24/09/2026
🌮 La Conferencia de los Lunes, Vista desde el Jueves: edición botanera.
Entre gráficas, agua, baches… y los primeros calores electorales
Mucho ha pasado últimamente en el acontecer izcallense: lluvias, celebraciones, calorcito y, por supuesto, esos temas que nunca faltan en nuestro querido Cuautitlán Izcalli. Pero hay algo que poco a poco comienza a cambiar: la política empieza nuevamente a ocupar espacio en la conversación pública.
Los procesos electorales ya comenzaron, pero todavía no estamos formalmente en tiempos de campaña, pero ya comienzan a aparecer nombres, posicionamientos, especulaciones, campañas negras y hasta ese posible “falso 9” que algunos empiezan a colocar en el Cabildo. Como toda buena novela electoral, todavía faltan muchos capítulos, pero parece que los primeros calores rumbo al 2027 ya comenzaron.
Y mientras algunos empiezan a sacar la calculadora electoral, en Izcalli seguimos esperando que también saquen la calculadora para saber cuánto falta para que lleguen más luminarias, se reparen los baches y el agua llegue con mayor regularidad a los hogares.
Primero, hablemos de seguridad
Uno de los temas que ocupó buena parte de la conversación de esta semana fue la seguridad. Y aquí vale la pena hacer una pausa, porque hablar de inseguridad no es un asunto menor ni debería convertirse simplemente en una disputa entre quien presenta una gráfica y quien expresa una percepción distinta.
Los números importan, las estadísticas importan y las carpetas de investigación también. No sería serio descalificar una cifra simplemente porque no coincide con nuestra percepción personal. El Gobierno Municipal, encabezado por Daniel Serrano, presentó nuevamente cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que muestran una reducción en los llamados delitos de alto impacto.
De acuerdo con el propio Ayuntamiento, entre enero y agosto de 2024 se contabilizaron 4 mil 391 delitos de alto impacto; en el mismo periodo de 2025 fueron 4 mil 020 y en 2026 se reportaron 3 mil 259. El Gobierno Municipal señala, con base en esos datos, una reducción de 26% respecto de 2024 y de 19% respecto de 2025.
El dato está ahí y merece ser considerado. Pero también merece una pregunta.
¿Qué estamos midiendo exactamente cuando hablamos de “delitos de alto impacto”?
A partir de 2026 comenzó a utilizarse el Registro Nacional de Incidencia Delictiva, conocido como RNID, una nueva metodología que amplió la clasificación estadística y permite una mayor precisión para 71 delitos. El propio SESNSP señala que desde enero de este año las fiscalías comenzaron a suministrar información bajo esta nueva metodología.
Por eso, la pregunta ciudadana no tendría que ser simplemente “¿le creemos o no le creemos a la gráfica?”. La pregunta puede ser mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más útil: ¿qué delitos incluye exactamente el Gobierno Municipal dentro de su indicador de “alto impacto” y qué proporción representan frente a la incidencia delictiva total registrada en el municipio?
Porque una gráfica puede mostrarnos que un determinado conjunto de delitos disminuyó, pero también necesitamos saber qué está dentro de ese conjunto y qué queda fuera. Y aquí hay otra precisión importante: comparar enero-agosto de 2026 con enero-agosto de años anteriores permite establecer una comparación del mismo periodo, pero todavía no representa el comportamiento de todo 2026. El año aún no termina.
La gráfica contra la calle
Y aquí llegamos quizá al punto más interesante de toda esta conversación. Los datos oficiales y la percepción ciudadana no necesariamente son enemigos. Pueden coexistir.
Una cosa es la incidencia registrada en carpetas de investigación y otra es la percepción de seguridad de quienes salen todos los días de su casa, toman el transporte, caminan por una calle sin iluminación, regresan de trabajar por la noche o simplemente viven en una zona donde han ocurrido hechos delictivos.
Además, la incidencia estadística depende de los hechos que llegan a conocimiento de la autoridad y son registrados conforme a una metodología determinada. Por eso, quizá la discusión más útil para Izcalli no sea escoger entre “la gráfica” o “lo que dice la gente”.
Necesitamos las dos cosas.
Datos para saber qué está ocurriendo y ciudadanía para saber cómo se está viviendo. Porque si los números mejoran, pero una familia continúa sintiéndose insegura al caminar por su colonia, la conversación no termina con la gráfica. Ahí apenas comienza.
Y hablando de números… Operagua
Cambiemos de agua. Bueno… del tema del agua, porque Operagua también ha aparecido en la conversación pública.
Un medio local difundió información relacionada con los recursos que el municipio recibiría de Alpura. Sobre este asunto sí existe información pública que señala que Daniel Serrano anunció una aportación de 122 millones de pesos de la empresa para proyectos ambientales y para Operagua, después de revisiones relacionadas con sus aguas residuales.
Y aquí vuelve a aparecer una palabra que a los ciudadanos nos debería gustar mucho: transparencia.
No porque necesariamente exista algo irregular. Precisamente porque cuando se habla de millones de pesos, lo saludable es que la información sea pública, clara y comprobable. ¿Cuánto ingresó? ¿A qué partida? ¿Quién administra el recurso? ¿Cuánto corresponde a proyectos ambientales? ¿Cuánto a Operagua? ¿En qué se va a gastar? ¿Y cómo se va a comprobar?
No son preguntas incómodas.
Son preguntas ciudadanas.
Operagua, por la importancia que tiene para la vida cotidiana de los izcallenses, merece que las respuestas estén sobre la mesa. Porque hablamos del organismo encargado de un servicio básico y, en este tema, tampoco necesitamos rumores: necesitamos documentos.
Los medios también son parte de la conversación
Y ya que hablamos de información, vale la pena hacer un paréntesis. En Izcalli existen medios con diferentes líneas editoriales, afinidades, intereses y formas de comunicar. Algunos son más críticos, otros más institucionales, otros tienen posiciones políticas perfectamente identificables y otros procuran mantenerse en una línea distinta.
Pero más allá de simpatías o diferencias, el trabajo periodístico local importa. Gracias a los medios, los ciudadanos podemos conocer asuntos que de otra manera probablemente pasarían desapercibidos. La pluralidad también forma parte de la vida pública y, al final, corresponde al ciudadano leer, contrastar y sacar sus propias conclusiones.
En una comunidad como la nuestra, donde cada vez aparecen más voces y más información, quizá esa sea precisamente la responsabilidad que tenemos como ciudadanos: no quedarnos con una sola versión de las cosas.
Y ahora sí… empieza el calentamiento electoral
Mientras todo esto ocurre, lentamente comienzan a aparecer los primeros nombres rumbo al 2027. Todavía falta mucho, pero sería ingenuo pensar que la conversación política no empieza a calentarse.
Ya vemos perfiles, posicionamientos, rumores, ataques, respuestas y hasta movimientos que algunos leen como posibles señales de lo que viene. Los medios están atentos, los grupos políticos están atentos y, por supuesto, los vecinos también.
Habrá quienes comiencen desde ahora a hacer cuentas, medir escenarios y buscar acomodos. Otros quizá todavía estén intentando entender quién es quién en esta nueva temporada de la política izcallense. Y seguramente veremos muchos capítulos antes de llegar al momento en que los ciudadanos tengan que tomar decisiones.
Pero mientras la novela electoral comienza a tomar forma, hay una pequeña realidad que sigue esperando en las calles.
La realidad de quien quiere una luminaria funcionando; la de quien necesita que le reparen un bache; la de quien abre la llave y espera que salga agua; la de quien quiere caminar por su colonia sintiéndose seguro.
Porque quizá ese sea el verdadero termómetro de cualquier administración: no solamente cuántas gráficas pueden presentarse los lunes, sino qué tanto esas cifras terminan transformándose en una experiencia distinta para quienes viven aquí.
Por ahora, nosotros seguiremos esperando más luminarias, menos baches, agua en los hogares y mayor seguridad para nuestras familias. Queremos un Izcalli próspero para todos, no solamente el Izcalli que aparece en las gráficas o en las conferencias.
Mientras tanto, la política ya comenzó a calentar motores.
Y esto apenas empieza, nos vemos el próximo martes. 📱