Pero encenderme duele… y
me agotará —
Susurró la vela.
— Sí, duele. Y sí, poco a poco te consumirás — dijo el cerillo. —
Pero para eso fuimos creados.
Yo nací para encender, y tú para dar luz.
— Mi chispa es corta, pequeña… pero si te la paso, cumpliré con mi propósito.
La vela lo miró conmovida… y justo en el momento en que la flama del cerillo casi se apagaba, dijo:
— Por favor… ¡enciéndeme!
Y así nació la luz.
Brillante y Hermosa.
La flama que iluminó la habitación… porque la vela entendió que su verdadero valor no estaba en permanecer intacta, sino en brillar.
✨ A veces, ser luz duele.
Pero eso lo cambia todo.
✨ A veces, dar lo mejor de uno mismo significa entregar un pedacito del alma.
Porque fuimos creados para brillar. Para tocar otras vidas.
Para hacer el mundo un poquito menos oscuro.