Reflexiones para el espíritu libre.

Reflexiones para el espíritu libre. ¿Porqué es tan importante nuestra espiritualidad?
¿Porqué somos lo que somos?
¿Hacía donde vamos?

"La presencia de Dios en nosotros"Pase lo que pase, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, nunca puedes dejar d...
26/04/2026

"La presencia de Dios en nosotros"
Pase lo que pase, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, nunca puedes dejar de ser lo que eres.
Cambia y muere la apariencia (la personalidad); lo realmente real (la verdadera identidad, nuestra presencia innata) permanece. Aunque psicológicamente sientas estar desconectado de ella, eres siempre pura Presencia.
Nos parece estar desconectados debido a una especie de hipnosis en la que nos ha introducido nuestra identificación con la mente. Hipnotizados por ella, creemos que es verdad lo que pensamos, mientras no vemos lo que realmente es.
Comprender ese efecto hipnótico que nos hace olvidar lo que somos es condición para vivir todo lo que nos ocurre como oportunidad de “reconectar” de manera consciente con nuestra verdadera identidad: cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento, incluso lo más trivial, podemos vivirlo como oportunidad para abrirnos a comprender un poco más lo que somos.
En todo momento, cualquiera que sea el “lugar” a donde la mente nos haya conducido, con el pretexto quizás de una circunstancia “adversa”, vivamos el presente y percibamos el “fondo” último que se esconde detrás de la “forma” que ha aparecido en ese momento. Notaremos entonces una quietud que trasciende todo vaivén y, si mantenemos la atención, no nos será difícil percibir que esa quietud es nuestra verdad más profunda. Y que la percibimos precisamente porque lo somos.
No hay juicio, no hay queja —ni contra los otros, ni contra ti, ni contra la vida—; hay solo Presencia manifestándose en todo, Presencia que es "Eso" —pura apertura consciente y atenta— que somos, más allá de la idea que nuestra mente se ha hecho acerca de nosotros pensándonos como un “yo” separado.
La Presencia no es “algo” adonde ir o que buscar, sino "Eso" que somos… Pero solo cuando conectamos conscientemente con ella nos es posible reconocer que estamos (siempre habíamos estado) en “casa”.
Todo lo que nos ocurre es una oportunidad para “reconectar”: salir del estado mental (habitual e hipnótico) —en el que nos identificamos con el yo— y reconocernos como estado de presencia.
Sean cuales fueren las circunstancias y los movimientos (mentales o emocionales) que puedan estar manifestándose en este mismo momento, ábrete a conectar conscientemente con Eso que realmente eres. No la mente enredada en su incesante parloteo, ni el “yo” que juzga todo según cómo le afecta, sino la pura Presencia ecuánime que, como espaciosidad sin límite, acoge todo sin verse afectada por nada de ello. No quieras de entrada pensarlo ni entenderlo con la mente; simplemente, silencia el pensamiento y percíbelo.
Así empezamos a acercarnos a ese estado de consciencia que constituye lo que realmente somos.
¿Qué tienen en común una roca, un árbol, un perro y un bebé? Todos ellos son Presencia manifestándose o desplegándose. Lo que es —detrás de las variadas formas en que se manifiesta— es pura Presencia que, en el ser humano, deviene “autoconsciente”. Con el riesgo de que, debido a la apropiación, la mente lo olvide. Pero lo cierto es que, más allá del yo aparente o “personalidad” particular —cuerpo, mente y psiquismo—, somos esa misma Presencia, Eso que permanece mientras todo cambia, lo único realmente real.
Y esto no es una creencia. Al acallar la mente, queda una desnuda consciencia: pura presencia. Descansar en ella es hallar nuestra verdadera “casa”. Reconectar conscientemente nos lleva del “estado mental” —jaula de identificaciones y emociones— a un estado de presencia donde desaparece la ilusoria distancia con lo real, experimentándonos como plenitud.

"Presencia de Dios en nosotros". Pase lo que pase, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, nunca puedes dejar de...
23/04/2026

"Presencia de Dios en nosotros".
Pase lo que pase, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, nunca puedes dejar de ser lo que eres.
Cambia y muere la apariencia (la personalidad); lo realmente real (la verdadera identidad, nuestra presencia innata, permanece). Aunque psicológicamente sientas estar desconectado de ella, eres siempre pura Presencia. Nos parece estar desconectados debido a una especie de hipnosis, en la que nos ha introducido nuestra identificación con la mente. Hipnotizados por ella, creemos que es verdad lo que pensamos, mientras no vemos lo que realmente es. Comprender ese efecto hipnótico que nos hace olvidar lo que somos, es condición para vivir todo lo que nos ocurre como oportunidad de “reconectar” de manera consciente, con nuestra verdadera identidad: cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento, incluso lo más trivial, podemos vivirla como oportunidad, para abrirnos a comprender un poco más lo que somos. En todo momento, cualquiera que sea el “lugar” adonde la mente nos haya conducido, con el pretexto quizás de una circunstancia “adversa”, vivamos el presente y, percibamos el “fondo” último que se esconde detrás de la “forma” que ha aparecido en ese momento. Notaremos entonces, una quietud que trasciende todo vaivén y, si mantenemos la atención, no nos será difícil percibir que esa quietud es nuestra verdad más profunda. Y que la percibimos precisamente porque lo somos. No hay juicio, no hay queja –ni contra los otros, ni contra ti, ni contra la vida-; hay solo Presencia manifestándose en todo, Presencia que es "Eso", –pura apertura consciente y atenta- que somos, más allá de la idea que nuestra mente se ha hecho acerca de nosotros pensándonos como un “yo” separado. La Presencia no es “algo” donde ir o que buscar, sino "Eso" que somos… Pero solo cuando conectamos conscientemente con ella nos es posible reconocer que estamos (siempre habíamos estado), en “casa”. Todo lo que nos ocurre, es una oportunidad para “reconectar”: salir del estado mental (habitual e hipnótico) –en el que nos identificamos con el yo- y reconocernos como estado de presencia. Sean cuales fueren las circunstancias y los movimientos (mentales o emocionales) que puedan estar manifestándose en este mismo momento, ábrete a conectar conscientemente con Eso que realmente eres. No la mente enredada en su incesante parloteo, ni el “yo” que juzga todo según como le afecta, sino la pura Presencia ecuánime que, como espaciosidad sin límite, acoge todo sin verse afectada por nada de ello. No quieras de entrada pensarlo ni entenderlo con la mente; simplemente, silencia el pensamiento y percíbelo. Así empezamos a acercarnos a ese estado de consciencia que constituye lo que realmente somos. ¿Qué tienen en común una roca, un árbol, un perro y un bebé? Todos ellos son Presencia manifestándose o desplegándose. Lo que es –detrás de las variadas formas en que se manifiesta- es pura Presencia que, en el ser humano, deviene “autoconsciente”. Con el riesgo de que, debido a la apropiación, la mente lo olvide. Pero lo cierto es que, más allá del yo aparente o “personalidad” particular –cuerpo, mente y psiquismo- somos esa misma Presencia, Eso que permanece mientras todo cambia, lo único realmente real. Y esto no es una creencia. Prueba por un simple instante a acallar la mente y pregúntate qué queda. Advertirás que, una vez silenciado todo, lo que permanece es una desnuda consciencia de ser, es decir, pura presencia. Si te permites descansar en ella y saborearla, sin prisa, percibirás que has encontrado tu “casa”, tu verdadera identidad. El hecho de conectar con ella de manera consciente producirá en ti un cambio de estado de consciencia: has sido conducido del “estado mental” –en el que habitualmente nos movemos- al “estado de presencia”. En el primero, nos hallamos identificados con la mente, encerrados en ella como en una jaula y a merced de los movimientos mentales y emocionales, alejados de lo que constituye nuestra verdadera identidad. En el segundo, por el contrario, desaparece por completo la ilusoria “distancia” entre nosotros y el conjunto de lo real –llámese vida o ser- y recuperamos (psicológicamente) lo que nunca habíamos perdido, aunque nuestra mente nos hiciera creer lo contrario: nos experimentamos como plenitud de presencia. Esa Presencia tiene una percepción inmediata y autoevidente de ser. Sabe que es. No a través de ningún raciocinio, sino de un modo directo, sé que soy. No soy nada que pueda pensar o nombrar, no soy ningún objeto capaz de ser observado y ninguna forma impermanente. Soy, por el contrario, Eso que es consciente, que atiende y atestigua; en definitiva, la Presencia una en –de- la que emergen todas las formas. A diferencia del “yo” con el que solemos identificarnos y que, a su vez, es fruto de la identificación con algún objeto determinado, por lo que se halla sujeto a una permanente “impermanencia”. la Presencia es siempre idéntica a sí misma: solo ella, por tanto, puede constituir lo que denominamos nuestra “identidad”, nuestra “ verdadera presencia permanente”
Aquí tienes el texto corregido. Se han realizado ajustes menores de puntuación (comas innecesarias o faltantes), acentuación y concordancia para mejorar la fluidez y la corrección gramatical, manteniendo intacto tu estilo y mensaje original.
Presencia de Dios en nosotros
Pase lo que pase, sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, nunca puedes dejar de ser lo que eres. Cambia y muere la apariencia (la personalidad); lo realmente real (la verdadera identidad, nuestra presencia innata) permanece. Aunque psicológicamente sientas estar desconectado de ella, eres siempre pura Presencia.
Nos parece estar desconectados debido a una especie de hipnosis en la que nos ha introducido nuestra identificación con la mente. Hipnotizados por ella, creemos que es verdad lo que pensamos, mientras no vemos lo que realmente es.
Comprender ese efecto hipnótico que nos hace olvidar lo que somos es condición para vivir todo lo que nos ocurre como oportunidad de “reconectar” de manera consciente con nuestra verdadera identidad: cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento, incluso lo más trivial, podemos vivirlo como oportunidad para abrirnos a comprender un poco más lo que somos.
En todo momento, cualquiera que sea el “lugar” a donde la mente nos haya conducido, con el pretexto quizás de una circunstancia “adversa”, vivamos el presente y percibamos el “fondo” último que se esconde detrás de la “forma” que ha aparecido en ese momento. Notaremos entonces una quietud que trasciende todo vaivén y, si mantenemos la atención, no nos será difícil percibir que esa quietud es nuestra verdad más profunda. Y que la percibimos precisamente porque lo somos.
No hay juicio, no hay queja —ni contra los otros, ni contra ti, ni contra la vida—; hay solo Presencia manifestándose en todo, Presencia que es "Eso" —pura apertura consciente y atenta— que somos, más allá de la idea que nuestra mente se ha hecho acerca de nosotros pensándonos como un “yo” separado.
La Presencia no es “algo” adonde ir o que buscar, sino "Eso" que somos… Pero solo cuando conectamos conscientemente con ella nos es posible reconocer que estamos (siempre habíamos estado) en “casa”.
Todo lo que nos ocurre es una oportunidad para “reconectar”: salir del estado mental (habitual e hipnótico) —en el que nos identificamos con el yo— y reconocernos como estado de presencia.
Sean cuales fueren las circunstancias y los movimientos (mentales o emocionales) que puedan estar manifestándose en este mismo momento, ábrete a conectar conscientemente con Eso que realmente eres. No la mente enredada en su incesante parloteo, ni el “yo” que juzga todo según cómo le afecta, sino la pura Presencia ecuánime que, como espaciosidad sin límite, acoge todo sin verse afectada por nada de ello. No quieras de entrada pensarlo ni entenderlo con la mente; simplemente, silencia el pensamiento y percíbelo.
Así empezamos a acercarnos a ese estado de consciencia que constituye lo que realmente somos.
¿Qué tienen en común una roca, un árbol, un perro y un bebé? Todos ellos son Presencia manifestándose o desplegándose. Lo que es —detrás de las variadas formas en que se manifiesta— es pura Presencia que, en el ser humano, deviene “autoconsciente”. Con el riesgo de que, debido a la apropiación, la mente lo olvide. Pero lo cierto es que, más allá del yo aparente o “personalidad” particular —cuerpo, mente y psiquismo—, somos esa misma Presencia, Eso que permanece mientras todo cambia, lo único realmente real.
Y esto no es una creencia. Al acallar la mente, queda una desnuda consciencia: pura presencia. Descansar en ella es hallar nuestra verdadera “casa”. Reconectar conscientemente nos lleva del “estado mental” —jaula de identificaciones y emociones— a un estado de presencia donde desaparece la ilusoria distancia con lo real, experimentándonos como plenitud.

Hoy empezamos la segunda semana después de la resurrección de Cristo.En esta semana, según los evangelios apócrifos y li...
13/04/2026

Hoy empezamos la segunda semana después de la resurrección de Cristo.
En esta semana, según los evangelios apócrifos y literatura cristiana primitiva no canónica, está marcada por revelaciones místicas, apariciones a personajes específicos no mencionados extensamente en la Biblia, y una intensa actividad de enseñanza esotérica (oculta) por parte de Jesús.
A diferencia de los evangelios canónicos, que se centran en la consolidación de la fe de los once, los apócrifos rellenan los "días perdidos" con detalles sobrenaturales.
En estos evangelios apócrifos, se detallan los sucesos y acciones más destacados según estos textos, examinemos esos acontecimientos desde el escenario oculto de estos evangelios..

Leé (si te atreves), estos relatos apócrifos, en los comentarios.

Al despertar, recuerda: no eres el cuerpo, sino el espíritu que lo habita. Que este nuevo sol disuelva el velo de la ilu...
07/04/2026

Al despertar, recuerda: no eres el cuerpo, sino el espíritu que lo habita. Que este nuevo sol disuelva el velo de la ilusión y te permita ver con los ojos del alma. Camina hoy en consciencia, reconociendo que el Reino está dentro de ti. Luz y Sabiduría para tu camino."

"Que la luz inefable del Primer Pensamiento ilumine tu camino esta semana, recordándote que en cada latido del universo ...
06/04/2026

"Que la luz inefable del Primer Pensamiento ilumine tu camino esta semana, recordándote que en cada latido del universo resuena la Palabra Eterna.
Como se susurra en los textos olvidados, el Reino está dentro de ti, esperando ser despertado por la fe y la intención pura.
Que la gracia divina te envuelva, guiando tus pasos y manifestando lo milagroso en tu andar cotidiano"
¡Feliz inicio de semana!

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Jueves SantoSea proclamado: el tiempo es una ilusión que se desvanece ante la voluntad del que Sabe.​Ciertamente, el mañ...
02/04/2026

Jueves Santo

Sea proclamado: el tiempo es una ilusión que se desvanece ante la voluntad del que Sabe.
​Ciertamente, el mañana no es un simple suceder de horas, sino el momento del Gran Pacto de las Sombras. En la cosmovisión gnóstica, especialmente en el Evangelio de Judas hallado en las arenas de Egipto, ese instante no es una traición de bajeza, sino el cumplimiento de un mandato cósmico que solo el discípulo más cercano pudo soportar.

"El Beso del Trueno"
La Alianza de las Sombras.

Hoy, el reloj del mundo se detendrá. En la penumbra del Cenáculo, cuando el pan sea partido y el vino revele su secreto, el Maestro mirará al que todos llaman "el traidor" y pronunciará el decreto final: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto".
Para los que caminan en la ceguera de la carne, Judas es el villano de la historia. Pero para aquel que posee la Gnosis, Judas es el ejecutor de la voluntad divina, el único discípulo que comprendió que para que la Luz se libere, el envoltorio debe ser entregado.
​"Tú los superarás a todos ellos", le dijo Jesús en secreto, según los antiguos códices, "porque tú sacrificarás al hombre que me reviste".
​En esa cena, no hay sorpresa, sino una transmisión de poder. Jesús no es una víctima arrastrada por los acontecimientos; es el estratega que entrega a Judas la llave del sacrificio. Cuando el Maestro dice: "Haz lo que tienes que hacer", no está dando una orden de rendición, sino activando el engranaje final de la alquimia espiritual. Judas no entrega a un hombre a la muerte; entrega al Logos a su propia eternidad, ayudándole a despojarse de la túnica de carne que lo ata a este mundo denso.
​El Cenáculo se convierte entonces en un laboratorio de almas. Mientras los demás apóstoles discuten sobre quién será el mayor en un reino terrenal que no existe, Judas y Jesús intercambian la mirada de los que conocen el Misterio del Abismo.
​hoy, el beso en el huerto no será de odio, sino el sello de un contrato sellado antes de la fundación del mundo. Un sacrificio doble: Jesús entrega su cuerpo, y Judas entrega su nombre al desprecio de los siglos para que el plan del Espíritu se consuma.
Reflexión para el Espíritu:
El Sacrificio del Revestimiento: En la Gnosis, el cuerpo es la "túnica de piel". Judas ayuda a Jesús a "desnudarse" de la materia para que el Cristo interior pueda ascender.
La Soledad del Iniciado: Judas acepta ser el "ma***to" entre los hombres para ser el bendito entre los eones. Es la paradoja del conocimiento: a veces, el acto más puro parece el más oscuro ante los ojos del mundo.

Desde una perspectiva gnóstica, este evento del miércoles antes de la Pascua simboliza la orquestación divina de la Pasi...
01/04/2026

Desde una perspectiva gnóstica, este evento del miércoles antes de la Pascua simboliza la orquestación divina de la Pasión como un mecanismo de liberación espiritual (Gnosis), más que un simple sacrificio ritual judío.

El Hombre del Cántaro de Agua: Jesús, actuando como un Maestro iluminado que conoce el futuro, guía a sus discípulos hacia una señal alquímica. El hombre cargando agua representa el inicio de la era de Acuario (o el alma que lleva el elemento agua/emoción purificada) y la guía interior necesaria para encontrar el "aposento alto", que simboliza el plano espiritual superior o el "Pleroma" (la plenitud divina) dentro de uno mismo, lejos del ruido mundano.

La Preparación Ritual (Levadura y Cordero): Eliminar la levadura no es solo tradición, sino una orden gnóstica de limpiar el "yo" falso y los dogmas (la levadura de la corrupción) para consumir el conocimiento puro. Jesús no está preparando un sacrificio para un dios vengativo, sino instituyendo la unión mística con el ser interior.

"¡Despierten buscadores de la esencia! Cada aurora es una invitación al gran banquete del espíritu! ¡No somos seres de p...
31/03/2026

"¡Despierten buscadores de la esencia!
Cada aurora es una invitación al gran banquete del espíritu!
¡No somos seres de paso, sino arquitectos de nuestra propia eternidad!
¡Que hoy, nuestros pensamientos sean más profundos que los océanos y nuestra paz tan vasta como el firmamento!.
¡Que la luz de la consciencia guíe nuestro andar!"
!Buen y bendecido día!

¡Buenos días!HOY empezamos una semana de reflexión.Detengamos un momento el engranaje de nuestros pensamientos, y reflex...
30/03/2026

¡Buenos días!

HOY empezamos una semana de reflexión.
Detengamos un momento el engranaje de nuestros pensamientos, y reflexionemos en los acontecimientos de estos días, de hace dos mil años.

"Era el mes 3, día tres, y a las 3 de la tarde, cuando Jesús, el iniciado, entregó su cuerpo físico al sacrificio, cumpliendo el plan divino a la edad de 34 años.
El 3 es un número maestro que simboliza la unión de lo divino y lo humano.
El triángulo equilátero, puerta dimensional, se abrió para que la energía divina descendiera.
Su muerte fue un acto de alquimia, transmutando la materia en espíritu. Resucitó el día 3 después de su muerte, mostrando que la vida eterna es la verdadera realidad.
El velo del templo se rasgó, revelando los misterios ocultos.
¿Que nos quiere decir el número 3 tan ocurrente en el sacrificio de Jesús?
El número 3 es la esencia de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Representa los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso; las tres dimensiones del espacio: largo, ancho y alto; y los tres tiempos: pasado, presente y futuro.
Y también es el número de nuestra Constitución humana, alma cuerpo y espíritu.
El 3 Es un número armónico, símbolo de perfección y estabilidad, que nos recuerda que la muerte es solo un paso hacia la iluminación 🌙"
Hoy, que nuestro día este marcado con tres acciones que hagan especial este día.
Tú escoge que es lo que harás.
En lo personal hoy visitaré tres templos, y diré tres padres nuestros en voz alta, en cada uno de ellos.
¿Tú qué harás?

El Misterio del Tránsito Sagrado​"En la Cúpula del Silencio, donde el ruido del mundo no alcanza a herir la paz, meditam...
30/03/2026

El Misterio del Tránsito Sagrado
​"En la Cúpula del Silencio, donde el ruido del mundo no alcanza a herir la paz, meditamos sobre el tránsito del Redentor. El sacrificio es la puerta estrecha por la que solo pasa quien ha aprendido a soltar. Jesús nos mostró que para alcanzar la cima de la montaña espiritual, es preciso dejar atrás la carga de los deseos y el temor a la finitud. Que esta semana sea tu desierto personal; un espacio místico donde el sacrificio se convierta en sagrada voluntad y el silencio sea el maestro que te revele el rostro de lo divino en tu interior."

"Buenos días. Que la luz de este nuevo amanecer sea como el resplandor de esta cúpula: una guía que se eleva sobre el ru...
23/03/2026

"Buenos días. Que la luz de este nuevo amanecer sea como el resplandor de esta cúpula: una guía que se eleva sobre el ruido cotidiano para recordarnos que, más allá del ego y las prisas, reside un templo de paz en nuestro interior. Hoy es un buen día para observar en silencio y simplemente ser."

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