21/09/2026
🔴 El as*****to de Enrique Salinas de Gortari: un crimen rodeado de extorsión y misterio
Huixquilucan, Estado de México, diciembre de 2004. La mañana del 6 de diciembre, un automóvil abandonado en una zona residencial de Huixquilucan se convirtió en el escenario de uno de los homicidios más controvertidos de la política y la vida empresarial mexicana.
En el interior del vehículo fue localizado el cuerpo de Enrique Salinas de Gortari, hermano menor del expresidente Carlos Salinas de Gortari. Tenía 52 años.
La necropsia estableció que murió por asfixia por sofocación. Su cuerpo fue encontrado con una bolsa de plástico en la cabeza y presentaba golpes en el rostro y otras lesiones. Las primeras investigaciones señalaron que el homicidio probablemente había ocurrido en otro lugar y que posteriormente el cuerpo fue trasladado hasta Huixquilucan.
Una muerte que inicialmente apuntó a la extorsión
Desde los primeros días, la Procuraduría General de Justicia del Estado de México descartó públicamente que se tratara de un secuestro convencional o de una venganza política.
El entonces procurador mexiquense, Alfonso Navarrete Prida, señaló que una de las principales líneas de investigación era la extorsión y que los responsables podían pertenecer al entorno personal o laboral de Enrique Salinas.
Las autoridades también analizaron videos de cámaras de vigilancia de Huixquilucan y alrededor de 20 huellas dactilares encontradas en el automóvil donde fue localizado el cadáver.
El contexto financiero
El caso tomó otra dimensión debido a los antecedentes financieros de Enrique Salinas.
En aquellos años, autoridades francesas investigaban movimientos de dinero relacionados con cuentas vinculadas con Enrique y su hermano Raúl Salinas de Gortari. La PGR confirmó entonces que Interpol Francia había emitido una difusión internacional para localizarlo dentro de esas investigaciones.
Sin embargo, la existencia de esas investigaciones financieras no demuestra que hayan sido la causa de su as*****to.
Policías de la AFI, abogados y una investigación complicada
Meses después del crimen, la Procuraduría mexiquense detuvo a dos agentes de la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI), José de Jesús Medellín Simental y Eduardo Paredes Monroy, acusándolos de participar en una extorsión relacionada con Enrique Salinas.
Las investigaciones también señalaron a personas del círculo cercano de Salinas, entre ellas abogados y conocidos, y plantearon que la extorsión podría estar relacionada con importantes cantidades de dinero.
Una de las líneas de la procuraduría mexiquense sostuvo que Enrique habría recurrido a personas que terminaron vinculadas con la extorsión. Posteriormente, el abogado Mariano Flores Arciniega quedó sujeto a proceso por extorsión en grado de tentativa, según reportes de la época.
Pero las acusaciones contra agentes federales no prosperaron
El caso se volvió todavía más complejo cuando las acusaciones contra elementos de la AFI comenzaron a debilitarse.
Los agentes José de Jesús Medellín Simental y Eduardo Paredes Monroy fueron posteriormente exculpados de responsabilidad en la muerte de Enrique Salinas. En 2006 recuperaron su libertad.
Además, la propia PGR sostuvo en 2005 que no había elementos para vincular directamente el intento de extorsión con el as*****to, marcando una diferencia con la investigación de la procuraduría mexiquense.
Un crimen que quedó envuelto en interrogantes
El as*****to de Enrique Salinas de Gortari dejó una investigación llena de líneas cruzadas: problemas financieros, investigaciones internacionales, una presunta extorsión, personas de su círculo cercano y agentes federales señalados inicialmente.
A más de una década del crimen, reportes posteriores señalaron que no existía un responsable condenado por el homicidio y que la investigación federal permanecía abierta o reservada.
El caso permanece como uno de los episodios criminales más enigmáticos relacionados con la familia Salinas de Gortari: un hombre encontrado sin vida dentro de un automóvil, en un municipio del Estado de México, y una investigación que durante años produjo acusaciones, detenciones y distintas hipótesis, pero sin una explicación judicial definitiva sobre quién ordenó y ejecutó el homicidio.
Enrique Salinas salió de su casa la noche del 5 de diciembre de 2004. Horas después estaba mu**to. La pregunta sobre quién lo asesinó y por qué nunca quedó plenamente resuelta ante la justicia.