25/07/2026
Tu vida cambia cuando estás en comunicación con Dios. Toma un taller y cambia tu visión
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano y vivirá».
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha mu**to; está dormida.»
Mateo 9, 18 -19.23-24
El que así hablaba era un hombre notable entre los judíos. Su hija, lo que más quería en el mundo se estaba muriendo.
El sabía que no hay muerte, ni fuerzas del abismo que puedan resistirse al poder de Dios, sabía que de su brazo emanaría un poder irresistible de vida y resurrección.
Jesús se fue y entró en la casa.
Fue un momento sobrecogedor.
En medio de la zozobra de los asistentes, nadando entre las olas de la compasión y de la certidumbre, concentrado en sus abismos, y convocando a las potencias de la vida, tomó de la mano a la niña y la niña se levantó.
La fe, hijos míos, la fe.
Si tuvieran fe, aunque fuera del tamaño de un granito de mostaza, con sus ojos pasmados verían portentos nunca vistos: los lobos y los corderos formando una misma manada, los mu**tos descompuestos en la sepultura volverían a la vida ...
Si crees, todo tiene solución, solo una cosa hace falta: creer.
El Señor, no solo tiene la solución para todos nuestros problemas sino que, en Él, todo está solucionado. O mejor, Él es la solución para todo.
Extractado del L. El Pobre de Nazaret
P. Ignacio Larrañaga
tovpil.org
fundaciontovpil.org