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21/07/2026

Buenas noches 💀

💀La Mujer de la Curva💀La siguiente historia me ocurrió hace algunos años. En aquel momento, decidí asistir a una fiesta ...
04/03/2026

💀La Mujer de la Curva💀

La siguiente historia me ocurrió hace algunos años. En aquel momento, decidí asistir a una fiesta en un pueblo bastante distante de mi lugar de residencia. Para no ir solo, invité a mi hermano y a un amigo, quienes aceptaron acompañarme en esta aventura. El camino para llegar a dicho pueblo estaba bastante solitario, con escasas casas a lo largo del trayecto. A pesar de eso, nuestro viaje de ida transcurrió bastante tranquilo. Sin embargo, todo cambió en el camino de regreso. Llegamos a la fiesta alrededor de las 3 de la tarde y la pasamos genial.

Comimos y disfrutamos al máximo. Es una tradición en los pueblos organizar grandes celebraciones donde todo el pueblo se reúne, así que esta no fue la excepción. Mi hermano y mi amigo terminaron completamente ebrios. Por mi parte, solo tomé dos cervezas, ya que sería el conductor de regreso y preferí no excederme para evitar cualquier accidente. Pasamos un buen rato en la fiesta y sin darnos cuenta, la noche cayó sobre nosotros.

Al percatarme de la hora, les indiqué a mi hermano y a mi amigo que era momento de partir. Después de despedirnos de algunos conocidos, nos dirigimos a la camioneta y emprendimos el camino de regreso. Eran pasadas las 12 de la noche. Avanzando unos cuantos kilómetros, mi amigo y mi hermano se quedaron profundamente dormidos debido a su estado. Después de un par de horas conduciendo, pasé mi casa de largo porque primero debía dejar a mi amigo, quien vivía en un rancho más alejado que el mío. Continué conduciendo por un tiempo adicional.

En el camino, llegué a una curva pronunciada y al final de la misma, me encontré con una visión desconcertante: una mujer vestida completamente de blanco, al borde de la carretera. Al principio, pensé que era una persona común, pero al reflexionar sobre la situación, me pregunté por qué alguien estaría caminando sola en la madrugada por esa carretera desolada. Seguí avanzando un poco más y me di cuenta de que esa extraña mujer no caminaba, sino que flotaba. Al ver eso, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, pero traté de convencerme de que nada de eso era real.

Con mucha cautela pero lleno de temor, continué avanzando hasta alcanzar a esa figura femenina. Mi curiosidad por observarla era tal que, estando a su altura, volví mi mirada hacia ella y quedé aún más aterrado al percatarme de que carecía de ojos y presentaba una figura esquelética de pies a cabeza. Al verla, les aseguro que experimenté una sensación de desmayo inminente. Lo más aterrador fue cuando esa enigmática mujer volteó hacia mí, y solo pude ver una profunda oscuridad en el lugar donde deberían estar sus ojos. Dominado por el pánico, lo único que pude hacer fue pulsar repetidamente el claxon y acelerar a toda velocidad. A pesar del estruendo ensordecedor, ni mi hermano ni mi amigo despertaron. Seguí conduciendo a toda velocidad y, para asegurarme de que no nos seguía, miré por el retrovisor y vi cómo esa figura, o lo que fuese, se adentró en una especie de choza a la orilla de la carretera, desapareciendo por completo de nuestra vista.

No podía contener el miedo que me invadía y creo que incluso estaba en estado de shock. Mi único deseo era llegar al rancho de mi amigo. Al estar un poco más distante del lugar del suceso, empecé a disminuir la velocidad por precaución y finalmente llegamos al rancho. Desperté a mis compañeros, y, al ver mi estado, me preguntaron si me encontraba bien. Traté de explicarles lo ocurrido, pero en lugar de creerme, se rieron y sugirieron que también estaba bajo los efectos del alcohol y alucinando. No dije nada más y al regresar, tomé una ruta diferente para llegar a casa.
Aquella noche no pude conciliar el sueño debido a la imagen escalofriante de esa mujer, que se negaba a abandonar mi mente. Al día siguiente, decidí contarle a mis padres lo sucedido, pero tampoco me creyeron. Sin embargo, durante el desayuno, recibí una llamada de mi amigo, quien me preguntó si por casualidad había encontrado su cartera en mi camioneta. Tras una búsqueda, confirmé que estaba allí y prometí entregársela más tarde. Solicité a mi hermano que me acompañara y, en el trayecto, la luz del día me impulsó a pasar por aquella curva donde había tenido lugar el perturbador encuentro.

A pesar de no ver nada fuera de lo común, al llegar a la altura de la choza que había divisado la noche anterior, nos percatamos de la presencia de varias camionetas y una ambulancia. Al inicio, pensamos que se trataba de un accidente, pero decidimos seguir adelante. Al llegar al hogar de mi amigo, noté una expresión extraña en su rostro. Cuando le pregunté al respecto, mencionó la conversación de la noche anterior y me confesó que creía que lo que había visto era real. En la choza donde se había internado esa figura escalofriante, encontraron al guardia nocturno sin vida. Al escuchar su relato, una oleada de terror volvió a invadirme. Consideré la posibilidad de que lo que había presenciado fuese la muerte misma, y que, por alguna razón, había sido testigo del momento en que el destino se cobraba su vida. Jamás entendí del todo lo sucedido, pero esa experiencia quedó grabada en mi mente para siempre.

💀ANA 💀En el sótano, el terror llenaba el rincón donde los dos niños permanecían atados de pies y manos, sus cuerpos pequ...
25/02/2026

💀ANA 💀

En el sótano, el terror llenaba el rincón donde los dos niños permanecían atados de pies y manos, sus cuerpos pequeños temblando contra el piso frío. El miedo se podía ver en sus sus rostros, las lágrimas se mezclaban con la mucosidad y la tierra, pero nada de eso importaba. Nada los salvaría.
Ana clavó sus dientes en el cuello del menor, el que más fuerte lloraba. El niño intentó gritar, pero el sonido se ahogó en su garganta, convertido en un gemido húmedo que nadie escucharía. No importaba cuánto se resistieran, no importaba que sus muñecas sangraran contra las cuerdas. La casa estaba demasiado lejos de todo, en medio del bosque, rodeada de árboles y ansiedad.
El sol poniente se colaba por la única ventana del sótano, apenas un rectángulo sucio de telarañas que teñía de marrón aquella escena.
Ana se puso de pie, lamiéndose los labios, saboreando la mezcla de sangre y miedo. El menor ya no se movía; el otro, el más grande, la miraba con ojos desorbitados, hiperventilando, horrorizado, meciéndose como un animal acorralado.
Ella sonrió.
Luego caminó hacia el viejo radio que descansaba sobre una caja de madera podrida y lo encendió. Puso el noticiero y se sentó a escuchar en altavoz:
— «La policía sigue buscando a los dos niños desaparecidos esta mañana en la escuela de Blueday. Según algunos testigos, aseguran haber visto a una mujer con aspecto demoníaco llevárselos en un auto Audi color gris oscuro»
Ana inclinó la cabeza, escuchando con atención mientras con una uña larga se limpiaba un resto de sangre entre los dientes.
—«Por su parte, las autoridades están desconcertadas, pues es la primera vez que los vampiros atacan en el día. Y el pueblo de Blueday llevaba 43 días sin perder a un ciudadano gracias a las medidas tomadas por parte del alcalde: nadie puede salir de sus casas a partir de las 6 p.m., porque en cuanto el sol se oculta, los vampiros empiezan a tomar la ciudad.
Se llama a la ciudadanía, por favor, tomar las debidas precauciones: colocar la cruz de madera en sus puertas, cerrar todas las ventanas y no abrir a nadie pasadas las 6 p.m.»

Ana miró el reloj: las 4:50.
Apagó la radio.
El silencio regresó, más pesado que antes, roto solo por el llanto entrecortado del niño sobreviviente. Ana lo observó por un momento, preguntándose si valdría la pena llevarlo con ella, si serviría de algo. Pero no. Debía regresar a casa antes del anochecer.
Porque aunque ella no fuera una de esas criaturas, las conocía bien. Sabía que cuando el sol se escondía, ellos salían a cazar. Y no, no había forma de razonar con un vampiro. Una vez que encontraban una víctima, la devoraban de maneras crueles, dolorosas, interminables.
Algo parecido a lo que ella les estaba haciendo a esos niños.
Porque Ana, pese a no ser un vampiro, siempre había querido ser uno de ellos. Siempre había querido saber que se siente,: el poder, La oscuridad, despertar el miedo en los demás...
Y ahora lo sabía.
Salió del sótano sin mirar atrás, dejando al niño vivo envuelto en su propia o***a, meciéndose, esperando su turno, al día siguiente cuando el sol vuelva a aparecer.

Parte de la exploración en un panteón abandonado en Hermosillo 💀💀💀💀
04/02/2026

Parte de la exploración en un panteón abandonado en Hermosillo 💀💀💀💀

A mí me pasó algo raro hace unos años, cuando mi hermana y yo fuimos a cuidar la casa de una tía que se fue a vivir unos...
03/02/2026

A mí me pasó algo raro hace unos años, cuando mi hermana y yo fuimos a cuidar la casa de una tía que se fue a vivir unos meses a Estados Unidos. La casa está en una colonia vieja de aquí, no es que esté abandonada ni nada, pero sí tiene ese aire medio denso, medio estancado. Las paredes huelen a humedad, el piso cruje con cada paso, y no hay mucho ruido del exterior, más allá del zumbido de los postes de luz o los perros lejanos. Es de esas casas donde aprendes a moverte en silencio porque parece que hasta la respiración retumba.

Mi hermana y yo nos fuimos a vivir ahí unas semanas porque quedaba cerca de su trabajo y, al final de cuentas, la casa estaba sola. Los primeros días normal, fuera del frío que hacía en las noches, todo parecía tranquilo. Pero fue por ahí del quinto día que las cosas se pusieron raras.

Yo me levantaba siempre antes que ella, como a las seis, y una mañana bajé a la cocina a preparar café. Traía audífonos puestos, pero a pesar de eso, sentí que alguien bajaba la escalera. Me los quité por reflejo, esperando escuchar a mi hermana, pero no se oía nada. Pensé que igual estaba medio dormido o que el rechinar de la casa ya me estaba sugestionando.

Pero al día siguiente pasó lo mismo. El mismo sonido de pasos bajando, pero nadie aparecía. Subí a ver si mi hermana ya estaba despierta, pero seguía dormida, con la puerta bien cerrada. Le conté luego en el desayuno y me dijo que yo soñaba despierto, que ya estaba inventando cosas. Me reí también, pero la neta es que no se sentía como algo que me hubiera imaginado.

Luego empezamos a notar más cosas. Puertas que amanecían abiertas cuando yo recordaba bien haberlas cerrado. Un vaso que dejé en el comedor apareció en el baño. Luces parpadeando en la parte de arriba, aunque la instalación era nueva. Hasta ahí todo puede explicarse si uno le quiere dar lógica, pero fue una noche en particular la que hizo que ya no me tomara nada a juego.

Era como la una de la mañana. Yo estaba viendo el celular en el sofá del cuarto de la tele, esperando que me diera sueño. No había ni un solo ruido, solo el tic-tac del reloj de pared. En eso, escuché como si alguien se pusiera a correr en el pasillo de arriba. Tac, tac, tac. Unos pasos ligeros, rápidos, pero constantes. Me quedé helado. Pensé que era mi hermana, pero luego escuché su puerta abrirse y un “¡¿Efraín?!”. Le contesté desde abajo y bajó toda espantada. Me dijo que había escuchado correr a alguien junto a su puerta, pero que cuando la abrió no había nadie.

Subí con ella y revisamos toda la casa. Nada fuera de lugar. Las ventanas cerradas, puertas con llave. Todo bien. Pero había algo en el aire, algo como... una energía pesada, densa, que nomás no dejaba respirar tranquilo. Como si alguien más estuviera ahí, observando en silencio.

Al día siguiente intentamos actuar normal, nos fuimos a trabajar, pero al volver por la noche encontramos el foco del pasillo hecho trizas en el suelo. Ni la base quedó en su lugar. Y eso sí nos dio miedo, porque no había forma de que se hubiera caído solo. Nos encerramos esa noche en la misma habitación y pusimos una silla atrancando la puerta, aunque sabíamos que si de verdad alguien quisiera entrar, eso no iba a servir de nada. Dormimos con la luz prendida, como niños.

Las cosas no pararon ahí. Empezamos a soñar casi lo mismo los dos: una persona parada en el marco de la puerta, con algo como una sábana encima, pero sin cara, solo una oscuridad que parecía absorber la poca luz de la habitación. Lo raro es que los sueños coincidían en lo que veíamos. No teníamos forma de explicarlo.

Nos fuimos dos días después. Dejamos la casa sola, casi sin avisar. Desde entonces, prefiero no pasar por esa calle. Pero la tía volvió meses más tarde y notó que las cosas estaban distintas. Que la casa “ya no se sentía igual”. Y eso fue sin que supiera nada.

Aquí entre nos, a veces me despierto en la madrugada, jurando que oigo esos pasos bajando. Tac... tac... como si esa cosa se hubiera pegado a mí. O quién sabe si nunca se quedó allá.

💀💀💀Buenas noches estimados integrantes de esta pagina de donde nos saludan💀💀💀
27/01/2026

💀💀💀Buenas noches estimados integrantes de esta pagina de donde nos saludan💀💀💀

💀Un Juego Macabro💀Nunca creí en esas cosas. Nunca. Y eso es lo que más me atormenta ahora: mi soberbia.La noche que todo...
27/01/2026

💀Un Juego Macabro💀

Nunca creí en esas cosas. Nunca. Y eso es lo que más me atormenta ahora: mi soberbia.

La noche que todo comenzó Laura se reía. Tenía esa risa suave que siempre me calmaba, incluso cuando decía tonterías. Habíamos ido a casa de su prima, una casa vieja, de esas que crujen aunque no haya viento.

Alguien sacó una ouija —ellos le decían quija, como si cambiar el nombre la volviera menos peligrosa— y yo quise irme pero Laura me apretó la mano.

—Solo es un juego —me dijo—. Quédate conmigo.

Me quedé por amor… y por miedo a parecer ridículo.

Apagaron las luces. Solo una vela temblaba en el centro de la mesa. El tablero estaba gastado, con letras borroneadas y una mancha oscura en la esquina, como si alguien hubiera intentado limpiarla sin éxito. Cuando pusimos los dedos sobre el puntero, sentí frío. No en la habitación… en la piel.

—¿Hay alguien aquí? —preguntó Laura, con voz divertida.

El puntero no se movió al principio. Todos rieron. Entonces, se deslizó, lento, decidido.

"SÍ".

La risa murió de golpe.
—¿Quién eres? —preguntó alguien más.
El puntero se movió con violencia, golpeando casi las letras.

"NO IMPORTA".

Yo quité los dedos. Laura no. Me miró, confundida, como si no entendiera por qué su mano no le obedecía.

—Amor… —susurró— no puedo soltarlo.

La vela se apagó.

Cuando encendieron las luces, Laura estaba pálida, sudando, pero sonreía.

—Dejen de exagerar —dijo—. Ya se acabó.
Pero no se acabó.

Esa noche, en mi departamento, se despertó gritando. Decía que alguien le hablaba desde el espejo. Que la llamaban por un nombre que no era el suyo. Cuando la abracé, sentí su cuerpo rígido… y su voz cambió.

—No me toques —dijo—. No soy tuya.

Al día siguiente, empezó a saber cosas. Secretos que nunca le conté. Pensamientos que solo yo conocía. Me miraba fijamente, sonriendo, como si disfrutara ver mi miedo crecer.

—¿Por qué rezas si no crees? —me preguntó una noche, con una voz profunda, ajena—. Tú nos abriste la puerta.

Intenté ayudarla. Sacerdotes. Médiums. Nadie quería quedarse mucho tiempo. Decían que no estaba poseída, que estaba acompañada. Que algo se había enamorado de su cuerpo… y odiaba que yo lo tocara.

La última noche que la vi, Laura estaba sentada en la cama, completamente inmóvil. Las luces parpadeaban.

—Si te quedas —dijo con su voz verdadera, por primera vez en semanas—, te va a usar para quedarse.

Lloré. Le dije que no la abandonaría.

Entonces sonrió… pero no fue Laura.

—Demasiado tarde.

Me desperté solo. El departamento estaba vacío. Su teléfono seguía ahí. Su ropa. Todo… menos ella.

A veces, cuando paso frente a un espejo, veo su reflejo detrás del mío. No habla. Solo me observa. Esperando.

Creo que la ouija nunca quiso a Laura.....

Me quería a mí.

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