Mi familia pasaba por un momento difícil. pero sin duda esa noticia nos volvió a unir. No iba a ser fácil, desde el principio lo supe porque a los pocos días me dijeron que tenía placenta previa total. Reposo, reposo y solo eso y Dios permitieron que todo volviera a la normalidad 3 meses después, pero cuando creí que todo iba bien me dieron la noticia que más angustia me ha causado "algo en su cor
azón no está bien" a las 23 semanas de gestación, yo solo me preguntaba ¿por qué? y no tenía respuestas, busque una segunda opinión 10 días después y me dieron el primer diagnóstico "estenosis aórtica" ¿y qué demonios es eso? ¿por qué mi bebe? internet el ginecólogo y algunos cardiologos me explicarón que se trataba de un padecimiento congénito, es decir, que estaba en los genes de nosotros sus papas, imposible ambos somos sanos (al menos del corazón) y nuestras familias igual, nuestra primera hija la bella Daniela nació perfecta; pero no me di por vencida y vi una tercera opinión un ecocardio confirmo que Mateo venía con atresia tricuspídea y ventriculo derecho hipoplásico, investigue hasta el cansancio para entender el funcionamiento de un corazón normal y como es que funcionaba el de mi hijo. Cuando por fin comprendí sentí un gran temor, el temor a perderlo, pero así mi valentía aumento. Pediamos opiniones a medio mundo hasta encontrar la probabilidad mas alta para mi Mateo, de un 10% en el INPER subió a un 50% y fue donde tomamos la determinación de dejar todo y atendernos ahí. El proceso fue lento, duro, pero el diagnóstico era alentador me aceptaron y eso era lo único importante. Nos evaluaron y de ahí en adelante estado dependía de las noticias que me dieran respecto a mi bebé, algunas veces muy buenas y otras donde lo único que quería era morirme con él. Además de esta dura prueba tuve que vivir otra demasiado dura alejarme de mi pequeña Daniela de tan solo 2 años y medio, que no alcanzaba a comprender por qué mamá no podía estar con ella, por qué estaba tanto tiempo en el hospital. Todas las que somos madres sabemos que el amor hacia ellos es igual, pero este tipo de circunstancias hacen pensar al otro hijo que uno es más importante que el otro. Después de mucho batallar con citas casi a diario, donador de sangre y cosas por el estilo, me dieron una mala noticia, el crecimiento de mi bebé se había detenido y además se estaba quedando sin líquido amniótico, ya se imaginarán ademas de su cardiopatía congénita ser prematuro era lo peor. Ya así sucedieron las próximas semanas llenas de angustía y temor a no saber que era lo que iba a suceder, hasta que llegó el momento en que decidieron que Mateo debía nacer porque ya no había líquido en la placenta. A las 17:27 horas del día 22 de agosto de 2014 a las 34 semanas de gestación mediante una cesárea nació mi principe azul Mateo Alejandro pesando 2.125 kg y con apenas 43 cm de estatura, yo literalmente temblaba de miedo en la plancha del quirófano, pero al escucharlo llorar por primera vez supe que habiamos ganado la primera batalla. Me lo pasaron apenas unos segundos para conocerlo y besarlo y me enamoré de él, realmente mi niño estaba bellisimo. La doctora fue sincera y me dijo que además de su problema del corazón tenía dos hernias inguinales, espina bifida y paladar hendido, un balde de agua fria todavía tenía una pequeña esperanza de que todo lo que habían disgnosticado fuera un error. Me pasaron a recuperación mientras a el a la unidad de cuidados intermedios, esto fue difícil, porque cuando nació mi primero hija siempre la tuve a mi lado y ver que la mayoría de las madres que estaban en la misma sala también tenían a sus hijos me hizo sentir mucha envidia. En cuanto los efectos de la anestesia pasaron, sentia que el abdomen se me abría, me dolía horrible no quiera moverme, pero la enfermera me dijo que hasta que yo no pudiera