18/06/2026
Cuatrocientas voces para encontrarse🎸🎼🎵
En el espacio de Conversando con Mujeres, entre palabras compartidas, escucha atenta y ese hilo invisible que se forma cuando las mujeres se reúnen para compartir experiencias y reconocerse unas a otras, la música encontró una manera distinta de conversar.
Ahí estuvo Cenzontle.🪶No sólo como agrupación invitada, sino como un coro de historias, trayectorias y geografías distintas que eligieron encontrarse en Colima para convertir el canto en territorio común.
Cuentan que el nombre apareció una tarde en Nogueras, mientras el paisaje hacía lo suyo entre árboles, luz y conversación, Dorit observó pasar un ave especialmente bella y preguntó cómo se llamaba.
La respuesta fue sencilla:
—Es un centzontle.
Y aquella palabra abrió una posibilidad.
El centzontle, ave profundamente ligada al imaginario mesoamericano, es conocido como el ave de las cuatrocientas voces. No representa una sola manera de cantar, sino muchas voces coexistiendo, dialogando y construyendo algo nuevo sin dejar de ser ellas mismas.
Quizá por eso el nombre encontró tan bien a la agrupación.
Porque Cenzontle también nació del encuentro.
Después del tiempo incierto que dejó la pandemia y tras el cierre de un ciclo previo en el proyecto coral Cactus, permaneció una pregunta silenciosa: cómo seguir cantando cuando parecía que los escenarios se habían apagado.
La respuesta comenzó a construirse a distancia.
Bajo el impulso y dirección artística de Luisa Velasco, promotora cultural, guitarrista, intérprete y creadora musical radicada en Colima, surgió primero un ejercicio de permanencia llamado Voces a Distancia. Aquello que inició como una forma de sostener el vínculo a través del canto terminó encontrando cuerpo propio hasta consolidarse en 2021 como Cenzontle.
Desde entonces, Luisa no sólo dirige el ensamble: participa activamente en la construcción del repertorio, en los arreglos, en la identidad sonora del grupo y en esa búsqueda constante de hacer de la música latinoamericana un espacio de encuentro humano.
Junto a ella, cada integrante aporta una voz y una historia distinta.
Aránzazu Velasco, Edna Paulina Carrillo, Lupita Fuentes, Maren Siewert y Dorit Siewert conforman este ensamble femenino que reúne experiencias, acentos y memorias diversas. Algunas trayectorias comenzaron en distintos puntos del mapa, entre Jalisco, Colima, Alemania y España; sin embargo, todas encontraron aquí una tierra compartida y una manera común de habitar la música.
No buscan parecerse. Cada una conserva el color propio de su voz, su sensibilidad y su manera de entender el escenario, y quizá ahí reside la fuerza del proyecto.
Con guitarras, flauta, percusiones y armonías vocales que recorren el repertorio latinoamericano, Cenzontle ha tejido durante estos años una propuesta donde caben el amor, la amistad, la memoria, la paz y el arte como acto comunitario.
Durante este encuentro de Conversando con Mujeres, las asistentes no sólo escucharon canciones: presenciaron una conversación hecha música.
Al finalizar su participación, la agrupación recibió un reconocimiento por compartir su trabajo artístico y su presencia en este espacio. La entrega estuvo a cargo de Pastora Ferraez Lepe, presidenta de Mujeres Agentes de Cambio, y Teresa Valdés Betancourt, coordinadora de Conversando con Mujeres.
El gesto fue breve, pero significativo, porque reconocer el arte también es reconocer el tiempo invertido, la decisión de permanecer y el valor de seguir creando espacios donde las voces no compiten: se acompañan.
Quizá por eso Cenzontle encuentra tan bien su nombre.
Porque hay proyectos que se forman por coincidencia.
Y otros que, como ciertas aves, parecen llegar volando hasta encontrar el lugar exacto donde cantar juntas.