13/09/2025
El viernes hice una actividad con mis estudiantes d llamada “Ojalá mi maestro supiera…”
Algunas de sus respuestas me dejaron sin palabras:
“Ojalá mi maestro supiera que mi papá está en la cárcel y no lo he visto en años.”
“Ojalá mi maestro supiera que no siempre ceno porque mi mamá trabaja hasta tarde y no sé cocinar.”
“Ojalá mi maestro supiera que mi hermana duerme en mi cama y a veces se o***a, y por eso huelo raro.”
“Ojalá mi maestro supiera que no siempre tengo tenis para la clase de educación física porque mis hermanos y yo compartimos un par.”
“Ojalá mi maestro supiera que me gusta venir a la escuela porque es más tranquila que mi casa, donde hay mucho griterío.”
Leer sus palabras me recordó lo fácil que es hacer suposiciones y lo poco que a menudo sabemos sobre las luchas que enfrentan los demás.
Tomémonos un momento. Hagamos preguntas. Escuchemos.
Elijamos la compasión en lugar del juicio y veamos el mundo desde los ojos de otra persona.
Demos más de lo que recibimos y dejemos cada espacio —y cada vida— un poco mejor de lo que lo encontramos.
🩷