15/04/2026
La Iglesia La Luz del Mundo es una poderosa congregación evangélica fundada en 1926 en Guadalajara por Eusebio Joaquín González, autodenominado “Aarón”.
Sus líderes —los “apóstoles”— exigen obediencia absoluta a miles de fieles en decenas de países, con un control total que incluye la vida personal, económica y sexual de sus miembros.
Bajo Naasón Joaquín García (nieto del fundador y autoproclamado “apóstol”), la iglesia se convirtió en un sistema de explotación sistemática.
En Estados Unidos, la justicia no tuvo contemplaciones. En 2019, el FBI lo detuvo en California. Naasón fue acusado de abuso sexual de menores, producción de pornografía infantil, trata de personas y crimen organizado.
Víctimas mexicanas testificaron con detalles brutales: niñas seleccionadas desde pequeñas para “servir” sexualmente al líder, coerción psicológica extrema, grabaciones y un harén controlado por la jerarquía.
En 2022 se declaró culpable en Los Ángeles y recibió 16 años y 8 meses de prisión. Sigue encerrado y enfrenta nuevos cargos federales por conspiración de tráfico sexual que podrían mantenerlo preso de por vida.
Allí sí hubo evidencia sólida, testigos protegidos y un sistema que no se dobló ante el poder religioso.
En México, en cambio, todo fue distinto.
La misma Fiscalía General de la República (FGR) abrió en 2019 una carpeta por delitos idénticos: abuso sexual infantil, trata, delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito, con denuncias de las mismas víctimas.
Pero el 13 de abril de 2026, bajo la nueva fiscal general Ernestina Godoy, la FGR emitió un documento escueto: “No ejercicio de la acción penal”. Carpetazo total. Sin explicación, sin argumentos, sin dar la cara. El caso se archivó de un día para otro.