13/04/2026
Relato de un seguidor...
El taxi que nunca existió
Hace algunos años, mi mamá me compartió una historia que aún nos deja pensando.
Cuando yo era pequeño, sufrí una neumonía muy grave. Esa noche tenía fiebre alta, tos constante y apenas podía respirar. Desesperada, mi mamá salió a la calle en busca de ayuda y encontró un taxi viejo, un Tsuru conducido por un hombre muy delgado.
Ella le pidió que nos llevara al hospital, pero el taxi tomó un rumbo inesperado: una calle de terracería oscura y solitaria. Mi mamá sintió miedo, pero no podía hacer nada con un niño enfermo en brazos.
De pronto, tras unos minutos que parecieron eternos, el taxi apareció frente al hospital… pero no en nuestra ciudad, sino en la de al lado, a más de una hora de distancia. El conductor giró la cabeza y le dijo con voz firme:
“Bájese ahora, o será demasiado tarde.”
Mi mamá corrió a urgencias pidiendo ayuda. La policía llegó y le preguntó el número del taxi: 1365. Sin embargo, le dijeron que en Zamora —nuestra ciudad— esa numeración no existía.
Ella estaba segura de lo que había visto, pero nunca pudo explicar cómo un trayecto de hora y media se convirtió en apenas quince minutos.
Al final, los médicos confirmaron que haber llegado a ese hospital fue decisivo: en Zamora no había especialistas disponibles esa noche, y una hora más tarde mi vida habría estado en grave riesgo.
Mi mamá siempre dice que aquel taxi fue extraño, misterioso… y que quizás nunca existió.