13/04/2026
Cuando reflexionamos sobre el carácter del Salvador, tendemos a centrarnos inmediatamente en Sus atributos, tales como la virtud, la integridad, la humildad, la compasión y el valor, pero también debemos considerar: ¿Qué hay en Jesús que de origen a tales rasgos de carácter?
Creo que estos son el fruto natural de los pensamientos, deseos e intenciones de Su corazón.
Un carácter semejante al de Cristo surge de un corazón semejante al de Cristo.
Por lo tanto, si hemos de tener éxito en desarrollar un carácter semejante al de Cristo, debemos poseer Sus motivaciones: Sus pensamientos, deseos e intenciones del corazón. Para nosotros, esto requerirá lo que las Escrituras llaman un “potente cambio de corazón”.
Jesús piensa y actúa por amor puro; Él anhela bendecir y elevar a los demás; y se deleita en hacer la voluntad de Dios.
Con fe en Cristo, podemos orar para que el Santo Espíritu efectúe un potente cambio en nosotros para inculcar esas mismas motivaciones divinas en nuestro corazón y ayudarnos a practicar los atributos de un carácter semejante al de Cristo.