25/04/2023
Referente a la conmemoración del elavamineto de Villa Antequera a Ciudad de Antequera ( 487 Aniveesario).
Es conveniente conocer parte del acervo histórico que la erigió y por el que pasó, a través de extractos literararios basados en la Historia de Oaxaca, escrito por el presbítero José Antonio Gay, tomó primero, 1881; referencias de burgoa y otros documentos históricos.
Los mixtecas, habitaban al oeste y noroeste de Oaxaca, teniendo por lindero, con la nación zapoteca, las montañas que limitan el valle de este nombre. Para su seguridad y para vigilar de cerca á sus vecinos, el cacique de Achiutla hizo descender al valle una parte de sus tropas, que se fijó permanentemente al pié de las montañas. Por un lado formaron estos soldados el pueblo de Guajolotitlan y por otro el de Cuilapan. Este último, próximo á Zachila, era motivo de sobresalto para el rey zapoteca, que teniendo allí su capital, no podia ver sin zozobra y ansiedad la cercanía de unos extranjeros emprendedores y valientes. No estaba en aptitud de arrojarlos de su suelo, ni de causarles el menor daño, pues se reconocía débil é inferior á los mixtecas. Sabiendo que si rompía con ellos abiertamente llevaría en la guerra la peor parte, ya que no podia hacerse á ellos superior por la fuerza, se propuso vencerlos con la astucia. Entró en pláticas amistosas con el rey mixteca; para mejor cautivar su voluntad le hizo dones y obsequios de valor; le propuso una alianza ofensiva y defensiva en la que se pactaba la unión de las dos naciones para combatir los ejércitos de México; el designio de Zaachilla III era comprometer en una nueva guerra á los mixtecas, dejar á éstos el peso de todos los combates y caer sobre ellos y vencerlos cuando ya las luchas sangrientas los hubiesen diezmado y enflaquecido: el mismo
Zaachilla no parecía correr un grave riesgo, pues ántes que los mexicanos llegasen á sus Estados, era preciso que los mixtecas que estaban en sus fronteras hubieran sido aniquilados y arrasadas sus formidables posiciones de Achiutla y de Sosola, lo que no era presumible; y aun en este caso, entraría en pláticas con los vencedores, concertaria nuevos planes acomodados á las circunstancias, envolvería en los
hilos de su astuta política á los mexicanos, y de todos modos, encontraria el arte de vivir en armonía con ellos.
En las vertientes de San Juan del Estado y de Huitzo tiene principio aún un rio á que los mexicanos llamaron Atoyac. El ejército de Ahuizotl, siguiendo la corriente de sus aguas, anduvo siete leguas, atravesando las fértiles llanuras de Etla, hasta un lugar en que el valle se estrechaba dando paso al rio entre un bosque de huajes: aquí se detuvo para descansar. Desde una altura inmediata, el general mexicano dominaba con la vista, por un lado, el valle de Etla que acababa de cruzar, y por otro, los de Tlacolula y Zaachilla, poblados por los zapotecas: desde allí podia comenzar sus correrías en todas direcciones, destrozando con sus tropas los pueblos zapotecas, si éstos le hubieran sido hostiles; el no haberlo hecho respetando los dominios de Zaachilla, demuestra que ambos caudillos obraban con el más perfecto acuerdo. Sin embargo, debiendo marchar el grueso de sus tropas hácia Tehuantepec, para cubrir su espalda y tener libre de todo peligro la retirada, pensó dejar en aquel lugar un fuerte des-
tacamento comandado- por valientes capitanes que mantuvieran en su deber á los amigos y á los enemigos. En efecto, los soldados señalados para permanecer en la estación, talaron una parte del bosque de huajes, levantaron sus viviendas á las márgenes de Atoyac, y dieron principio á la vida social de un pueblo que más adelante debería ser la
capital del Estado de Oaxaca é influir más ó ménos poderosamente en los destinos de toda la nación. Al pueblo llamaron los mexicanos Huaxyacac, que quiere decir, según Clavijero, "en la extremidad del huagin," por haberla fundado al extremo de un bosque de estos árboles: la representaban pintando una rama de huaje sobre una nariz, como puede verse en la coleccion de pinturas que dió á luz el Sr. Lorenzana.1*
Después de alianzas y fuertes guerras entre los mixtecas y zapotecas, se establece el dominio de los valles centrales por su mayoría entre mixtecas y mexicas (Coyolapan y Huaxyacac), se abre el capítulo de la inacción española y llegan tropas españolas comandadas por Francisco de Orozco con objetivo de dominar las tierras, que con peso de la caída de tenochtitlan y fortaleza española el 25 de diciembre de 1521 Huaxyacac es tomada. A estos sucesos les sigue la evangelización y extensión de territorios en el estado.
La religión católica se propagaba lentamente entre los indios. Los conquistadores los despojaban de sus viejos simulacros, que se reducían á polvo si eran ele barro, y eran cuidadosamente conservados si estaban formados de algún precioso metal; pero aquellas violencias poco aprovechaban
para arrancar del corazon los sentimientos supersticiosos que habían nutrido desde su infancia los conquistados, quienes en secreto continuaban idolatrando.
El primer sacerdote que pisó Oaxaca, fué Juan Diaz, quien acompañó á Francisco de Orozco en la expedición á Oaxaca. "El egercito español, dice Burgoa, no trajo más sacerdote que un padre clérigo de ánimo y de buen espíritu por capitan, y decíales misa cuando habia oportunidad, y la primera que dijo en este valle fue, estando alojado el campo despues del rio, en la ladera del cerro que llaman de Chapultepec, donde se pobló despues Santa Anna, y se hizo una enramada, y se puso el altar portátil debajo de un árbol grande, que echa unas vainillas muy coloradas, y dentro una semilla de malísimo olor, y muy caliente: cómenla por regalo los indios con el agua de chile, y llámanla los mexicanos Guaxe,
y por esta planta y primer plaza que ocuparon, pusieron á esta Cuidad siendo villa nombre de Guaxaca, y despues Antequera y Ciudad, por lo que se parece en el sitio y vecindad, á la noble del Andalucía: y con esta ocupacion de decir misa y confesar á los soldados tenia el buen sacerdote satisfecho á su obligación, sin tener lugar, él ni otro, de entrar por los pueblos á predicar, ni enseñarla doctrina para baptizar los indios; y en parte fué conveniente, para que perdiesen el miedo y terror con que miraban á los huespedes". 2*
En las dos expediciones que hizo D. Pedro de Alvarado á Tututepec por el valle de Oaxaca, fué acompañado del
venerable religioso Fr. Bartolomé de Olmedo, y en el segundo viaje con otro sacerdote que habia llegado con la escuadra de Garay, según dice Bernal Diaz. 3*
Es muy probable que aquel prudente religioso, bastante celoso del cumplimiento de su deber, procurase la conversión de los indios y recogiese de sus trabajos algún fruto; pero se ignora cuánto haya sido éste: solo se tiene la noticia general de que Cosijoesa, rey de Zachila, fué lavado por las aguas del bautismo. Fr. Bartolomé estuvo además en la costa del Norte, sirviendo de capellan en alguno de los cuerpos destinados á la pacificación de los netzichus y mijes; entró en las sierras de estos indios y trabajó, con su acostumbrada actividad, en predicar y enseñar los artículos principales de la fé, logrando bautizar cosa de quinientas personas; pero ya en este tiempo le acosaban las enfermedades y los años, los caminos le fatigaban mucho, y no permaneció largo tiempo en esas provincias. 4*
Entretanto, á México habían llegado veinticuatro nuevos religiosos, que con los que habían recibido en esta capital el hábito y profesion, hacían un número de cuarenta: pudo en consecuencia Betanzos disponer de tres, con quienes, autorizado por el superior y acompañado de D. Pedro de Alvarado, se dirigió á Guatemala. A su paso por Oaxaca dio á Lucero saludables instrucciones, inspirándole que se dirigiese á México para pedir al superior la aprobación de lo hecho y procurar la venida de nuevos operarios. Así lo hizo Lucero; pero ántes, y con oportunidad de la Cédula real, en que Cárlos V mandaba distribuir los solares y sitios de la villa, dándose la preferencia en el reparto á los templos que se habian de erigir en honor del
Altísimo, cédula que no llegó á Oaxaca sino hasta el año 1628, presentó en toda forma petición al cabildo y regimiento para que fuesen designados solares en que fundar iglesia y convento de su orden. La súplica fué otorgada, como se
ve en el siguiente instrumento que dió á luz Burgoa:
" Y o Francisco de Herrera, Escribano de su Magestad é su nott? publico en la su corte y en todos los de sus reynos y señoríos, Escribano publico del consejo de esta Villa de Antequera é de sus provincias que es en esta de Guaxaca de esta Nueva España, doy fé, á todos los que la presente vieren como oy Viernes á 24 de Julio, año del Nacimiento de Ntro. Salvador Jesucristo de 1629, estando ayuntados en su cabildo é ayuntamiento según lo han de uso y costumbre de se ayuntar los Señores Joan Pelaez de Verrio, Alcalde mayor é Theniente de capitan general en esta dicha Villa por su Magestad, é Bartholomé de Zarate Alcalde ordinario, é Alonzo de Tavera é Francisco de Zamora é Gonzalo de Robles Regidores de la dicha Villa, habiéndola fecho y fundado como su Magestad manda: acordaron de dar y dieron solares á los vecinos é pobladores de ella, como se suele hacer en las otras Villas de esta Nueva España, entre los cuales dieron y señalaron al Monasterio del Señor Santo Domingo de la misma dicha Villa, para que en ellos se haga el dicho Monasterio, doce solares á la larga que comienzan desde una calle donde está el solar de Christóval de Barrios y por la otra parte linda con la calle de Tehuantepeque é con dos calles que atraviesan por los dichos solares y van á dar á otras dos calles principales, é por que de antes de agora el dicho Señor Alcalde mayor habia señalado para la fundación del dicho Monasterio no mas de ocho solares, y porque para su morada y assistencia de dichos religiosos que en adelante fueren ay necesidad de huerta donde puedan tener alguna recreación y socorro para su sustento, los dichos Señores y Cabildo les dan y añiden otros cuatro solares mas, de manera que por todos son y hacen doce solares, los cuales dichos doce solares el dicho Monasterio su Mayordomo y Procurador ayan y tengan por suyos y como tales los percivan para siempre jamas; y se les mandó dar dellos título é possecion que
aprehendieron ante mí.
" E yo el dicho escribano le di tal según ante mi pasó De que doy fe, y esta valga por tal, que es fecho el dicho dia mes y año de arriba, y en fe de lo cual fue aquí este + un signo en testimonio de verdad.
"Francisco de Herrera, Escribano publico y de Su Magestad."
Por el anterior documento se ve que por Julio de 1628 se hizo el reparto de solares de Oaxaca, siendo su alcalde
mayor, el primero despues que se erigió con autoridad real en villa, Juan Pelaez. Cortés deseaba que le hubiese pertenecido con las otras villas de su marquesado, por lo que no habia perdonado diligencia para evitar que se poblase en el lugar una villa de españoles, que temia justamente habian de ser un obstáculo á sus miras. Sus enemigos, que creían debilitarlo desincorporando de sus dominios la rica provincia de Oaxaca, renovaban en cada oportunidad sus esfuerzos para poblarla enviando colonias españolas. Miéntras Cortés estuvo ausente en Centro-América, establecieron de hecho la villa poniendo como primera autoridad á Andrés de Monjaraz, y pidiendo la necesaria autorización al rey de España. Tal petición habia sido favorablemente despachada desde el año de 1526; pero entretanto que la provisión llegaba á su destino, Cortés, habiendo regresado de su expedición á las Hibueras, despobló tercera vez la villa, poniendo sus administradores en Huaxyacac y en Tehuantepec. El cuidado de sus intereses
obligó á este célebre conquistador en el siguiente año de 1527 á embarcarse para España, en donde negoció en efecto el marquesado del valle de Oaxaca, como pequeña remuneración por los eminentes servicios que habia prestado á la corona de Castilla. Durante su ausencia, la audiencia, presidida por Ñuño de Guzman, que habia quedado gobernando en México y que se mostraba más adversa aún á los intereses de Cortés que las autoridades anteriores, mandó poblar por cuarta vez la villa de Huaxyacac, dándole entonces el nombre de Antequera, con el fin, según se dijo, de
tener en respeto á los mixtecas y precaver las alteraciones de la tierra; mas en realidad, por agraviar á Cortés, irrogán dole una injuria y causándole una pérdida que se creia de importancia, al mismo tiempo que adquirían la gloria de una
fundación que no les pertenecía y que servían al aprovechamiento de sus amigos y parientes. D. Antonio de Herrera dice que "para pacificar la tierra, mandaron poblar en Guajaca, en el lugar que tenia este nombre, la Ciudad que llaman de Antequera, en la misma parte, á donde residia la guarnición que tenia Moctezuma, con que juzgaban, que todo el reino mixteco estaría en sociego.5*
" En la residencia seguida contra los oidores Matienzo y Delgadillo, se les acusa de que "fizieron una villa en la dicha Provincia de Guaxaca, é quitaron al dicho D. Hernando Cortez los pueblos que tenia en la dicha Provincia despues que sopieron que se llamaba Márquez del valle de Guaxaca." Cortés, en carta dirigida á Cárlos V el 10 de Octubre de 1530, dice:
"luego que les constó la merced que V. M. me hizo del valle de Guaxaca, habiendo visto las proviciones originales, por que tuviese contradicion y por dar color á su dapñada voluntad fundaron una villa en el dicho valle y repartieron los pueblos del que yo tenia y V. M. me hizo merced, á los
vecinos de la dicha villa, los cuales son todos hermanos, parientes, allegados de los dichos Presidente é Oidores."6*
Cortés parece quejarse en otra carta, de que se le hubiese llamado Antequera, como para dar á entender que no era lo
mismo que Oaxaca, villa comprendida entre las de su marquesado; y sobre la elección del sitio y reparto de solares,
dice:
"Los vecinos españoles de la villa de Antequera, que por premio (apremio) de los oidores pasados fundaron una aldea en el medio de los términos y pueblo de Guaxaca, de que S. M. me hizo merced, para que hubiese título de mi marquesado, que con haberseme agraviado tienen solo los solares de sus casas, las cuales hicieron en sitio no bueno y en mas perjuicio de los naturales, pues para hacerlas los echaron de las suyas y les tomaron sus heredades, enviaron su procurador á esa corte para que se le diese título de cibdad, por que debajo deste nombre se pudiesen salvar de ser mió.todo el suelo, pues S. M. me hizo mercedes de ello, y se les dieron provisiones para que ellos mismos entre si repartiesen ciertoé saltos de molinos y tierra de labor y egidos para el pueblo, todo de la tierra de que S. M. me hizo merced, de como digo tengo mi título, por
que de otro, pues ellos mismos viven en lo mió, no podían haberlo; y sin hacer caso de la Audiencia y de mi como parte, hicieron repartimiento y cada uno comenzó á romper su parte y usar dello, y para si solo trajo (Berrio, alcalde mayor puesto por la Audiencia), cédula en blanco para nombrar regidores, y vende los cargos tan publicamente, que dispone de los regimientos como si fuese una
mercaduría. Y o he reclamado de todo y hecho mis requerimientos y protestaciones, y aprovecha tanto como si no se hiciese; y pues V. S. y mercedes saben que en el privilegio que S. M. me dió de la merced de los veinte y tres
mil vasallos traia á Guaxaca, justo fuera que debajo de nombrarla el procurador Antequera, yo no recibiera tanto agravio, ó que ya que se ha hecho, se provea el remedio conforme á lo que el Lic. Núñez pedirá, que pedirlo ya en esta Real Audiencia es como lo que dicen en esos reinos, que en cierta parte ahorcan al hombre y despues se ve su justicia muy despacio."7*
El más completo desacuerdo reinaba, pues, entre Cortés y los pobladores de Antequera. Estos no solo se habían repartido solares atropellando los derechos de los indios á quienes despojaron de sus terrenos y arrojaron de sus casas por orden de la Audiencia, repartiendo corrientes y salto de agua para molinos, edificando granjas y tomando para sus haciendas los terrenos de los pueblos, sino que las rentas de estos pueblos que Cortés habia tomado para sí ó había dado á sus amigos, ellos se las dividieron ó las adjudicaron al rey de España. Así Cuilapan y Teposcolula fueron en este tiempo la encomienda de Juan Pelaez, y Tehuantepec se determinó que perteneciese á la corona. Cortés por su parte habia negociado el título de marqués del Valle de Oaxaca, que le fué concedido el 6 de Julio del mismo año de
1528, haciendo comprender entre las villas de su mayorazgo Cuilapan, Etla, Tehuantepec y Huaxyacac, nombres que no significaban estrictamente para él los pueblos así llamados, pues quiso extender sus dominios á "Tuxtla, jalapa, Tlapacoya, Talistac, Macuihuchil, Cimatlan, Tepecimatlan, Ocotlan,
Tanquehaguay, Peñoles, Ouaxulutitlan, Cuxutepeque, Tulzapotlan, Mietlan, Tacalula, Capotlan, Nexapa, Xilotepeque, Maxaltepeque, Teccistlan, Acatepeque y Texquilavaca. " 8*
Además , Cortés habia conseguido que le fuesen cedidos los residuos de los productos, hechos los gastos de corregimiento, etc., de los pueblos deTututepec, Mitla, Teococuilco, Teotitlan, Chichicapan y toda la Chinantla;que con pequeñas limitaciones, se puede decir que era dueño, por donacion del rey de España, de todo lo que es hoy el Estado de Oaxaca. 9*
Hernán Cortés era hombre demasiado práctico para tener su marquesado como un título de mero honor: así que, luego de haber retornado á México de su viaje á España, mandó cobrar los tributos de sus pueblos. De Tehuantepec, Cuilapan, Oaxaca, Temazulapan y otros lugares, salieron de dos en dos indios principales comisionados para dar la obediencia al marqués como señor y presentarle los tributos y alhajas de oro que pedia. En nombre suyo, Maldonado hizo alcalde de Tehuantepec á Francisco de Paz, que desempeñaba su encargo con escribano real, creaba fiscales y alguaciles, levantaba mojones, señalaba linderos, hacia repartimientos de indios, y entre otras acciones atrevidas derribó una horca levantada en nombre del rey y rehusó recibir á los visitadores y obedecer los mandamientos de las autoridades de Antequera. En Cuilapan, Diego de Guinea recogía para Cortés todo el oro que alcanzaba y hacia esfuerzos notables por ensanchar sus dominios;10* y en Oaxaca, por orden del marqués, se acercaban tanto los indios mexicanos á la villa de españoles, que casi no podian éstos dar un paso fuera de sus casas sin tropezar con las de aquellos. Hasta hoy se confunden por la cercanía con la ciudad los pueblos de Xochimilco, Jalatlaco, San Juan Chapultepec, San Martin Mexicapan y Santa María del Marquesado.
Cortés cobraba para sí el tributo de los pueblos de su marquesado; los vecinos de Antequera tenían tal procedimiento por un atentado contra los derechos reales, digno de ser condenado por la Audiencia de México á la que como tal lo denunciaban. --En la información hecha en México sobre obsequios de los indios
á Cortes, se lee la declaración de Juan Pelaez de Barrio, que en la parte
relativa á Oaxaca, es así: " E que asi mismo sabe este testigo, que despues desto, en el mes de Henero del año de quinientos é treinta é uno, estando este testigo en la villa de Guaxaca, supo de los Señores del pueblo de Cuylapa, é de Guaxaca é de Etla é de otros del Valle de Guaxaca, como todos avian recogido cantidad de oro en tejuelos, é cuentas, é tigres de oro é otras joyas para lo traer al dicho Marques; é en la manera como lo supo es queste testigo tenia á cargo en nombre de su Magostad los pueblos de Cuylapa é Guaxaca, que estaban en su cabeza é cobraba dellos los tributos, é quando llego este testigo al dicho Guaxaca, que iva desta cibdad, no halló en los dichos pueblos á los Señores dellos, é preguntando donde estavan, le dixeron que heran venidos á servir á su
amo el Marques á México, é que ya el rey no hera su amo, é este testigo les pidió el tributo que debían á su Magestad entonces, é la Señora de Cuylapa le respondió que de donde se lo abian de dar, que todo lo abian traído al dicho Marques; é que este testigo, por se mejor informar, hizo venir á un fraile dominico, que se dice Fray Cristoval de Hontiveros, delante de su vicario, é fizo venir allí la Señora de Cuylapa, para le reñir, porque sin licencia deste testigo abia venido á México, pues heran de Su Magestad, é la Señora respondió é dixo que Guinea, questaba allí por mayordomo de las haciendas del dicho Marques, se lo abia
mandado que fuesen á ver al Marques, é que heran suyos, é que asi como tuvieron nueva quel Marques venia, fueron dos principales del pueblo de Cuilapa é otros dos del pueblo de Guaxaca é asi de los otros pueblos á ver al dicho Marques al puerto por mandado del dicho Guinea, y estos indios volvieron á Guaxaca despues de venido é desembarcado el dicho Marques, é lo dixeron á los Señores de los pueblos del Valle, é quel Marques los llamaba, é así le fueron á ver, todo lo qual este testigo supo de la Señora de Cuylapa é de otros principales de los dichos pueblos, por que se lo dixo delante de los dichos frayles; é allí se les preguntó enteramente de lo que abian traydo ai dicho Marques, é la Señora dixo que ciertos tigres de oro grandes é otras joyas, que son las que ha dicho, y el dicho Fray Pedro le dixo á la dicha Señora, diciendole palabras feas: por que no decís la verdad, que yo lo vi fundir, y por que no das el tributo que debes al Rey; y ella dixo que quería que le hiciese ella, é que no tenia que dar, é que Guinea estaba enojado y el dicho Marques, é queste testigo encargó á los Señores é principales de Tequantepeque que ivan á ver al dicho Marques, é les preguntó donde ivan, é le dixeron que á México á ver al Marques, que decian que hera venido de Castilla é traya pobreza; é questo fué público en toda esta tierra, é aun en Teposcolula fueron mensajeros de México á llamar á los Señores de Teposcolula, que hera deste testigo, que viniesen á México; é questa es la verdad, &c." Colec, de Doc. Inéd. de Ind., tom. 12, págs. 536 y 537. --
Por lo tanto la audiencia suplicó al rey en nombre del Ayuntamiento de Antequera, fuesen revocadas las mercedes concedidas á Cortés que cedían en perjuicio de la villa, levantó información sobre los puertos de mar y calidad de los pueblos que constituian el marquesado, privó á éste de muchos pueblos sujetos ó anexos á Cuilapa, Tehuantepec y Oaxaca, erigió á otros en corregimiento, y finalmente, dirigió á la corte de España informes no del todo satisfactorios á los intereses del marqués.
El Municipio de Antequera envió persona competente, Diego de Porras, que ante el rey hiciese valer sus derechos y pidiese para la villa gracias y excepciones. Cediendo, en efecto, Cárlos V á las representaciones de los vecinos de Antequera que rehusaban estar sujetos á otro que no fuese el mismo rey, la separó de las que habia concedido á Hernán Cortés. Mas como, á pesar de esto, quedaba tan cercada por los terrenos del marqués, que por todas partes era necesario cruzarlos para entrar en ella, el 25 de Abril de 1532, la reina Doña Juana, á solicitud del mismo Regimiento de Antequera, despachó cédula, concediendo á ésta para ejidos, dehesas, huertas, estancias, haciendas, etc., la merced de una legua de terreno en torno de la población española; mas como esta concesion perjudicaba los derechos de los indios y del marqués, se opuso éste á que la villa entrase en posesion de aquella gracia. 11*
En la misma fecha, 25 de Abril de 1532, en Medina del Campo, concedió Cárlos V á la villa el título de ciudad, con excepción de treinta años de la paga de servicio ordinario, encomendándose su gobierno político á su cabildo y Regimiento con dos alcaldes ordinarios de annua elección y un alcalde mayor que al principio fué elección del virey, haciendo el nombramiento desde 1677 el rey de España.12*
Obteniendo el nombramiento de "Muy noble y leal Ciudad de Antequera"
Después de la Independencia el nombre cambia a ciudad de Oaxaca y posteriormente en el decreto número 4 del 10 de octubre de 1872, la ciudad recibe el actual nombre de Oaxaca de Juárez.
HISTORIA DE OAXACA,
ESCRITO POR EL PRESBITERO
JOSÉ ANTONIO GAY, TOMO PRIMERO, 1881.
Capítulo XII
Principios del cristianismo.
1*Vease á Clavijero, t. i, p. 420.
2* Burgoa, 2a parte, Dec. Geog., c. 37
3* En el primer viaje también le acompañaron el clérigo Juan Diaz y
el diácono Aguilar.
4* Bernal Diaz, c. 169.
5* Déc. 4, lib. 4, cap. 11.
6* Escritos sueltos de Cortés, pág. 181.
7* Carta al Presidente y Oidores del Real Consejo de las Indias, fecha en Tehuantepec el 26 de Enero de 1533- Escrito s suelto s d e Cortés> pág. 243
8* Doc. Inéd. de Indias, tom. 12, pág 561.
9* Id. pág. 338.
10* Id. tom. 13, pág. 182.
11* MS. de la Biblioteca de Santo Domingo de Oaxaca.
12* D. Antonio de Herrera. Déc. 5, lib. 2, c.8.
Imagen: reconstrucción de la Oaxaca precolonial, tomada y consultada de La la antigua Oaxaca-Cuilapan.