16/01/2026
¿Tuxtlecos contra el “Grupo Comitán”?
En la política chiapaneca ha comenzado a sonar con fuerza un ruido incómodo, casi obsesivo: los ataques dirigidos —y cada vez más burdos— contra funcionarios del gobierno estatal que tienen un común denominador… son de Comitán. Y la pregunta es obligada:
¿Quién está detrás de esta embestida mediática y política?
Porque no es casualidad. No es una coincidencia aislada. No es un error de cálculo. Es un patrón.
Y es inevitable preguntarse:
¿De verdad les incomoda tanto que un comiteco sea gobernador?
Durante décadas, Tuxtla Gutiérrez se acostumbró a ser el centro absoluto del poder estatal, dueño de cargos, presupuestos, decisiones y reflectores.
Pero hoy el mapa cambió. Por primera vez en mucho tiempo, otro grupo político —de otra región, con otra formación, con otra visión— está tomando las riendas del estado. Eso, para algunos, es imperdonable.
No son perfectos los comitecos siempre hay áreas de oportunidad, pero el gobierno tiene gente de varias ciudades del Estado y ellos también las tienen. Aún así es muy evidente la cargada en contra de los cositas, ya hasta le pusieron nombre: " Grupo Comitán"
Los ataques selectivos
Resulta llamativo que las críticas mediáticas estén dirigidas casi exclusivamente hacia funcionarios comitecos.
Los tuxtlecos dentro del gabinete… brillan por su ausencia en esa lista negra.
Y eso que pifias no les faltan.
¿Será que los medios que hoy se desgarran las vestiduras están alineados a grupos internos del gobierno?
O externos que están enojaditos.
¿Hay intereses que nunca vieron con buenos ojos que “los de Comitán” llegaran a puestos clave?
¿O simplemente es miedo?
¿Miedo a que Chiapas deje de ser un feudo tuxtleco?
Los nombres que les incomodan
No es secreto que hay figuras que han caído particularmente mal a ciertos grupos de poder:
Luis Ignacio Avendaño, señalado con saña porque es pieza clave del actual proyecto. ¿Temen otros seis años de influencia comiteca?
Mario Escobar, atacado por dirigir el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía. Curioso: años de estancamiento bajo la vieja tuxtlecada no generaron ni una décima parte de la indignación que hoy provocan los cambios reales.
Hoy la radio y la televisión oficiales muestran nueva vida, nuevos talentos, y una visión cultural que por fin mira al estado completo, y no solo a Tuxtla y Chiapa de Corzo.
Mauricio Cordero, criticado por hacer algo tan sencillo y, al mismo tiempo, tan disruptivo: ser honesto con la gente. ¿Desde cuándo la honestidad es motivo de ataque?
Mientras tanto, nadie se mete con los tuxtlecos “de casa”.
Entre otros comitecos que han salido mal parados en notas raras de medios enojados.
¿Será porque pertenecen al equipo de algún ex Gobernador?
¿O porque son parte de la basura. que dejó Rutilio?
A esos nadie los toca… faltaba más.
Un año de contrastes
En apenas un año, Eduardo Ramírez ha avanzado más que dos administraciones completas, y es evidente que su equipo —donde los comitecos tienen un papel importante— está empujando con profesionalismo y resultados.
Eso, para algunos grupos enquistados, es simple y llanamente inaceptable.
El verdadero riesgo: el fuego amigo
No son los adversarios externos quienes pueden descarrilar el proyecto; es el fuego amigo, ese que se cocina en los pasillos, que se alimenta del resentimiento y que se disfraza de crítica “legítima”.
La tuxtlecada quiere todo el pastel, y no va a dejar de presionar.
Pero Chiapas es más grande que Tuxtla.
Es más diverso, más complejo, más rico culturalmente.
Y por primera vez en mucho tiempo, esa diversidad está comenzando a reflejarse en el poder.
¿Será eso lo que les arde tanto?