26/11/2025
𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐣𝐚𝐦𝐚́𝐬, 𝐧𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐫𝐫𝐨𝐫, 𝐦𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐞𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞 𝐬𝐢 𝐦𝐢 𝐡𝐢𝐣@ “𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦@“.
Porque no es una enfermedad.
Porque no es un “problema”.
Porque no es algo que se cura, ni algo que se oculta, ni algo que se señala.
Mi hij@ es un/a niñ@.
Un/a niñ@con una condición, con una historia, con una lucha, con una fuerza que muchos adultos desearían tener.
Y aunque su cuerpo, sus pasos o su forma de expresarse sean diferentes, ella/él no está enferm@.
Está viv@.
Está creciendo.
Está aprendiendo.
Está luchando cada día por cosas que tú haces sin pensarlo.
¿Sabes qué sí duele?
Duele la mirada que intenta diagnosticarl@ desde lejos.
Duele el “¿qué tiene?”, como si fuera un objeto descompuesto.
Duele la curiosidad disfrazada de preocupación.
Duele que el mundo siga creyendo que la discapacidad es sinónimo de enfermedad.
No.
Mi hij@ no está enferm@.
Mi hij@ es valiente, únic@, resiliente, y tiene un brillo tan suyo que quien la conoce lo entiende sin que yo explique nada.
Así que sí, lo digo claro y sin filtros:
Nunca jamás, ni por error, me pregunten si mi hij@ está enferm@.
Pregúntenme su nombre.
Pregúntenme qué le gusta.
Pregúntenme qué la hace reír.
Pregúntenme cómo es ser su mamá.
Pregunten desde el respeto, no desde el prejuicio.
Porque en este mundo no sobra empatía.
Sobra ignorancia.
Y aquí estamos nosotros, los papás y mamás atípicas, para cambiar eso… una verdad cruda a la vez.
Texto tomado de: mamás atípicas.
💛💜