06/03/2026
Hay fotografías que no solo muestran un momento: también revelan el origen de una historia.
Esta imagen nos lleva a mediados de la década de 1970, cuando comenzaban los trabajos para levantar el edificio de la Asociación Ganadera Local de Catemaco. El terreno aún luce abierto y la zanja recién cavada marca el lugar donde se colocarían los primeros cimientos. Alrededor se reúne un grupo numeroso de hombres del sector ganadero del municipio: sombreros, camisas claras y rostros conocidos de la vida productiva de la región.
Entre ellos se distinguen varias figuras que formaron parte de esa generación de ganaderos: Luis Moreno Marthen, Alberto Uscanga Escobar, Francisco Valencia Marthen, Félix Gracia Sinta, Miguel Moreno Mendoza, Luis Hernández Cazarín, Marcelino Gracia Moreno —quien en 1975 presidía la ganadera—, Julián Moreno Marthen, Agustín Moreno Benítez, Fernando Herrera Gracia, Pedro Bernal Valdez y Fernando Fernández, entre otros asistentes.
Pero el centro de la imagen no lo ocupan ellos.
En medio de la excavación, con la cuchara de albañil en la mano y el gesto concentrado, aparece la señora Ernestina Gutiérrez Reyes, encargada de colocar la primera piedra de esta obra. El instante quedó captado justo cuando deposita el cemento que sellaría simbólicamente el inicio de la construcción. A su alrededor, las miradas se concentran en ese pequeño acto que, en realidad, representaba el comienzo de algo mucho más grande para el gremio ganadero de Catemaco.
El hecho tiene, además, un significado que con el tiempo resulta aún más evidente. En una agrupación ligada al trabajo del campo y la ganadería —espacios que durante décadas estuvieron dominados por hombres— fue una mujer quien colocó la primera piedra de su sede. Un gesto sencillo, pero cargado de simbolismo.
Detrás del grupo se alcanza a distinguir la placa de la calle Degollado, que ubica la escena en el lugar donde comenzaba a levantarse este edificio que, con los años, se convertiría en un punto importante para la organización del sector ganadero local.
Meses después, aquella obra iniciada en esta ceremonia quedaría concluida. El edificio sería inaugurado el 25 de enero de 1976 por el gobernador del estado de Veracruz, el licenciado Rafael Hernández Ochoa, marcando oficialmente el inicio de una nueva etapa para la Asociación Ganadera Local de Catemaco.
Hoy, al mirar esta fotografía, entendemos que aquella primera piedra colocada por doña Ernestina no fue solamente el inicio de una construcción. Fue también el símbolo de una comunidad organizada que buscaba fortalecer su actividad, su unión y su identidad.
Y quizá por eso esta imagen conserva un significado especial: porque nos recuerda que, desde el origen mismo de este edificio, la presencia y el valor de la mujer quedaron inscritos en sus cimientos.
©ACG • Catemaco Fotos — Foto: Luis Alfredo Gracia Pérez — Archivo: Asociación Ganadera — Restauración digital.