30/06/2026
Durante décadas, Plutón fue apenas un punto borroso en el mejor de los telescopios. Nadie sabía con certeza cómo era su superficie. Y para averiguarlo, la humanidad tuvo que lanzar una sonda al espacio y esperar nueve años.
La sonda New Horizons partió en enero de 2006 y recorrió aproximadamente 4,800 millones de kilómetros antes de pasar junto a Plutón en julio de 2015. Lo que encontró dejó a los científicos genuinamente sorprendidos.
Esto que ves en la imagen no es un planeta rocoso cualquiera. Son montañas de hielo de agua que se elevan varios kilómetros sobre la superficie de Plutón. Pero hay un detalle que cambia todo: en ese lugar, las temperaturas rondan los 220 grados bajo cero. A esa temperatura, el hielo de agua no se derrite ni se desliza. Se comporta exactamente como una roca, igual de duro y resistente. Esas montañas son, literalmente, piedras de hielo.
A su alrededor se extienden llanuras cubiertas de hielo de nitrógeno, metano y monóxido de carbono. Sustancias que en la Tierra son gases, allá congelan y forman paisajes.
Lo que más sorprendió a los investigadores fue que la superficie de Plutón no está llena de cráteres antiguos como cabría esperar de un mundo inerte. Hay zonas que parecen geológicamente jóvenes, lo que sugiere que su interior todavía genera suficiente calor para remodelar la corteza helada con el paso del tiempo.