11/02/2026
SE REBELAN SINDICATOS VS. GOBIERNO POR “SIMULACIÓN DE LAS 40 HRS.
Por Arturo Rivero
Organizaciones sindicales advirtieron que la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales podría convertirse en una reducción sólo en el papel, si el Congreso aprueba el diseño actual sin modificaciones de fondo.
En un pronunciamiento conjunto, sindicatos integrantes de la Mesa de Diálogo Sindical, la Asociación General de las y los Trabajadores y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), entre ellos el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), señalaron que la propuesta contiene disposiciones que posponen o neutralizan la reducción efectiva del tiempo de trabajo.
De acuerdo con el documento, uno de los principales riesgos es que la aplicación plena de la jornada de 40 horas se difiera hasta 2030, manteniendo durante ese periodo el esquema de seis días de labor por uno de descanso, sin avanzar al modelo de cinco por dos.
Los sindicatos alertaron también sobre la modificación en la definición de jornada laboral, al sustituir el concepto de “estar a disposición del empleador” por el de “desarrollar actividades subordinadas”, lo que podría excluir del cómputo tiempos de guardia, espera o disponibilidad.
Otro punto crítico es el rediseño del régimen de horas extras, que permitiría combinar jornadas ordinarias y extraordinarias de hasta 12 horas diarias, con posibles efectos en la salud, la seguridad en el trabajo y el ingreso real de las y los trabajadores.
Indicaron que el uso intensivo de horas extraordinarias incrementaría la carga fiscal y de seguridad social para el trabajador y podría impactar el reparto de utilidades (PTU), al elevar los costos deducibles de las empresas.
Las organizaciones advirtieron además que los cambios terminológicos en la ley podrían facilitar esquemas de simulación laboral y evasión de obligaciones, particularmente si no se garantiza una negociación colectiva efectiva.
En el caso de las micro y pequeñas empresas, señalaron que una implementación sin apoyos públicos adecuados podría incentivar la informalidad o la fragmentación de plantillas.
Ante este escenario, los sindicatos firmantes hicieron un llamado al Congreso de la Unión para abrir un proceso de diálogo social amplio y vinculante, con participación sindical y acompañamiento de la OIT, antes de avanzar en la aprobación de la reforma.