21/07/2026
Frijol:
No sé por dónde empezar. Tal vez deba comenzar pidiéndote perdón por no haber hecho algo antes.
Hace dos meses, la chica de la estética me dijo: "Veo más flaco a Frijol". Debí hacerle caso. Seguías comiendo y hacías del baño bien, así que dejé pasar esa señal.
Hace dos semanas salí y, cuando regresé, te vi mucho más mal. Te llevé al veterinario y, por falta de tiempo, hasta el sábado te hicieron los estudios. Ya era demasiado tarde. El doctor me dijo que tenías muchas complicaciones y los niveles muy altos. Le pregunté si aún podíamos intentarlo. Me miró y me dijo: "Si quieres, pero el problema es que los riñones ya no van a mejorar". Aun así, por egoísmo y porque no quería perderte, decidí llevarte a casa.
En el camino te bajé a hacer del baño y tu patita derecha ya no respondía. No sé qué pasó, si se lastimó o simplemente tu cuerpo ya no podía más. Te la sobé esperando que reaccionaras, pero no pasó nada. Entonces tuve que tomar la decisión más triste que mi alma ha tenido que decir.
Regresé al veterinario y le dije: "Lo pensé bien... ".
Te extraño. Y lo único que me duele profundamente es que nunca pude abrazarte como hubiera querido. Tu carácter era de mucho miedo. Aun así, en casa todos te queríamos, respetábamos tu espacio y sabíamos que eras parte de nuestra familia. Ese mal genio no era tu culpa; era la huella de quienes antes de nosotros te trataron mal.
Te encantaban los Cheetos, las papas y cualquier fritura que alguien pudiera darte. Eras limpio, educado y el mejor perro que alguien, con un poco de calma, habría podido conocer.
Nos veremos algún día. Espero que el tiempo que estuviste conmigo lo hayas disfrutado. Traté de darte todo el cariño que tú me permitiste.
Gracias por haber sido parte de mi vida, Frijol. Siempre vas a vivir en mi corazón