17/05/2026
▌Cuando la “biología” solo importa por que conviene
Hay algo fascinante en ciertos autoproclamados “defensores de la biología”: la ciencia parece absolutamente irrefutable… hasta que deja de coincidir con sus prejuicios.
Ahí, mágicamente, la biología deja de ser biología y se convierte en:
▌“anomalías”,
▌“desviaciones”,
▌“trastornos”,
▌“cosas que no cuentan”,
▌o directamente “ideología”.
Porque claro, la ciencia solo sirve mientras confirme lo que ya querían creer desde el principio.
Por ejemplo:
• Una adolescente puede quedar embarazada porque la fertilidad aparece antes que la madurez emocional o psicológica.
Eso es biología pura.
Pero curiosamente nadie serio dice:
▌“Bueno, si su cuerpo puede, entonces ya está lista para ser madre.”
Porque incluso ellos entienden perfectamente que:
▌capacidad biológica ≠ preparación psicológica o social.
Mira tú qué conveniente se vuelve la complejidad humana cuando les interesa.
• La homosexualidad existe en cientos de especies.
Pingüinos, delfines, primates, cisnes, leones… la naturaleza lleva siglos haciendo cosas que algunos conservadores creen que inventó Netflix en 2015.
Pero ahí ya no vale el famoso:
▌“es antinatural”.
Porque cuando la naturaleza contradice la moral personal, de repente la naturaleza deja de importar.
• La intersexualidad existe.
No elimina las categorías sexuales predominantes, pero sí demuestra que el desarrollo biológico humano es más complejo que el dibujito simplista de “XX rosa, XY azul” que muchos aprendieron en primaria y jamás actualizaron.
Y aquí empieza el espectáculo:
Cuando la biología coincide con sus creencias:
▌“La ciencia es clara.”
Cuando no:
▌“Eso es una excepción.”
▌“Eso no cuenta.”
▌“Eso es una anomalía.”
▌“Eso es una enfermedad.”
▌“Eso no es natural de verdad.”
O sea, la biología deja de ser un criterio y se convierte en un menú:
▌“acepto solo las partes que me hacen sentir cómodo”.
Y antes de que aparezca el clásico:
▌“¡Pero algunas de esas cosas sí son trastornos!”
Sí. ¿Y?
La epilepsia también es una alteración neurológica.
La miopía es una anomalía visual.
La diabetes es una disfunción biológica.
Clasificar algo clínicamente no hace que desaparezca de la realidad solo porque incomode ideológicamente.
Ese es el problema de fondo:
muchos no usan la biología para entender la realidad.
La usan como decoración intelectual para justificar una moral que ya tenían decidida desde antes.
Porque si realmente fueran “puristas biológicos”, aceptarían toda la complejidad incómoda de la biología humana, no solo las partes que encajan con sus prejuicios culturales, religiosos o políticos.
Pero no.
Cuando la biología contradice sus creencias, no ajustan sus creencias.
▌Ajustan la biología.
La simplifican.
La recortan.
La reinterpretan.
Y luego te dicen con absoluta confianza que “la ciencia está de su lado”.
La ironía es espectacular:
hablan de biología con la misma selectividad con la que un terraplanista habla de física.
El problema principal radica en pensar que somos solo biología y no seres bio-psico-sociales cuyas características van intrínsecas en todo ser humano. El cuerpo es una parte muy importante pero también interviene la psicología y la sociedad en moldear y construir al ser que somos.