12/04/2018
La Asociación Argentina de Pediatría no recomienda el uso de pantallas antes de dormir, ni mientras se come, ni tampoco, y he aquí lo más interesante, “simplemente para calmar a los niños”. Claramente, entonces, los pediatras desaconsejan la utilización de los dispositivos como un chupete electrónico.
Por su parte, la Academia Americana de Pediatría, mediante el portal Intramed, arrojó información sobre “circunstancias en las que los padres dejan que sus hijos utilicen dispositivos de medios móviles. La mayoría de los padres permiten a
sus hijos jugar con los dispositivos móviles (a men**o o a veces) para hacer las tareas (70 %, 229/327), para mantener al niño en calma en los lugares públicos (65 %, 213/327), o para hacer mandados (58 %, 190/327). Un cuarto de los padres (28 %, 92/327) usaron un dispositivo móvil para que su niño duerma”. Es llamativo cómo el uso de dispositivos electrónicos se asocia con la necesidad de “aplacar o distraer a los niños o como un medio para manejar su comportamiento”.
Hay otras voces que afirman que la lectura en pantallas de manera equilibrada y segura es beneficiosa para los bebés. La especialista en libros digitales Elisa Yuste, comenta sobre un estudio realizado por la Universidad e Londres:
Se ha determinado la conveniencia del uso de tablets por parte de bebés.Sí, tablets y bebés; bebés y tablets. Según Annette Karmiloff-Smith, responsable del estudio, el sistema visual de los niños y niñas entre los 6 y los 10 meses se siente atraído por el movimiento, un elemento muy presente en los contenidos digitales, lo que motiva un mayor nivel de estimulación cerebral con el uso de dispositivos digitales como las tablets.
De más está insistir en la necesidad de que este consumo no
sea superior a una hora diaria, ni que estos dispositivos estén
presentes una hora antes de ir a dormir, así como en quitar los dispositivos y cargadores de los dormitorios y en que los horarios establecidos no coincidan con la hora de comer. Cada contenido debe ser verificado por el adulto responsable y las computadoras y otros aparatos deben estar en lugares visibles y públicos para que podamos verificar qué están consumiendo.
Aun cuando tengo todas estas preocupaciones y la firme idea de que una pantalla no reemplaza el juego no estructurado y la interacción humana, soy una entusiasta del uso consciente de lo digital y su enorme potencial.
Algunos sitios desde donde se pueden descargar libros
digitales, aplicaciones o programas para la primera infancia
son: Fundalectura, Alas y Raíces, Cervantes lírica, el proyecto
Luz libre, la Biblioteca infinita de Paka Paka, los recursos de
Maguared y Videolibro en señas.
Quizás el punto más importante es la necesidad ineludible de un
mediador, por varias razones. Primero, es muy fácil caer en la trampa de dejar al bebé o al niño con una aplicación que posee un narrador que reemplaza, en teoría, al mediador adulto. Debo señalar enfáticamente que no es así. En general, los narradores de los libros electrónicos son mecánicos, algunos eligen para narrar una voz de la televisión, otros utilizan narradores profesionales que simulan voces de niños, pero ninguno reemplaza la voz del adulto significativo de ese niño o bebé. Lo importante es la voz y la interacción con ese otro.