13/10/2026
Considerando que el mes de jeshván es el octavo mes a partir de nisán, no sorprende que el mismo sea asociado al Mesías, ya que el número ocho refiere a la revelación eterna de lo sobrenatural.
La letra del mes
En el Talmud la letra nun es asociada con la caída, nefilá. Para entender la enseñanza diremos que el rey David, autor del libro de los Salmos, escribió el salmo 145, conocido como Ashrei, comenzando cada versículo con una letra del abecedario, respetando el orden correcto. De la alef a la tav. Sin embargo, salteó una sola letra: la letra nun. ¿Por qué? Pues la misma está asociada con la caída y el rey evitó entonces nombrarla. No caben dudas que, afectado por el Diluvio, el mundo cayó en el mes de jeshván.
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La primera forma de la letra refiere a la caída (la nun doblada נ , la nun de este mundo), tiempo en el que la Divinidad estába oculta y desterrada en el diluvio.
La segunda forma de la letra indica los tiempos mesiánicos, o más precisamente quién será el encargado de frenar la caída y mostrar el camino de ascenso espiritual eterno: el Mesías. Representado por la nun final ן.
La tribu del mes
La tribu correspondiente al mes de jeshván es Menashé, el hijo primogénito de Iosef. Derivando de la palabra «olvidar» (literalmente «saltar, alto y afuera»), Menashé implica el poder del justo (Iosef) de hacernos olvidar las adversidades, las pruebas y las tribulaciones de este mundo con la llegada del Mesías. Con el poder y el sentido de Menashé, todos los dolores de este mundo se transforman y convierten en el placer de la era mesiánica. Las letras de este nombre se permutan para formar la palabra neshamá, «alma».