10/02/2026
Si usted piensa que los motociclistas somos rudos, desafiantes y llenos de testosterona... sígalo pensando. Si nos ve como borrachos, bailadores y aventureros... no se equivoca.
Pero sepa también que ayudamos a las personas, sabemos de hermandad y tenemos corazón para apoyar a quien más lo necesita. En la Estafeta contra el Cáncer, nuestras causas no buscan aparentar ni justificar; lo hacemos simplemente por el valor de apoyar. Para ser un verdadero motociclista no basta con tener una moto; hay códigos y valores que sabemos reconocer en nuestra gente.
En nuestras filas también existen Damas de Acero: mujeres que pueden ser más dulces que un algodón de azúcar, pero que en la carretera son más rudas que el asfalto.
Aquí sabemos respetar religiones, clases sociales, profesiones, preferencias sexuales y pensamientos políticos. Porque aquí somos una familia y no importa quién seas, de dónde vengas, ni mucho menos cuánto tengas: aquí abrazamos parejo. Y si alguien no es así, no te preocupes; hasta el mar tiene sus manchas de aceite y eso no le quita su hermoso color azul.
No somos santos ni somos diablos... somos motociclistas.
Somos más negros de lo que crees y más blancos de lo que ves.