03/10/2026
PARTICIPANTE #6
Hace muchos años perdí a una gatita llamada Canelita. Era una gatita hermosa, y físicamente era idéntica a Raquel. Lamentablemente, un día salió por una ventana y unos perros la lastimaron tanto que Canelita no logró sobrevivir. 💔
Tiempo después, una noche salí a comprar una hamburguesa y, debajo de un carro, encontré a un gatito muy pequeño y asustado. Cuando lo vi, le di un poco de mi hamburguesa para que se acercara y, después de ganarme su confianza, decidí llevármelo a casa.
Pregunté si alguien lo estaba buscando, pensando que quizá simplemente se había salido de su hogar, pero nadie lo reclamó.
Al principio pensé en darlo en adopción, porque ya tenía otros gatos en casa. Sin embargo, pasaron los días y nadie quería adoptar a aquel pequeño. Mientras tanto, en casa nos fuimos encariñando cada vez más con él, hasta que simplemente entendimos que ya formaba parte de nuestra familia y decidimos quedarnoslo.
Estaba muy descuidado, muy flaquito y era apenas un bebé. Hoy, Raquel es una gatita feliz, consentida y profundamente amada.
Sé que Raquel no es Canelita y que jamás podría reemplazarla. Pero, de alguna manera, siento que la vida me dio una segunda oportunidad para salvar a una gatita que necesitaba un hogar.
Quizá no me devolvió a Canelita, pero me puso a Raquel en el camino para demostrarme que todavía había mucho amor que podía dar.
Y así, aquella pequeña gatita que encontré debajo de un carro terminó encontrando un hogar… y nosotros terminamos encontrando otra razón para amar con todo el corazón. ❤️🐾