30/05/2026
Levántese la iglesia y arrepiéntase de sus apostasías delante de Dios. Despiértense los atalayas y den un sonido cierto a la trompeta. Tenemos una amonestación definida que proclamar. Dios ordena a sus siervos: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1. Debe captarse la atención de la gente. A menos que se pueda hacer esto, es inútil todo esfuerzo. Aunque descendiera un ángel del cielo y les hablara, sus palabras no les harían más provecho que si estuviera hablando al frío oído de los mu***os. 1MS 146.3