18/12/2025
El hijo ingrato que abandona a sus padres suele olvidar que antes de caminar solo, alguien lo sostuvo de la mano. Olvida las noches de desvelo, los sacrificios silenciosos, las veces que el amor se puso por encima del cansancio y la vida misma. Nada de lo que hoy es nació por casualidad; fue sembrado por quienes estuvieron cuando no tenía nada.
La vida es un ciclo que no perdona el olvido. Hoy eres hijo, mañana eres padre o madre. Y así como hoy miras hacia atrás con indiferencia, un día alguien te mirará a ti esperando lo mismo que tú negaste: tiempo, cuidado, presencia. No se trata de pagar una deuda, sino de honrar el amor que te dio raíces.
Quien abandona a sus padres no solo los deja a ellos, también se abandona a sí mismo. Porque el respeto y la gratitud no envejecen, y la memoria del corazón siempre vuelve a pedir cuentas. Recuerda: así como fuiste cuidado, algún día serás reflejo. Y lo que siembres en ellos, lo cosecharás en tus hijos.