04/03/2026
💀La Mujer de la Curva💀
La siguiente historia me ocurrió hace algunos años. En aquel momento, decidí asistir a una fiesta en un pueblo bastante distante de mi lugar de residencia. Para no ir solo, invité a mi hermano y a un amigo, quienes aceptaron acompañarme en esta aventura. El camino para llegar a dicho pueblo estaba bastante solitario, con escasas casas a lo largo del trayecto. A pesar de eso, nuestro viaje de ida transcurrió bastante tranquilo. Sin embargo, todo cambió en el camino de regreso. Llegamos a la fiesta alrededor de las 3 de la tarde y la pasamos genial.
Comimos y disfrutamos al máximo. Es una tradición en los pueblos organizar grandes celebraciones donde todo el pueblo se reúne, así que esta no fue la excepción. Mi hermano y mi amigo terminaron completamente ebrios. Por mi parte, solo tomé dos cervezas, ya que sería el conductor de regreso y preferí no excederme para evitar cualquier accidente. Pasamos un buen rato en la fiesta y sin darnos cuenta, la noche cayó sobre nosotros.
Al percatarme de la hora, les indiqué a mi hermano y a mi amigo que era momento de partir. Después de despedirnos de algunos conocidos, nos dirigimos a la camioneta y emprendimos el camino de regreso. Eran pasadas las 12 de la noche. Avanzando unos cuantos kilómetros, mi amigo y mi hermano se quedaron profundamente dormidos debido a su estado. Después de un par de horas conduciendo, pasé mi casa de largo porque primero debía dejar a mi amigo, quien vivía en un rancho más alejado que el mío. Continué conduciendo por un tiempo adicional.
En el camino, llegué a una curva pronunciada y al final de la misma, me encontré con una visión desconcertante: una mujer vestida completamente de blanco, al borde de la carretera. Al principio, pensé que era una persona común, pero al reflexionar sobre la situación, me pregunté por qué alguien estaría caminando sola en la madrugada por esa carretera desolada. Seguí avanzando un poco más y me di cuenta de que esa extraña mujer no caminaba, sino que flotaba. Al ver eso, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, pero traté de convencerme de que nada de eso era real.
Con mucha cautela pero lleno de temor, continué avanzando hasta alcanzar a esa figura femenina. Mi curiosidad por observarla era tal que, estando a su altura, volví mi mirada hacia ella y quedé aún más aterrado al percatarme de que carecía de ojos y presentaba una figura esquelética de pies a cabeza. Al verla, les aseguro que experimenté una sensación de desmayo inminente. Lo más aterrador fue cuando esa enigmática mujer volteó hacia mí, y solo pude ver una profunda oscuridad en el lugar donde deberían estar sus ojos. Dominado por el pánico, lo único que pude hacer fue pulsar repetidamente el claxon y acelerar a toda velocidad. A pesar del estruendo ensordecedor, ni mi hermano ni mi amigo despertaron. Seguí conduciendo a toda velocidad y, para asegurarme de que no nos seguía, miré por el retrovisor y vi cómo esa figura, o lo que fuese, se adentró en una especie de choza a la orilla de la carretera, desapareciendo por completo de nuestra vista.
No podía contener el miedo que me invadía y creo que incluso estaba en estado de shock. Mi único deseo era llegar al rancho de mi amigo. Al estar un poco más distante del lugar del suceso, empecé a disminuir la velocidad por precaución y finalmente llegamos al rancho. Desperté a mis compañeros, y, al ver mi estado, me preguntaron si me encontraba bien. Traté de explicarles lo ocurrido, pero en lugar de creerme, se rieron y sugirieron que también estaba bajo los efectos del alcohol y alucinando. No dije nada más y al regresar, tomé una ruta diferente para llegar a casa.
Aquella noche no pude conciliar el sueño debido a la imagen escalofriante de esa mujer, que se negaba a abandonar mi mente. Al día siguiente, decidí contarle a mis padres lo sucedido, pero tampoco me creyeron. Sin embargo, durante el desayuno, recibí una llamada de mi amigo, quien me preguntó si por casualidad había encontrado su cartera en mi camioneta. Tras una búsqueda, confirmé que estaba allí y prometí entregársela más tarde. Solicité a mi hermano que me acompañara y, en el trayecto, la luz del día me impulsó a pasar por aquella curva donde había tenido lugar el perturbador encuentro.
A pesar de no ver nada fuera de lo común, al llegar a la altura de la choza que había divisado la noche anterior, nos percatamos de la presencia de varias camionetas y una ambulancia. Al inicio, pensamos que se trataba de un accidente, pero decidimos seguir adelante. Al llegar al hogar de mi amigo, noté una expresión extraña en su rostro. Cuando le pregunté al respecto, mencionó la conversación de la noche anterior y me confesó que creía que lo que había visto era real. En la choza donde se había internado esa figura escalofriante, encontraron al guardia nocturno sin vida. Al escuchar su relato, una oleada de terror volvió a invadirme. Consideré la posibilidad de que lo que había presenciado fuese la muerte misma, y que, por alguna razón, había sido testigo del momento en que el destino se cobraba su vida. Jamás entendí del todo lo sucedido, pero esa experiencia quedó grabada en mi mente para siempre.