02/07/2026
¿Qué sindicato necesitamos los maestros?
Soy maestro jubilado y, al mirar la historia del sindicalismo magisterial, tengo la convicción de que me ha tocado vivir dos realidades profundamente distintas.
Hubo una época en la que, con sus aciertos y también con sus errores, el sindicato ejercía una representación efectiva. Gestionaba plazas, defendía prestaciones, intervenía para agilizar la atención médica en el ISSSTE, respaldaba a los trabajadores en sus conflictos laborales y negociaba mejores condiciones salariales y de trabajo. Había aspectos que debían transformarse, pero existía una organización con capacidad de gestión, presencia y resultados.
Hoy, la percepción de miles de docentes es diferente. Con frecuencia observamos un sindicato más cercano al discurso que a la solución de los problemas cotidianos del magisterio. Se presentan pliegos petitorios, se anuncian mesas de diálogo y se difunden comunicados, pero la realidad de los trabajadores sigue marcada por la incertidumbre: atención médica insuficiente, trámites burocráticos interminables, deterioro de las prestaciones, rezagos administrativos y un preocupante abandono de los compañeros jubilados y pensionados.
Los maestros no necesitamos un sindicato que únicamente informe lo que sucede; necesitamos uno que transforme la realidad de sus representados.
Requerimos una organización sindical auténticamente autónoma, democrática, transparente e independiente, cuya fortaleza provenga exclusivamente de la confianza de sus agremiados y no de la cercanía con el poder. Un sindicato donde la voluntad de las bases sea la máxima autoridad, donde los dirigentes sean electos mediante procesos libres, equitativos y transparentes, y donde la rendición de cuentas sea una obligación permanente.
Necesitamos dirigentes que conozcan la escuela porque han vivido el aula; que comprendan las necesidades del maestro en servicio y del jubilado; que estén preparados en derecho laboral, seguridad social, administración pública, presupuesto y legislación educativa, para defender con argumentos sólidos, capacidad técnica y firmeza cada uno de los derechos del magisterio.
El sindicato debe recuperar su esencia: gestionar soluciones concretas. Debe defender oportunamente la atención médica en el ISSSTE, proteger las pensiones y jubilaciones, brindar asesoría jurídica eficaz, impulsar mejores condiciones laborales, fortalecer las prestaciones, gestionar vivienda, capacitación y bienestar para todos los trabajadores de la educación.
No es aceptable que un maestro tenga que recurrir a abogados particulares para obtener derechos que la organización sindical está obligada a defender. Para eso existe el sindicato y para ello los trabajadores aportamos puntualmente nuestras cuotas.
Necesitamos dirigentes con honestidad, independencia, valor y memoria. Líderes que comprendan que representan a miles de familias, no intereses personales, de grupo o políticos. Que sepan dialogar cuando sea necesario, pero que también tengan la firmeza de oponerse cuando pretendan vulnerar las conquistas laborales del magisterio.
La calidad de la educación está estrechamente vinculada con la dignidad de quienes la imparten. Un maestro con incertidumbre laboral, con problemas de salud sin atención, con salarios insuficientes o con derechos debilitados difícilmente podrá desempeñar plenamente la enorme responsabilidad de formar a las nuevas generaciones.
Las próximas elecciones sindicales representan una oportunidad histórica para fortalecer nuestra organización. Que el voto sea libre, informado y responsable. No decidamos por compromisos personales, presiones o promesas pasajeras. Hagámoslo valorando la trayectoria, la honestidad, la capacidad, la congruencia y el compromiso demostrado con los trabajadores de la educación.
El sindicato no pertenece a sus dirigentes. Pertenece a cada maestro activo, jubilado y pensionado que, con su trabajo y sus cuotas, le da razón de existir.
La renovación sindical comienza con la participación consciente de las bases.
Porque el magisterio merece una representación que defienda con dignidad, gestione con eficacia y actúe con independencia.
Necesitamos un sindicato que sirva a los maestros, nunca un sindicato que se sirva de ellos.