15/09/2026
ARRESTAN EN BOGOTÁ AL INFLUENCER Y DOCUMENTALISTA SAMUEL ADRIÁN POR DEFENDER LA VERDAD SOBRE NUESTROS NIÑOS
Hoy domingo 13 de septiembre, el creador de contenido cristiano Samuel Adrián fue arrestado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá por haber tenido el valor de decir la verdad.
Samuel no es un delincuente. Es un siervo de Dios que decidió exponer lo que muchos callan: lo que está ocurriendo con nuestros niños en Colombia.
Hace unos meses, Samuel publicó el documental “Colombia: Fábrica de Niños Trans”, una investigación valiente donde mostró con evidencias cómo se están realizando tratamientos de transición de género en menores de edad, incluso con bloqueadores hormonales y procedimientos irreversibles. En el documental se expuso el caso de la Clínica de Género de la Fundación Valle del Lili, donde se reconoció que se han realizado al menos 80 tratamientos afirmativos en menores.
Por decir la verdad, por defender la inocencia de los niños y por levantar la voz por la familia como Dios la diseñó, un juez de Cali ordenó censurar el documental y luego emitió una orden de arresto por 10 días contra Samuel por no obedecer la censura.
Samuel sabía lo que podía pasar. Aun así, decidió viajar a Colombia, sabiendo que podía ser detenido. Llegó dispuesto a dar la cara, porque su conciencia delante de Dios vale más que su propia libertad.
Esto no es solo un arresto contra Samuel. Es un intento de silenciar a todos los que creemos que los niños deben ser protegidos, que Dios nos creó varón y hembra, y que la Iglesia no puede quedarse callada frente a una ideología que quiere confundir a la próxima generación.
Hoy Samuel está detenido, pero su mensaje no está detenido. Lo que intentaron censurar, ahora lo conoce todo el país.
Oremos por su pronta liberación, por su familia, y para que la Iglesia en Colombia y en toda América Latina se levante con más fuerza que nunca para defender la verdad, a nuestros niños y la libertad de predicar y denunciar lo que va en contra de los principios de la Palabra de Dios.
*La verdad no se puede encadenar.*