12/11/2025
Nuestro planeta respira gracias a dos grandes fuentes de vida: la vegetación terrestre y los océanos. A menudo se dice que los bosques son “los pulmones de la Tierra”, y en parte es cierto: los árboles capturan dióxido de carbono, producen oxígeno y sostienen ecosistemas completos. Además, regulan la humedad, estabilizan el suelo y ayudan a moderar el clima al almacenar enormes cantidades de carbono.
Pero existe otro pulmón igual de esencial y mucho menos visible: el azul. El océano alberga organismos microscópicos llamados fitoplancton, que realizan fotosíntesis igual que las plantas. A escala global, estos diminutos seres aportan alrededor de la mitad del oxígeno que se produce en el planeta. Sin ellos, la atmósfera no sería como la conocemos.
Estos dos sistemas funcionan de forma complementaria. En tierra, los árboles y demás plantas mantienen el equilibrio del aire, amortiguan cambios de temperatura y sirven de refugio a millones de especies. En el mar, el fitoplancton sostiene la cadena alimenticia, captura enormes cantidades de dióxido de carbono y libera oxígeno al realizar fotosíntesis.