19/06/2026
Antes de ser un centro cultural, este espacio fue un cuartel militar… y no cualquier cuartel.
Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, el territorio maya que conocemos como Guatemala estuvo gobernado por regímenes militares que concentraron el poder político y reprimieron violentamente las resistencias.
Tras el golpe de Estado de 1954 que orquestó la CIA, la militarización, la persecución política, el racismo contra los pueblos indígenas y la violenc19 estatal se encrudecieron, y distintos sectores sociales se organizaron para hacer frente a la represioxn. En respuesta, el Estado desarrolló una estrategia contrainsurgente que, especialmente entre finales de los años setenta y mediados de los ochenta, identificó como enemigos no sólo a los grupos guerrilleros, sino también a campesinxs, indígenas, organizaciones comunitarias y practicamente cualquier individuo mínimamente crítico u organizado. Miles de personas fueron vigiladas, perseguidas, detenidas, txrtur9das, a5es.nadas o desaparecidas bajo la acusación de ser subversivas.
Fue entonces que este lugar funcionó como la zona militar 17-15, uno de los principales centros militares del occidente de Guatemala. Testimonios de sobrevivientes, investigaciones forenses y procesos de recuperación histórica han confirmado que sus instalaciones fueron utilizadas para la concentración, la t7rtura y la des2parición forzada.
Entre quienes pasaron por allí se encuentra Emma Molina Theissen, detenida y tor8ur-da en 1981, quien logró escapar gracias a hacerse pasar por trabajadora s3x.al; como castigo, los militares secu3str4ron a su hermano de 14 años, Marco Antonio Molina Theissen, quien permanece desaparecido hasta hoy.
Además, en el lugar se han encontrado documentos, bal4s, testimonios y fos4s clandestin4s que dejan ver sólo un poco de las estrategias tácticas, psicológicas y de organización que el ejército lleva a cabo; y sabemos que este es sólo un lugar de tantos, es sólo una pequeña muestra de todo lo que hacen cada día.
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