17/06/2026
Nos duele escribir estas palabras.
Todos los días repetimos que ya no tenemos espacio, que nuestros recursos son limitados, que necesitamos ayuda para seguir adelante. Sin embargo, pareciera que para muchas personas eso no importa. Los abandonos continúan y la irresponsabilidad sigue llegando hasta nuestras puertas de una u otra forma.
Cada animal que llega representa una vida que merece una oportunidad, pero también representa alimento, medicamentos, atención, tiempo y recursos que simplemente ya no tenemos suficientes para cubrir.
Hoy, además, estamos atravesando una situación especialmente difícil. Tenemos presencia de múltiples virus dentro de nuestras instalaciones, poniendo en riesgo la salud y la vida de varios de nuestros Maylitos. Estamos luchando día y noche para sacarlos adelante, cuidándolos, medicándolos y tratando de contener esta situación.
Por eso duele tanto cuando, aun sabiendo que estamos al límite, alguien decide abandonar un animal más y dejar la responsabilidad en manos de quienes ya no sabemos de dónde sacar fuerzas para continuar.
No es falta de voluntad. Nunca lo ha sido.
Es cansancio, preocupación, impotencia y miedo de no poder ayudar como ellos merecen.
Mientras los abandonos sigan ocurriendo, el trabajo para asociaciones y rescatistas nunca tendrá fin. Pero la realidad es que nosotros no somos infinitos. Nuestros recursos tampoco.
Hoy más que nunca necesitamos comprensión, empatía y apoyo. Porque detrás de cada rescate hay una lucha enorme que pocas personas ven, y detrás de cada Maylito hay un corazón que depende de nosotros para seguir viviendo.
Ojalá algún día entendamos que rescatar salva vidas, pero la responsabilidad evita que esas vidas tengan que ser rescatadas.