24/06/2026
Le pregunté a un director de RH por qué no contrataban personas con discapacidad.
Su respuesta: "Es que no sabemos cómo."
Eso me lo dicen incluso en empresas grandes. Empresas que facturan millones.
Después de años acompañando procesos de inclusión laboral, siempre llego a las mismas barreras. Y hoy quiero hablar de ellas sin rodeos.
La primera es el desconocimiento. No saben cómo abordar el tema, desconocen la normativa, ignoran los beneficios fiscales. Y cuando no sabes, tienes miedo. Y cuando tienes miedo, no actúas.
Después viene el mito de las instalaciones y accesibilidad. Muchas empresas creen que incluir implica una obra mayor y que eso les va a costar caro. Pero hay algo que pocos saben: en México, los gastos de adaptación para personas con discapacidad pueden deducirse al 100% del ISR, y adicionalmente puedes aplicar un estímulo fiscal del 25% sobre el salario pagado a colaboradores con discapacidad (Art. 186 de la LISR). Es decir, incluir no solo no te cuesta más — en muchos casos, te sale más barato que no hacerlo.
También está la cultura organizacional. Si la dirección no lo empuja, el tema no avanza. Por eso siempre insisto en sensibilizar desde arriba.
Y luego los preconceptos: que las Personas con Discapacidad se enferman más, que rinden menos. Todo eso es falso. El desempeño depende de si el perfil encaja con el puesto y si el entorno es favorable. Igual que con cualquier otro colaborador.
Por último, el miedo a desvincular. "¿Y si no funciona? ¿Nos demandan?" Si tienes procesos de seguimiento y retroalimentación documentados, una desvinculación se maneja igual que con cualquier colaborador. Sin drama.
La inclusión laboral no es un gesto bonito. Es una decisión de negocio con impacto real —fiscal, operativo y humano. Y se puede hacer. Nosotros lo hacemos todos los días con empresas como Amazon.
Si tu empresa quiere empezar, pero no sabe por dónde, escríbeme. En FINDEDIS acompañamos ese proceso desde el día uno.