29/10/2025
El viaje en la Ruta Eterna.
Dicen que cuando un biker parte de este mundo, no muere…
solo arranca su motor hacia su último gran viaje.
Cruza el horizonte con el rugir de su alma y el eco de su escape retumbando en el viento.
Su destino: el Mictlán, la ruta sagrada donde los espíritus libres siguen rodando.
El Mictlán no es un lugar de tristeza,
es el camino donde los bikers que se fueron siguen recorriendo carreteras infinitas,
donde no hay tráfico, ni topes, ni tiempo.
Solo el sonido del motor, el viento en el rostro y la libertad eterna acompañando su viaje.
Este homenaje es para ellos:
para los que se enamoraron de la moto desde el primer arranque,
para los que vivieron cada rodada como si fuera la última,
para los que amaron el olor a gasolina, el sonido del escape y la hermandad del camino.
Sabemos que allá arriba, en la Ruta Eterna del Mictlán,
nuestros hermanos siguen rodando juntos,
guiando a los que aún estamos aquí, recordándonos que la vida se vive a todo gas,
que la pasión no muere, solo cambia de ruta.
Y a ustedes, familiares y amigos de esos bikers que partieron antes,
queremos decirles que no los lloren con tristeza,
porque ellos siguen con nosotros… solo que ahora viajan más libres que nunca.
Desde allá, en la Ruta Eterna, observan nuestras rodadas y sonríen al ver que seguimos su camino.
Ellos ya no sienten dolor, ni miedo, ni cansancio;
solo la paz del viento eterno y el rugido del motor que nunca se apaga.
Quizás nosotros los extrañamos,
pero ellos, desde su ruta sin fin, quisieran que entendiéramos
que están donde siempre soñaron estar: en la carretera, rodando hacia el infinito.
Nos veremos en la carretera, hermanos,
en esa curva del destino donde el cielo se abre
y todos volvemos a reunirnos…
en la Ruta Eterna del Mictlán.