En Defensa Del Agua Y El Medio Ambiente En Baja California

En Defensa Del Agua Y El Medio Ambiente En Baja California En defensa del Agua y el Medio Ambiente de Baja California

15/05/2026

El problema del agua en Torreón, se puede arreglar: Jaime Cleofas Martínez Veloz

10/05/2026

Los Mismos Ya No!!! Queremos un Cambio 100%Veloz!!!

Bonilla declara ser Gr**go de NacimientoPor Jaime Cleofas Martínez VelozEn México, la realidad no supera a la ficción: l...
07/04/2026

Bonilla declara ser Gr**go de Nacimiento

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

En México, la realidad no supera a la ficción: la humilla, la arrastra por el pavimento y luego le pide que firme de recibido.
Y ahí, entre sellos, apostillas y juramentos bilingües, aparece un expediente del Tribunal Electoral del 2012 que dice —con la solemnidad de un notario que ya apagó el aire acondicionado— que Jaime Bonilla declaró haber nacido en Estados Unidos.

No lo digo yo. Lo dice el Tribunal. Y lo más sorprendente: él nunca lo negó.

El Tribunal Electoral y la declaración que nadie desmintió

En los expedientes SUP-REC-155/2012 y acumulados, la Sala Superior revisó documentos oficiales del Estado de California.
Ahí quedó asentado que Bonilla:

declaró ser ciudadano estadounidense,
declaró haber nacido en Estados Unidos,
y juró lealtad a la Constitución de Estados Unidos y del Estado de California.
Todo esto mientras en México se discutía si podía o no ocupar cargos públicos.
Pero él, imperturbable, como quien ve llover desde la ventana, nunca negó lo que el Tribunal asentó.

El formulario de votante: la casilla marcada

En 1998, Bonilla llenó un formulario de registro de votantes en California.
La primera pregunta era tan directa que hasta un cactus la habría entendido:

“ARE YOU A U.S. CITIZEN?”

Y él marcó YES, sin temblarle la mano. Firmó. Puso su dirección en Chula Vista.
Su fecha de nacimiento. Su número de licencia de California. Y certificó todo bajo pena de perjurio.

El espacio de “Lugar de nacimiento” quedó en blanco, pero el Tribunal ya había visto otros documentos donde él mismo decía haber nacido en Estados Unidos.
Y, otra vez, nunca lo negó.

III. El juramento patriótico: la escena que ni Hollywood se atrevería a filmar

El 6 de agosto de 2008, en el Registro de Votantes del Condado de San Diego, Bonilla firmó un documento que parece sacado de una película de guerra, pero sin efectos especiales:

“Defenderé la Constitución de los Estados Unidos y la Constitución del Estado de California contra todos los enemigos, extranjeros o nacionales…”

Ahí está su firma. Ahí está la fecha. Ahí está el sello. Ahí está el juramento.

Un juramento solemne, profundo, patriótico… Y, sobre todo, perfectamente incompatible con la idea de que uno solo tiene una nacionalidad “por nacimiento” y nada más.

Pero él, como siempre, nunca lo negó.

La SRE entra en escena (2019)

Años después, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió una nota informativa.
Ahí reconoció que:

Bonilla sí tenía nacionalidad estadounidense,
que para ocupar un cargo en México tuvo que presentar una renuncia,
y que por eso se le expidió un Certificado de Nacionalidad Mexicana por Nacimiento.
La SRE no dijo que Estados Unidos hubiera aceptado la renuncia.
Solo dijo que Bonilla la presentó ante México.

Como quien entrega una carta de amor que nunca llegó al destinatario.

La vida electoral en California: 1998–2018

Los documentos apostillados muestran que Bonilla:

votó en elecciones de California durante dos décadas,
ejerció cargos públicos allá,
registró comités electorales,
y mantuvo su actividad política estadounidense incluso mientras era Diputado Federal en México.
Todo certificado por el Registrar of Voters del Condado de San Diego.

Y entonces llegó 2025 y se reafilia al Partido de Trump

Cuando uno pensaría que la historia ya había dado todas las vueltas posibles, aparece un nuevo registro:

25 de marzo de 2025
Afiliación: Republican Party
Domicilio: 1145 Mansiones Lane, Chula Vista
Registro activo y vigente

Es decir: Mientras en México se discuten reformas, candidaturas, litigios y memorias, en California el sistema electoral dice:

“Bienvenido de vuelta, señor Bonilla.”

Y él, otra vez, no lo negó.

Al final, los documentos no mienten: hablan. Hablan más que los discursos, más que las conferencias, más que los voceros. Hablan en inglés, en español, en apostilla y en sello seco.

Dicen que él declaró haber nacido en Estados Unidos. Dicen que juró defender la Constitución norteamericana “contra enemigos extranjeros y domésticos”. Dicen que votó allá, que trabajó allá, que se afilió allá. Y él, siempre tan prudente, nunca los contradijo. Nunca dijo “no”. Nunca dijo “yo no firmé eso”. Nunca dijo “ese no soy yo”.

Así que uno, pobre mortal, solo puede leer los papeles y encogerse de hombros.
Porque si la identidad se construye con actos, firmas y juramentos, entonces Bonilla dejó en California una huella tan profunda que hasta el Tribunal Electoral mexicano la encontró sin necesidad de GPS.

Y mientras tanto, la ficción —esa que presume ser más creativa que la realidad— toma nota, se ajusta el pasamontañas y murmura:

“Compañeros, aquí hay una historia que ni nosotros nos hubiéramos atrevido a inventar.”

Mensaje para las familias del oriente de TorreónYa no estamos para aguantar silencios ni excusas. Cada día que abrimos l...
20/03/2026

Mensaje para las familias del oriente de Torreón

Ya no estamos para aguantar silencios ni excusas. Cada día que abrimos la llave y no sale agua, nos están negando un derecho. Cada vez que nuestras hijas e hijos se bañan con cubetas, cada vez que lavamos con lo mínimo, cada vez que la colonia completa se queda sin una gota, nos están diciendo que nuestra dignidad vale menos. Y eso no lo vamos a permitir.

Aquí nadie está pidiendo favores. Aquí exigimos lo que la ley ya reconoce: agua suficiente, limpia y constante. No es un lujo, no es un premio, no es un regalo. Es un derecho. Y cuando un derecho se viola todos los días, la comunidad tiene la obligación moral de levantarse.

En el oriente de Torreón sabemos trabajar, sabemos luchar y sabemos unirnos. Y hoy toca hacerlo con fuerza. Porque si el agua no llega, si el servicio es indigno, si nuestras familias viven con incertidumbre, entonces no es un problema técnico: es un abandono. Y al abandono se le enfrenta organizándonos.

Este mensaje es un llamado claro: ya basta. Basta de esperar, basta de aguantar, basta de que nos digan que “luego”, “mañana”, “cuando se pueda”. La dignidad no se posterga. El agua no se negocia. Y la comunidad unida no se detiene.

Cuando el pueblo se levanta, la injusticia tiembla.

08/03/2026

8 de Marzo: La dignidad que sostiene a Coahuila

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

El 8 de marzo no es una fecha decorativa ni un gesto simbólico. Es una jornada que nació del coraje de mujeres trabajadoras que, desde hace más de un siglo, se atrevieron a desafiar la injusticia, la explotación y el silencio. Su lucha, que comenzó en fábricas textiles y calles obreras, se convirtió en un movimiento global que hoy nos convoca a reflexionar sobre la igualdad, la violencia, los derechos y la dignidad.

En Coahuila, esta fecha adquiere un significado profundo. Aquí, donde la historia se ha escrito con esfuerzo, resistencia y memoria, las mujeres han sido protagonistas silenciosas y visibles de cada transformación social. Este artículo busca honrar su presencia, su lucha y su futuro.

Un origen marcado por la lucha

El Día Internacional de la Mujer tiene raíces históricas que no deben olvidarse. A principios del siglo XX, miles de mujeres en Estados Unidos y Europa comenzaron a organizarse para exigir condiciones laborales justas, salarios dignos y el derecho al voto. En 1909 se celebró en Nueva York el primer “Día Nacional de la Mujer”, impulsado por movimientos obreros.

Un año después, en 1910, la dirigente alemana Clara Zetkin propuso en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas establecer un día internacional dedicado a los derechos de las mujeres. La propuesta fue aprobada por unanimidad.

El hecho decisivo ocurrió el 8 de marzo de 1917, cuando mujeres rusas salieron a las calles exigiendo “pan y paz” en medio de la guerra y el hambre. Su protesta desencadenó una serie de cambios políticos que marcaron la historia moderna. Décadas más tarde, en 1977, la ONU reconoció oficialmente esta fecha como el Día Internacional de la Mujer.

Este origen no es anecdótico: es un recordatorio de que los derechos no fueron obsequios, sino conquistas.

Lo que el 8 de marzo significa hoy

En pleno siglo XXI, el 8 de marzo sigue siendo una fecha de memoria y exigencia. No es un día para felicitar por “ser mujer”, sino para reconocer:

• La desigualdad que persiste en salarios, oportunidades y representación.
• La violencia que sigue arrebatando vidas y libertades.
• El trabajo de cuidados que sostiene hogares y economías, pero rara vez se reconoce.
• La fuerza de los movimientos de mujeres que han impulsado cambios legales y culturales.

Es un día para mirar de frente la realidad, honrar a quienes abrieron camino y renovar el compromiso con un futuro más justo.

Las mujeres de Coahuila: raíz, fuerza y conciencia

Coahuila está hecho de mujeres que han sostenido la vida en cada rincón del estado. Desde las maestras rurales que llevaron educación a los ejidos más apartados, hasta las obreras que impulsan la industria; desde las madres buscadoras que enfrentan el dolor con una valentía que conmueve, hasta las jóvenes que hoy exigen igualdad, seguridad y respeto.

En La Laguna, el Sureste, la Carbonífera, el Desierto y el Norte, las mujeres han sido:

• Constructoras de comunidad.
• Guardianas de la memoria.
• Defensoras de la justicia.
• Impulsoras de la economía local.
• Voces que han transformado leyes, instituciones y conciencias.

Su presencia no es solo social: es moral. Han sostenido a Coahuila en momentos de crisis, han cuidado lo que otros descuidaron y han defendido lo que otros dieron por perdido.

Un mensaje para las mujeres coahuilenses

A las mujeres de Coahuila:

Este 8 de marzo es un reconocimiento a su historia, a su trabajo y a su dignidad. Ustedes han enfrentado desigualdades, violencias y silencios, pero también han construido caminos de esperanza, justicia y libertad. Cada una, desde su propio espacio, ha contribuido a que este estado avance, se fortalezca y se humanice.

Su derecho a vivir sin miedo es irrenunciable. Su voz es indispensable. Su dignidad es innegociable.

Coahuila les debe respeto, justicia y oportunidades reales. Les debe seguridad en las calles, igualdad en los trabajos, libertad en sus decisiones y un futuro donde ninguna niña crezca con miedo, sino con posibilidades.

El 8 de marzo no es un punto de llegada: es un recordatorio de que la lucha continúa. Y en esa lucha, las mujeres de Coahuila no están solas. Su fuerza es la fuerza de este estado.

22/02/2026

Cuando cae un capo, tiembla la frontera: Baja California ante su espejo

El abatimiento del líder del CJNG revela la profundidad de la captura institucional en la frontera y abre una disputa por el control político y administrativo del estado.

Por Jaime C. Martínez Veloz

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, no es un episodio aislado en la larga historia de violencia que atraviesa al país. Para Baja California, este hecho representa un punto de quiebre que obliga a revisar, con seriedad y sin autoengaños, la fragilidad institucional que se ha venido acumulando durante los últimos años. La frontera es un territorio donde se cruzan intereses económicos, criminales, políticos y geopolíticos. Cuando un actor de la magnitud del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación desaparece, el reacomodo no solo ocurre en los grupos criminales, sino también en las estructuras de gobierno que, por acción u omisión, permitieron su avance.

Un vacío de poder en la frontera

Baja California ha sido, desde hace décadas, un corredor estratégico para el tráfico de dr**as, armas, personas y capitales. La presencia del CJNG en Tijuana, Mexicali y Ensenada no fue accidental. Se construyó sobre un terreno fértil: instituciones debilitadas, policías vulnerables, operadores incrustados en áreas clave y una élite económica emergente cuya riqueza no siempre encuentra explicación en trayectorias verificables.

La muerte del Mencho abre un vacío que otros grupos buscarán llenar. No se trata solo de una disputa criminal, sino de una reconfiguración del poder local, donde las instituciones capturadas quedan expuestas y disponibles para el mejor postor. En este contexto, Tijuana se convierte nuevamente en el tablero principal: quien controla la ciudad controla permisos, aduanas, obra pública, seguridad municipal y desarrollo urbano.

El lenguaje silencioso de las visas

En los últimos meses, el retiro de visas a funcionarios estatales, municipales y a personas cercanas a figuras políticas de alto nivel ha enviado un mensaje inequívoco: Estados Unidos está observando. La frontera tiene su propio lenguaje, y las visas son uno de sus instrumentos más contundentes.

Cuando una agencia estadounidense retira visas a funcionarios, empresarios o familiares de gobernantes, no lo hace por capricho. Es una señal de que existen patrones de conducta, vínculos o flujos económicos que preocupan al otro lado. La muerte del Mencho acelera este proceso. Los operadores que antes se movían bajo la sombra de un liderazgo criminal fuerte ahora quedan expuestos, vulnerables y sin protección. Y en ese escenario, la presión internacional se vuelve más visible y más incómoda.

La captura institucional: un problema anunciado

Desde 2020 advertimos que Baja California estaba entrando en una fase de deterioro institucional profundo. La falta de controles internos, la improvisación administrativa, la llegada de operadores reciclados de todos los partidos y la ausencia de un proyecto de Estado convirtieron a Morena en un contenedor de intereses ajenos al bienestar público.

En lugar de construir una fuerza política republicana, se abrió la puerta a grupos que vieron en el partido un vehículo para legalizar fortunas, obtener contratos, controlar permisos, manipular policías y operar desde dentro del gobierno. La muerte del Mencho no crea este problema: lo desnuda. Lo que antes se movía en penumbra ahora queda expuesto a la luz del reacomodo criminal y de la presión internacional.

Tijuana y Ensenada: el epicentro del reacomodo

En Tijuana, los funcionarios con mayor capacidad de decisión provienen de Ensenada, un municipio donde en los últimos años surgió una élite económica repentina. Ese fenómeno no es casual. Es el síntoma de una captura institucional que se extendió desde lo local hacia lo estatal. Con la caída del líder del CJNG, estos grupos quedan en una posición delicada: pierden respaldo, pierden interlocutor, pierden protección y quedan expuestos ante agencias internacionales y grupos rivales.

Lo que viene no será un reacomodo silencioso. Será una disputa por el control de las instituciones municipales, por los permisos, por la obra pública, por las aduanas y por la narrativa pública. La frontera está entrando en una etapa de redefinición profunda.

Baja California, obligada a verse en el espejo sin maquillaje.

La muerte del Mencho no es un capítulo más en la historia del crimen organizado. Es un espejo que obliga a Baja California a mirarse sin maquillaje. Durante años, la frontera fue administrada con improvisación, complacencia y una peligrosa mezcla de ingenuidad y oportunismo político. Las instituciones se debilitaron, los controles se relajaron y los espacios vacíos fueron ocupados por quienes vieron en el poder público una extensión de sus intereses privados.

Hoy, ese modelo hace crisis.

La caída del líder del CJNG deja al descubierto la fragilidad de un gobierno que confundió la transformación con la simple sustitución de colores. En lugar de construir un proyecto republicano, se permitió la infiltración de grupos que encontraron en la política un refugio, un negocio o una plataforma para expandir su influencia. El resultado está a la vista: instituciones vulnerables, funcionarios bajo presión internacional, élites económicas emergentes sin explicación patrimonial y una ciudadanía que observa cómo la frontera se convierte en un territorio administrado por la improvisación y la opacidad.

Baja California no puede seguir transitando por esta ruta.
No se trata de cambiar de caudillo, sino de reconstruir el Estado.
No se trata de repartir culpas, sino de asumir responsabilidades.
No se trata de administrar la crisis, sino de enfrentarla con valentía.

La frontera necesita un nuevo pacto institucional que recupere la legalidad, profesionalice el servicio público, depure las estructuras capturadas y devuelva a la ciudadanía la confianza en sus instituciones. Ese es el verdadero desafío. Lo demás —los discursos, las campañas, las narrativas oficiales— son ruido.

La muerte del Mencho marca el fin de una etapa y el inicio de otra.
Lo que está en juego no es solo la seguridad, sino el tipo de Estado que queremos ser.
Baja California tiene una oportunidad histórica para corregir el rumbo.
Perderla sería repetir los errores que nos trajeron hasta aquí.

“Treinta años después: San Andrés, la traición del Estado y la construcción del nuevo orden criminal en México”Por Jaime...
16/02/2026

“Treinta años después: San Andrés, la traición del Estado y la construcción del nuevo orden criminal en México”

Por Jaime Martínez Veloz

I. La fogata que sigue humeando

Treinta años después, uno vuelve a aquel 16 de febrero de 1996 como quien regresa a un claro en la selva donde alguna vez ardió una fogata. El humo ya no está, pero el olor persiste. Y si uno afina el oído, todavía escucha el murmullo de los que hablaron entonces: los que venían del monte con la palabra como única arma, y los que venían del poder con la palabra como único disfraz.

Ese día se firmó el primer acuerdo entre el EZLN y el gobierno federal sobre derechos y cultura indígenas. Era el primer punto de una agenda larga, como los caminos de Chiapas cuando llueve. Faltaban cinco más. Pero ese primer acuerdo tenía algo de amanecer: la sensación de que, por un instante, la República había recordado que nació indígena.

Llegar ahí no fue sencillo. El camino estaba lleno de trampas, de silencios que pesaban más que los discursos, de manos que estrechaban mientras escondían la daga. Pero también estaba lleno de dignidad. Y eso, en tiempos de simulación, ya era un milagro.

II. Lo que realmente significó San Andrés

La Ley para el Diálogo, aprobada por unanimidad en 1995, fue la brújula. Todas las fuerzas políticas, todos los colores, todas las instituciones dijeron “sí”. Y uno, ingenuo pero no tonto, creyó que la palabra empeñada por la República valía algo.

San Andrés no era un acuerdo sectorial. No era un pliego petitorio. No era una negociación corporativa.
San Andrés era —y sigue siendo— la propuesta más seria para reconstruir el Estado mexicano desde abajo, desde sus pueblos, desde su raíz más antigua y más negada.

Era un nuevo pacto constitucional.
Era la posibilidad de que México se mirara al espejo sin mentirse.
Era la oportunidad de que la democracia dejara de ser un adorno y se convirtiera en forma de vida.

III. La traición: cuando el Estado decidió no cumplir su propia palabra

En noviembre de 1996, la COCOPA —esa rara avis donde convivían Heberto, don Luis, Pablo, Narro, Elizondo, Guerra, Roque y tantos otros— se reunió en San Cristóbal para redactar la iniciativa de reformas constitucionales. El hotel Flamboyant fue nuestro cuartel. Afuera, la neblina. Adentro, la esperanza.

El primer tema —Derechos y Cultura Indígenas— se discutió durante meses. Se firmó. Se celebró. Se creyó.

Pero cuando tocó hablar de Democracia y Justicia, el gobierno decidió que ya había hablado demasiado. La delegación oficial guardó un silencio de esos que no son ausencia de sonido, sino presencia de desprecio.

La COCOPA, ante la traición que ya asomaba, decidió elaborar una iniciativa basada estrictamente en lo pactado. Nada más. Nada menos. Don Luis y Heberto llamaron a Marcos y a Chuayffet. Ambos aceptaron. Y nos pusimos a escribir lo que ya estaba escrito en la palabra empeñada.

El EZLN respondió con aceptación. Marcos incluso dijo que la paz podía firmarse en el primer trimestre de 1997. La paz, ahí nomás, detrás de la siguiente curva del camino.

Pero en esa curva estaba Zedillo.

Cuando presentamos la iniciativa, Chuayffet intentó disfrazarse de jurista. Zedillo lo desnudó:
“No estoy de acuerdo y punto.”

Así, sin poesía, sin vergüenza, sin país.

Lo que siguió fue una ofensiva de tinta y saliva: articulistas, empresarios, constitucionalistas de ocasión, todos repitiendo el catecismo presidencial. Nos acusaron de balcanizar al país, de traicionar al PRI, de ignorantes. Nadie —ni uno solo— pudo demostrar que la iniciativa decía algo distinto a lo pactado. Porque no lo decía.

Pero la verdad, cuando incomoda, suele ser la primera víctima.

En 2001, el Congreso aprobó una reforma indígena que no tiene nada que ver con San Andrés. No la aceptó el EZLN. No la aceptó ningún pueblo indígena. No sirvió para la paz. Fue, simplemente, una traición.

IV. La pregunta inevitable: ¿se resolvieron las causas del conflicto?

Treinta años después, la respuesta es clara: no.

No se resolvió la pobreza.
No se resolvió la desigualdad.
No se resolvió la discriminación.
No se resolvió el despojo territorial.
No se reconoció la autonomía.
No se cumplió la palabra.

La COCOPA no se instala porque instalarla sería admitir que el conflicto sigue abierto.
Y sigue abierto porque las causas que lo originaron siguen vivas.

V. La Tormenta Perfecta: lo que ocurrió cuando el Estado abandonó el camino de San Andrés

Cuando el Estado decidió no cumplir San Andrés, no solo traicionó a los pueblos indígenas. Traicionó la posibilidad de construir un Estado democrático, territorialmente presente y socialmente justo. Y en ese vacío se construyó la tormenta perfecta.

1. Minería sin Estado

Durante tres sexenios se entregaron millones de hectáreas en concesiones mineras sin supervisión real.
El Estado mexicano no tiene bitácoras de producción, no conoce los volúmenes extraídos, no controla los flujos logísticos.
En ese vacío, los grupos criminales encontraron un terreno fértil.

2. Infraestructura estratégica privatizada y extranjerizada

Aeropuertos y puertos en manos de corporaciones europeas y asiáticas.
Cuando un país pierde control sobre sus fronteras, pierde control sobre su destino.

3. Huachicol fiscal

La nueva fuente de financiamiento criminal: importaciones simuladas, pedimentos falsos, redes de corrupción en aduanas y gobiernos estatales.

4. Producción de fentanilo con complicidades institucionales

Un fenómeno imposible sin puertos vulnerables, aduanas capturadas y autoridades locales coludidas.

5. Fragmentación territorial y captura del Estado

La violencia no es espontánea.
Es el resultado de un modelo que debilitó deliberadamente al Estado y fortaleció a actores privados —legales e ilegales— que hoy disputan el control del territorio.

Todo esto ocurrió porque México no construyó el Estado de derecho que San Andrés proponía.

VI. La puerta que sigue ahí

San Andrés sigue ahí, como una puerta que nadie se atreve a abrir porque detrás está el país que podríamos ser.

No es un documento mu**to.
No es un recuerdo romántico.
No es un capítulo cerrado.

Es una ruta constitucional pendiente.
Es una deuda moral del Estado mexicano.
Es una oportunidad para reconstruir la República desde abajo.

Treinta años después, la selva sigue hablando.
Y la República sigue sin escuchar.

Pero la historia no está escrita.
Todavía podemos corregir.
Todavía podemos honrar la palabra.
Todavía podemos construir el país que merecen los pueblos que lo fundaron.

De cuando la República traicionó a los indígenas(A 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar)Por Jaim...
13/02/2026

De cuando la República traicionó a los indígenas

(A 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar)

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

Treinta años después, uno vuelve a aquel 16 de febrero de 1996 como quien regresa a un claro en la selva donde alguna vez ardió una fogata. El humo ya no está, pero el olor persiste. Y si uno afina el oído, todavía escucha el murmullo de los que hablaron entonces: los que venían del monte con la palabra como única arma, y los que venían del poder con la palabra como único disfraz.

Ese día se firmó el primer acuerdo entre el EZLN y el gobierno federal sobre derechos y cultura indígenas. Era el primer punto de una agenda larga, como los caminos de Chiapas cuando llueve. Faltaban cinco más. Pero ese primer acuerdo tenía algo de amanecer: la sensación de que, por un instante, la República había recordado que nació indígena.

Llegar ahí no fue sencillo. El camino estaba lleno de trampas, de silencios que pesaban más que los discursos, de manos que estrechaban mientras escondían la daga. Pero también estaba lleno de dignidad. Y eso, en tiempos de simulación, ya era un milagro.

La Ley para el Diálogo, aprobada por unanimidad en 1995, fue la brújula. Todas las fuerzas políticas, todos los colores, todas las instituciones dijeron “sí”. Y uno, ingenuo pero no tonto, creyó que la palabra empeñada por la República valía algo. Hoy sabemos que valía lo que valen las promesas cuando se pronuncian desde el mármol: mucho eco, poca raíz.

En noviembre de 1996, la COCOPA —esa rara avis donde convivían Heberto, don Luis, Pablo, Narro, Elizondo, Guerra, Roque, y tantos otros— se reunió en San Cristóbal para redactar la iniciativa de reformas constitucionales. El hotel Flamboyant fue nuestro cuartel. Afuera, la neblina. Adentro, la esperanza.

La discusión fue intensa, pero fértil. Como la tierra negra de los Altos: dura, pero generosa.

El primer tema —Derechos y Cultura Indígenas— se discutió durante meses. Se firmó. Se celebró. Se creyó. Pero cuando tocó hablar de Democracia y Justicia, el gobierno decidió que ya había hablado demasiado. La delegación oficial guardó silencio. Un silencio de esos que no son ausencia de sonido, sino presencia de desprecio.

Mientras tanto, en los pasillos de Gobernación, se negociaba una reforma electoral sin indígenas. Como si el país pudiera seguir partiéndose sin que la grieta llegara al centro.

La COCOPA, ante la traición que ya asomaba, decidió elaborar una iniciativa basada estrictamente en lo pactado. Nada más. Nada menos. Don Luis y Heberto llamaron a Marcos y a Chuayffet. Ambos aceptaron. Y nos pusimos a escribir lo que ya estaba escrito en la palabra empeñada.

El EZLN respondió con aceptación. Marcos incluso dijo que la paz podía firmarse en el primer trimestre de 1997.
La paz, ahí nomás, detrás de la siguiente curva del camino.
Pero en esa curva estaba Zedillo.

Cuando presentamos la iniciativa, Chuayffet intentó disfrazarse de jurista. Zedillo lo desnudó:
“No estoy de acuerdo y punto.”
Así, sin poesía, sin vergüenza, sin país.

Lo que siguió fue una ofensiva de tinta y saliva: articulistas, empresarios, constitucionalistas de ocasión, todos repitiendo el catecismo presidencial. Nos acusaron de balcanizar al país, de traicionar al PRI, de ignorantes. Nadie —ni uno solo— pudo demostrar que la iniciativa decía algo distinto a lo pactado. Porque no lo decía.

Pero la verdad, cuando incomoda, suele ser la primera víctima.

Las presiones se multiplicaron. A los panistas los cercaron. A Pablo y a mí nos mandaban recados desde Los Pinos para que nos retiráramos. “Razones de Estado”, decían. Como si la dignidad fuera un mueble que se puede mover de lugar.

Aun así, sostuvimos la iniciativa dentro del proceso de negociación. Resistimos. A veces, resistir es la única forma de avanzar.

En 1998, Zedillo envió una iniciativa indígena que no tenía nada que ver con San Andrés. Era una cortina de humo para esconder la Ley del Rescate Bancario. El país pagó esa factura. Todavía la paga.

En el año 2000, Fox prometió cumplir los Acuerdos. Ya en la Presidencia, los turnó al Senado sin operación política. Puro espectáculo. Puro humo. La derecha —la de siempre, la de todos los colores— se encargó de dinamitarlo todo.

La caravana zapatista recorrió el país. Las plazas se llenaron. El país vibró. Pero en el Congreso, la sordera fue más fuerte que el clamor. Ganamos por 10 votos el derecho de que los indígenas hablaran en tribuna. Pero en el Senado, el dictamen final tiró a la basura años de trabajo, esperanza y dignidad.

La ley aprobada en 2001 no tiene nada que ver con San Andrés. No la aceptó el EZLN. No la aceptó ningún pueblo indígena. No sirvió para la paz. Fue, simplemente, una traición.

Treinta años después, la selva sigue hablando.
Y la República sigue sin escuchar.

Sí, hay avances normativos. Sí, hay declaraciones internacionales. Sí, hay discursos. Pero los datos del CONEVAL siguen diciendo lo mismo que gritó el EZLN en 1994:
la pobreza, la desigualdad y la discriminación siguen teniendo color de piel, lengua materna y geografía.

Treinta años después, el oro fluye, pero no para quienes viven sobre él.
Treinta años después, las fortunas crecen, pero no los derechos.
Treinta años después, la deuda social sigue intacta.

La apuesta de reducir la cuestión indígena a programas sociales fracasó.
No es un asunto de presupuesto.
Es un asunto de justicia.
De reconocimiento.
De país.

Los Acuerdos de San Andrés siguen ahí, como una puerta que nadie se atreve a abrir porque detrás está el país que podríamos ser.

Treinta años después, la historia sigue llamando.
Y la selva, paciente, sigue esperando.

19/12/2025

Tijuana en caos, Mexicali disponible: la versión del Gobierno de la 4T no cuadra

(Miles de pasajeros afectados y una narrativa oficial que no corresponde con la realidad operativa.)

Por Jaime Cleofas Martínez Veloz

En estos días, miles de personas viajan a Tijuana para reencontrarse con sus familias, cruzar a Estados Unidos o simplemente regresar a casa. Y justo ahora, cuando más se necesita certidumbre, el sistema aéreo en la región está mostrando fallas que ya no se pueden esconder detrás de la palabra “niebla”.

Porque sí: Tijuana ha tenido cierres por visibilidad baja. Eso es un hecho.
Pero lo que no se explica es por qué Aeroméxico sigue desviando vuelos a Mexicali —como lo ha hecho históricamente— mientras Volaris cancela en automático.

Si el aeropuerto de Tijuana está cerrado, la lógica operativa es clara:
Mexicali es el alterno natural.
Está cerca, tiene capacidad y ha funcionado durante décadas como la salida de emergencia cuando Tijuana se cierra.
Aeroméxico lo sigue usando.
Volaris, en cambio, prefiere cancelar.

Y aquí es donde la discusión deja de ser técnica y se vuelve institucional.

Mientras los pasajeros pasan horas varados, Profeco —dependencia del Gobierno Federal— se apresura a declarar que, al ser “causas climatológicas”, la aerolínea no tiene responsabilidad. Esa postura, repetida sin matices, termina funcionando como un blindaje automático para justificar cancelaciones que no siempre tienen que ver únicamente con la niebla.

Porque si una aerolínea no tiene tripulación disponible, si sus horarios están vencidos, si no puede garantizar continuidad operativa, entonces la niebla deja de ser la causa y se convierte en la excusa.

Y ahí es donde muchos viajeros sentimos que la autoridad está mirando hacia otro lado.

El resultado es evidente:

• Aeroméxico desvía a Mexicali y cumple.
• Volaris cancela y queda exenta.
• Y Profeco respalda la versión que más conviene a la empresa, no al consumidor.

Para miles de familias, profesionistas y trabajadores que dependen del transporte aéreo, el mensaje es claro:
cuando hay problemas, la prioridad institucional no es el pasajero.

Y mientras esperamos de pie, con la columna adolorida, con boletos cancelados y sin explicaciones, lo que se revela no es solo una falla operativa.
Es una falla de Estado.

Porque en una región donde Tijuana y Mexicali son nodos esenciales para la movilidad laboral, familiar y económica, esta falta de criterio uniforme entre aerolíneas —y la falta de defensa del consumidor por parte de una dependencia federal— no es un detalle administrativo. Es un problema estructural.

La niebla es temporal.
La falta de supervisión y de política pública no lo es.

Y eso es lo que hoy queda expuesto:
Tijuana en caos, Mexicali disponible… y una narrativa oficial que simplemente no cuadra con la realidad operativa.

Ya basta de pretextos.
El Gobierno debe dejar de justificar lo injustificable y empezar a resolver —no solo este caso, sino los muchos otros que se acumulan en un país donde la movilidad, la infraestructura y el respeto al ciudadano están cada vez más en entredicho.

Dirección

Carretera Tijuana-Ensenada
Ensenada
22800

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando En Defensa Del Agua Y El Medio Ambiente En Baja California publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a En Defensa Del Agua Y El Medio Ambiente En Baja California:

Compartir