beneficiar en todas y cada una de las actividades sociales, culturales y asistenciales en los programas dirigidos a personas, sectores y regiones de escasos recursos, comunidades indígenas y grupos vulnerables, por edad, s**o o problemas de discapacidad El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que 29.9% de los habitantes mayores de 12 años sufren algún nivel de depresión oca
sional, mientras que 12.4% los experimenta de manera frecuente. La depresión es el principal problema en materia de salud mental pública por ser el principal padecimiento que afecta a las personas de entre 14 y 35 años y, sobre todo, por ser la primera causa mundial de suicidio y la cuarta como discapacidad, en relación con la pérdida de años de vida saludable. El drama de esta población es palpable cuando se observa que, de 2008 a 2018, unos 6 mil 862 niños y jóvenes menores de 18 años se han quitado la vida. La gravedad de las muertes por lesiones autoinfligidas en la población infantil y juvenil se ilustra con la siguiente cifra: uno de cada 10 suicidios cometidos en los últimos 10 años fue perpetrado por infantes que tenían entre 10 y 17 años. Entre los menores de edad, el suicidio es la segunda causa de muerte, cuyas edades oscilan de 10 a 19 años. Respecto al nivel de escolaridad con que contaban los que decidieron quitarse la vida destaca que 319 de ellos tenían la secundaria trunca o completa, mientras que 164 cursaban o concluyeron sus estudios de bachillerato; 141 hicieron lo mismo con la primaria. Si bien es cierto que en México existe evidencia suficiente sobre las dimensiones y costos de la depresión y también sobre las posibles acciones para prevenirla y tratarla, es necesario redoblar los esfuerzos. Únicamente se podrá reducir la carga que representa este padecimiento si se mantiene un proceso continuo de evaluación de los programas dirigidos.